Si amas a la Virgen María y también te entristece lo sucedido, antes de proclamar palabras de amor, demuéstralo con acciones, haz lo que verdaderamente alegra su Corazón.
Suplicad por un corazón verdaderamente contrito.
Reza el Rosario todos los días por las almas del purgatorio, por tu familia y en reparación por los pecados cometidos contra el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María.
Busca tu consagración a la Santísima Virgen.
Sean obedientes y humildes de corazón ante el Señor.
Recorre con pasión y firmeza este camino que lleva a Cristo de la manera más perfecta. Entonces, desde el Cielo, Ella sonreirá, no por las palabras que pronunciaste, sino por el amor que finalmente demostraste.
Fuente:Levi

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