Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 16 de enero de 2017

¿Cómo hablar a nuestros difuntos ?

Muchas veces me piden oración por un difunto, alguien amado profundamente, y la pregunta que surge espontáneamente es: ¿Cómo se llamaba? ¡Qué tremendo error! La pregunta correcta es ¿cómo se llama? Por supuesto, nuestro ser amado no ha desaparecido, sino que ha salido del tiempo para ingresar a la vida eterna, destino del que ninguno de nosotros podrá evadirse.

Cuando pienso en los seres amados que yo he perdido, particularmente mi padre, siento que él está más que nunca escuchándome. Ya sin las limitaciones del mundo, sin la dificultad de moverme donde él esté, o de lograr hablarle de modo cercano. De ningún modo, mi papá está más que nunca escuchando todos mis pensamientos, mis oraciones, mis inseguridades y mis seguridades también. 


No hay fórmulas para hablar con nuestros amados difuntos, porque ellos siempre nos escuchan. Están en un lugar donde Dios les permite ver más allá de esos dos agujeritos que son los ojos, a través de los que vieron cuando estaban en el mundo. Hoy ven en la amplitud de la vida eterna, porque están fuera del tiempo, fuera del lugar, están en la eternidad. Hay que sentirlos allí, atentos a nosotros, viéndonos en la perfección que Dios les permite, con los sentidos del alma y ya no los sentidos que usaron cuando estaban aquí.


Pero también me ocurre que cuando hablo y rezo con mi madre que aún está viva, y veo en ella las limitaciones de la vejez y la cercanía de su paso a la eternidad, no dejo de pensar lo perfecto que va a ser nuestro dialogo y nuestra oración cuando ella ya no esté conmigo aquí. Y también pienso en lo hermoso que será ese día en que estemos los tres juntos fuera del tiempo y el lugar, mi padre, mi madre y yo, unidos en la perfección del Amor de Dios por nosotros.


La presencia sutil pero real de nuestros amados difuntos se siente en el corazón, en el alma. No es locura, no es tampoco algo que los demás puedan comprender. Es simplemente un encuentro secreto que mantenemos muy dentro de nuestro corazón, y que no debemos dejar apagar porque es la manifestación de la Comunión de los Santos, la unidad de corazón con quienes ya han transitado de esta vida.


Algunas personas dirán que esto está mal, que es espiritismo. Error enorme, esto es pura fe en la vida eterna, en nuestro destino de Reino. Espiritismo es invocar a las almas, y eso es un pecado muy grave. Nosotros simplemente sentimos su presencia y les hablamos de corazón, abiertos a que Dios les permita  plantar algún sentimiento, algún signo en nuestro corazón, si es que esa es Su Divina Voluntad.


Otros dirán que es un error que va contra la psicología moderna, contra la necesidad del duelo. ¡El duelo es fundamental! Pero de ningún modo duelo equivale a olvidar a alguien amado, y mucho menos a desconectar el dialogo de alma a alma, de corazón a corazón. Ese dialogo, cuando bien realizado, sin ser algo enfermizo o que altere lo normal de nuestra vida, es un acto de sanación que nos permite seguir viviendo en la esperanza del encuentro definitivo con ese ser amado.


El nombre de un ser amado no pasa jamás, porque nuestra alma perdura por toda la eternidad,  sin restricciones. Mi padre no era Juan, es Juan. Y así todos nosotros debemos comprender que nunca dejamos de ser quienes somos, y mucho menos al pasar a la eternidad. Así, el nombre de un ser amado no era, es. Ese ser amado está hoy más presente que nunca, más atento que nunca, abierto y despierto en todo momento a nuestras oraciones, porque las almas pueden responder a nuestras oraciones intercediendo ante Dios por nuestras necesidades. Nuestro dialogo y suplicas llegan así directo al Corazón de Dios a través de la intercesión de los santos y los ángeles, y de Maria en modo particularmente efectivo.


Madre mía, Reina del Cielo y de la Tierra, hoy cierro los ojos y siento claramente la esperanza del encuentro con mi ser amado, y allí se desvanecen las limitaciones del tiempo y del espacio, para poder así unirme en un abrazo que es anticipo de la promesa que nos espera, a ambos. Sin miedos, sin desesperanza, sin separarnos más, por siempre y para siempre.


___________________
Autor: reinadelcielo.org

sábado, 14 de enero de 2017

Es una síntesis de la misericordia divina





Durante la audiencia general del 26 de octubre de 2016, el Papa Francisco recomendó a los jóvenes - y a todos  los presentes - la oración del rosario, para saber cómo interpretar la voluntad de Dios en sus vidas. 

Después del encuentro en la plaza de San Pedro, el Papa saludó a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, presentes, a pesar de la lluvia. 

"A finales de octubre quiero recomendar la oración del Rosario, dijo. Esta sencilla oración mariana, queridos jóvenes, nos indica la forma de interpretar la voluntad de Dios en nuestras vidas ".

"Amad esta oración, queridos enfermos, ya que lleva consigo el consuelo de la mente y del corazón, añadió. Que ella se convierta para vosotros, queridos recién casados, en un momento especial de intimidad espiritual en su nueva familia". 

Al saludar a los polacos, el Papa también les alentó a rezar el rosario, "Es una síntesis de la misericordia divina. En los misterios del Rosario, con María, contemplamos la vida de Jesús que irradia la misericordia del Padre.




viernes, 13 de enero de 2017

No le pidas



No le pidas a Dios que te dé grandes éxitos, sino pequeños adelantos diarios en la virtud.

No le pidas a Dios que aligere el peso de tu vida, sino fuerzas para llevar el que Él quiera ponerte.

No le pidas poder demostrar que tienes la razón, sino que te deje entrar siempre en el fondo de verdad que pueda tener el otro.

No le pidas que todo el mundo te escuche, sino guardar silencio para que puedas escuchar a los demás.

No le pidas tiempo para tus dificultades, sino para comprometerte con los males de otros.

No le pidas que te cambie de cruz, de lugar, de sufrimiento, sino adaptarte a aquella que ya viene calculada para tu condición, tu talla y tu estatura.

No le pidas felicidad plena, sino saber hacer dichosa la vida con lo que tienes a tu alcance.

No le pidas que todo te salga bien, sino saber cuáles son tus errores y tratar de enmendarlos.

No le pidas a Dios cumplir con todo lo que te ha mandado, sino saber ofrecerle algo de lo que nunca te ha pedido.

No le pidas el árbol más frondoso, sino el más rendidor. Ni el hogar más lujoso, sino el que tú tengas habilidad de manejar. Ni el dinero más abundante, sino el que mejor garantice tu salvación.

No le pidas tanto viento que te sople, sino mejor brújula que te oriente.

No le pidas la magia de la suerte, sino el merecimiento del trabajo.

No pidas muchos dones para lucirte en sociedad, sino una sola llave para encerrarte en su corazón.

No le pidas concebir muchos proyectos, sino una sola obra bien realizada.

No le pidas a Dios éxito rotundo, sino la rendija que siempre te deja ver el punto débil de tu pequeñez.

No le pidas la parcela menos árida, sino los mejores jugos para sembrarla.

No le pidas que nadie se interponga, sino que de todos sepas defenderte.

No le pidas que nunca te interrogue, sino que siempre te encuentre definido.

No le pidas desconocer el dolor, sino saber humanizarte con él.

No le pidas un cantero siempre florecido, sino que las podas te enseñen a retoñar, a revivir y a crecer.

No le pidas poder comprar todo lo que quieras, sino poder atesorar todo lo “incomprable”.

No le pidas retener toda la ciencia, sino vibrar con todas las emociones.

No le pidas poder regalar a tus amigos, sino perdonar a tus enemigos.

No le pidas ser talento, águila, luz, sino ser un instrumento siempre disponible.

No le pidas ser un tronco envidiable, sino una pasturita “queriendo subir”.

No le pidas ser un faro que manda su luz desde muy alto, sino una linternita que rastrea los recovecos oscuros que se van quedando dentro del hombre.

No pidas toda la sabiduría que cabe en Dios, sino toda la humanidad que cabe en el hombre.

No le pidas dinero para que te adulen, sino valores para que te respeten.

Y a la hora de morir, no le pidas “lo que te mereces”, sino lo que valen su sangre, su muerte y su cruz.

Zenaida Bacardí de Argamasilla
 



jueves, 12 de enero de 2017

Algo sobre la felicidad



La vida es una copa plena de felicidad, pero nunca se te da llena.
Te dan un sorbito de vez en cuando, un sorbito que tienes que ir llenando gota a gota todos los días, para sobrevivir.

No te la pases agitando tus desgracias, pronosticando tragedias imaginarias, asustado por posibles males que a lo mejor no llegan nunca.

Nacemos para luchar por la felicidad... casi para crearla, para hacerla a pesar de la tristeza, los desencantos, los errores, las malas jugadas y los irremediables imprevistos.

La felicidad no se va buscando en bienes y placeres.
Se actúa bien y ella sola se nos va presentando.
La felicidad no es estar añorando y extrañando todo lo que nos falta sino encajar en todo lo que tenemos.
No vendas tu felicidad... ¡regálala!
No busques para ella fórmulas sencillas ni baratas...
Cuesta trabajo, son caros los ingredientes:

 
* Compartir lo que tienes...
* Amar sin exigencias...
* Perdonar sin cicatrices...
* Aceptar sin perfecciones...
* Agradecer lo que te dan...

 
¡Y no rendirte nunca!
Todo tiene que ir armonizando:

* Del panal, un poquito de miel...
* Del mar un poquito de sal...
* De la vida un toquecito de optimismo...
* De la imaginación, algo de sueño...
* Del dolor, algo de raíz....
¡Y de la fe, algo de roca!

No somos felices, porque no sabemos cómo llenar nuestra copa, porque no sabemos dar a la vida un máximo de calidad y rendimiento, porque miramos al mundo como un esclavo, al camino empedrado como un imposible, a la mala suerte como una sombra que nos persigue, ¡al ideal como algo inalcanzable!

No olvidemos que la más linda manera de ser Feliz es ocuparse de que otros lo sean. Demos mucho de nosotros mismos y la felicidad llegará SOLA...
Llenemos nuestra copa... y saldemos nuestra cuenta siendo  ¡FELICES!
 
 


martes, 10 de enero de 2017

Mentira.



Tema de actualidad

Satanás es el padre de la mentira, es la Mentira misma; y cuando los hombres mentimos, no caemos en la cuenta de que estamos imitando al demonio y nos hacemos sus esclavos, porque todo pecado nos encadena a Satanás.

Mienten los grandes y los pequeños, mienten los políticos y los grandes de las naciones, y parecería que la mentira ya no se considera como pecado, siendo que es el pecado más diabólico que hay, pues por la mentira del seductor, Adán y Eva cayeron en el primer pecado, causa y origen de todos los pecados, desgracias y males de la humanidad, y razón por la que el mismo Verbo de Dios tuvo que venir a la tierra a inmolarse para salvarnos. Y simplemente fue todo por una mentira.

Así como un acto bueno tiene repercusiones enormes que solo en el Cielo veremos hasta qué punto ayudó a muchos hermanos; así también un pecado tiene consecuencias desastrosas, y por eso la mentira destruye en primer lugar a aquel que la profiere.
No hay mentiras “piadosas”, sino que siempre debemos decir la verdad, porque quien miente tiene parentesco con el diablo, que es mentiroso desde el principio.

Antes de mentir, quedémonos callados, digamos que no podemos responder, ¡pero no mintamos!, porque la mentira es un pecado que enciende la ira del Señor, que nos puede castigar no solo haciendo que seamos descubiertos por nuestros prójimos, sino que nos vengan consecuencias muy feas para nuestra vida y los nuestros, y además, en la eternidad nos espera el Infierno.

lunes, 9 de enero de 2017

Mensaje sobre el Purgatorio


CAPITULO 4: ¿POR QUE Y PARA QUE REZAR POR LAS ANIMAS BENDITAS DEL PURGATORIO?
 
El gran Mandamiento de Nuestro Señor Jesucristo es que nos amemos los unos a los otros, genuina y sinceramente. El Primer Gran Mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas. El Segundo, o mejor dicho el corolario del Primero, es amar al prójimo como a nosotros mismos. No es un consejo o un mero deseo del Todopoderoso. Es Su Gran Mandamiento, la base y esencia de Su Ley. Es tanta la verdad encerrada en esto que El toma como donación todo aquello que hacemos por nuestro prójimo, y como un rechazo hacia El cuando rechazamos a nuestro prójimo.
Leemos en el Evangelio de San Mateo ( Mt 25:34-46), las palabras de Cristo que dirijirá a cada uno en el Día del Juicio Final.
Algunos católicos parecen pensar que su Ley ha caído en desuso, pues en estos días existe el egoísmo, el amor a sí mismo, y cada uno piensa en sí mismo y en su engrandecimiento personal.
"Es inútil observar la Ley de Dios en estos días", dicen, "cada uno debe mirar por sí mismo, o te hundes".
No hay tal cosa! La ley de Dios es grandiosa y todavía y por siempre tendrá fuerza de ley. Por eso, es mas que nunca necesaria, mas que nunca nuestro deber y por nuestro mayor interés.

ESTAMOS MORALMENTE OBLIGADOS A ROGAR POR LAS ANIMAS BENDITAS

Siempre estamos obligados a amar y ayudar al otro, pero cuanto mayor es la necesidad de nuestro prójimo, mayor y mas estricta es nuestra obligación. No es un favor que podemos o no hacer, es nuestro deber; debemos ayudarnos unos a otros.
Sería un monstruoso crimen, por caso, rehusar al poder y desposeído el alimento necesario para mantenerse vivo. Sería espantoso rehusar la ayuda a alguien en una gran necesidad, pasar de largo y no extender la mano para salvar a un hombre que se está hundiendo. No solamente debemos ayudar cuando es fácil y conveniente, sino que debemos hacer cualquier sacrificio para socorrer a nuestro hermano en dificultades.
Ahora, qué puede estar más urgido de caridad que las almas del Purgatorio? Qué hambre o sed o sufrimiento en esta Tierra puede compararse con sus mas terribles sufrimientos? Ni el pobre, ni el enfermo, ni el sufriente que vemos a nuestro alrededor necesitan de tal urgente socorro. Aún encontramos gente de buen corazón que se interesa en los sufrientes de esta vida, pero, escasamente encontramos a gente que trabaja por las Almas del Purgatorio!
Y quién puede necesitarnos más? Entre ellos, además, pueden estar nuestras madres, nuestros padres, amigos y seres queridos.

DIOS DESEA QUE LAS AYUDEMOS.

Ellas son los amigos más queridos. El desea ayudarlos; El desea mucho tenerlos cerca de Él en el Cielo. Ellas nunca más lo ofenderán, y están destinadas a estar con Él por toda la Eternidad. Verdad, la Justicia de Dios demanda expiación por los pecados, pero por una asombrosa dispensación de Su Providencia El pone en nuestras manos la posibilidad de asistirlos, El nos da el poder de aliviarlas y aún de liberarlas. Nada le place mas a Dios que les ayudemos. El está tan agradecido como si le ayudáramos a El.
NUESTRA SEÑORA QUIERE QUE LOS AYUDEMOS:
Nunca, nunca una madre de esta tierra amó tan tiernamente a sus hijos fallecidos, nunca nadie consuela como María busca consolar sus sufrientes niños en el Purgatorio, y tenerlos con Ella en el Cielo. Le daremos gran regocijo cada vez que llevamos fuera del Purgatorio a un alma.

LAS BENDITAS ANIMAS DEL PURGATORIO NOS DEVUELVEN EL MIL POR UNO:

Pero qué podremos decir de los sentimientos de las Santas Almas? Sería prácticamente imposible de describir su ilimitada gratitud con para aquellos que las ayudan! Llenas de un inmenso deseo de pagar los favores hechos por ellas, ruegan por sus benefactores con un fervor tan grande, tan intenso, tan constante, que Dios no les puede negar nada. Santa Catalina de Bologna dice :"He recibido muchos y grandes favores de los Santos, pero mucho mas grandes de las Santas Almas (del Purgatorio)".
Cuando finalmente son liberadas de sus penas y disfrutan de la beatitud del Cielo, lejos de olvidar a sus amigos de la Tierrra, su gratitud no conoce límites. Postradas frente al Trono de Dios, no cesan de orar por aquellos que los ayudaron. Por sus oraciones ellas protegen a sus amigos de los peligros y los protegen de los demonios que los asechan.
No cesan de orar hasta ver a sus benefactores seguros en el Cielo, y serán por siempre sus más queridos, sinceros y mejores amigos.
Si los católicos solamente supieran cuan poderosos protectores se aseguran con sólo ayudar a las Animas benditas, no serían tan remisos de orar por ellos.

LAS ANIMAS BENDITAS DEL PURGATORIO PUEDEN ACORTAR NUESTRO PROPIO PURGATORIO:

Otra gran gracia que obtenemos por orar por ellas es un corto y fácil Purgatorio, o su completa remisión!
San Juan Massias, sacerdote dominicano, tenía una maravillosa devoción a las Almas del Purgatorio. El obtuvo por sus oraciones (principalmente por la recitación del Santo Rosario) la liberación de un millón cuatrocientas mil almas!!! En retribución, el obtuvo para sí mismo las más abundantes y extraordinarias gracias y esas almas vinieron a consolarlo en su lecho de muerte, y a acompañarlo hasta el Cielo.
Este hecho es tan cierto que fue insertado por la Iglesia en la bula de decretaba su beatificación.
El Cardenal Baronio recuerda un evento similar.
Fue llamado a asistir a un moribundo. De repente, un ejército de espíritus benditos aparecieron en el lecho de muerte, consolaron al moribundo, y disiparon a los demonios que gemían, en un desesperado intento por lograr su ruina.Cuando el cardenal les preguntó quiénes eran, le respondieron que eran ocho mil almas que este hombre había liberado del Purgatorio gracias a sus oraciones y buenas obras. Fueron enviadas por Dios, según explicaron, para llevarlo al Cielo sin pasar un solo momento en el Purgatorio.
Santa Gertrudis fue ferozmente tentada por el demonio cuando estaba por morir. El espíritu demoníaco nos reserva una peligrosa y sutil tentación para nuestros ultimos minutos. Como no pudo encontrar un asalto lo suficientemente inteligente para esta Santa, el pensó en molestarla su beatífica paz sugiriéndole que iba a pasar larguísimo tiempo en el Purgatorio puesto que ella desperdició sus propias indulgencias y sufragios en favor de otras almas. Pero Nuestro Señor, no contento con enviar Sus Angeles y las miles de almas que ella había liberado, fue en Persona para alejar a Satanás y confortar a su querida Santa. El le dijo a Santa Gertrudis que a cambio de lo que ella había hecho por las ánimas benditas, le llevaría directo al Cielo y multiplicaría cientos de veces todos sus méritos.
El Beato Enrique Suso, de la Orden Dominicana, hizo un pacto con otro hermano de la Orden por el cual, cuando el primero de ellos muriera, el sobreviviente ofrecería dos Misas cada semana por su alma, y otras oraciones también. Sucedió que su compañero murió primero, y el Beato Enrique comenzó inmediatamente a ofrecer las prometidas Misas. Continuó diciéndolas por un largo tiempo. Al final, suficientemente seguro que su santamente muerto amigo había alcanzado el Cielo, cesó de ofrecer las Misas. Grande fue su arrepentimiento y consternacion cuando el hermano muerto apareció frente a él sufriendo intensamente y reclamándole que no hubo celebrado las Misas prometidas. El Beato Enrique replicó con gran arrepentimiento que no continuó con las Misas, creyendo que su amigo seguramente estaría disfrutando de la Visión Beatífica pero agregó que siempre lo recordaba en sus oraciones. "Oh hermano Enrique, por favor dame las Misas, pues es la Preciosísima Sangre de Jesús lo que yo más necesito" lloraba la sufriente alma. El Beato recomenzó a ofrecerlas, y con redoblado fervor, ofreció Misas y ruegos por su amigo hasta que recibió absoluta certeza de su liberación. Luego fue su turno de recibir gracias y bendiciones de toda clase por parte de su querido hermano liberado, y muchas más veces que las que hubiera esperado.

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