Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 15 de enero de 2018

Oración de Sanación

Señor mío, gracias por todo el amor que has depositado en mi corazón. Gracias por tenderme tu amiga y por consolarme en medio de mis penas.

Creo en tu sabiduría que me por senderos llenos de triunfos. De ella me fío para tomar mis decisiones y no desviarme del camino que me has trazado

Pongo en tus manos todos mis proyectos, mis planes, mis sueños acciones porque sé que permaneces atento a mis súplicas y no quedaré defraudado.

Oh Cordero de Dios, dame la fuerza para continuar luchando por mi salvación y no caer en las trampas del enemigo que busca a todo dar hacerme daño.

Dale fuerzas a mi espíritu para alejarme de la vanidad que corroe el alma y causa apegos terrenales que de nada me sirven para cosechar buenos frutos.

No puedo salvarme sin tu ayuda, por eso te pido que limpies mi corazón para que mis acciones honren siempre tu Santo Nombre y sea ejemplo para otros

Quiero tener un corazón desprendido y generoso. Cuento contigo para salir victorioso en la prueba, vencer todos los obstáculos y seguirte con alegría.

Confió en Ti, pues mi esperanza está puesta en tus promesas y en tus Palabras de amor y consuelo que levanta a mi pobre alma acongojada. 

Amén

Píldoras de Fe

domingo, 14 de enero de 2018

Pensar en la eternidad.

Pensar en la eternidad es lo que ha hecho que muchos hombres y mujeres se retiraran a los desiertos a orar y hacer penitencia. Y si bien nosotros quizás no estemos llamados a esta vocación, nos vendrá muy bien pensar y meditar en la eternidad.

Porque esta vida terrena no lo es todo, sino que después de nuestra muerte comienza realmente lo que permanecerá para siempre, por los siglos de los siglos, mientras Dios sea Dios. 

¡Y qué felicidad si alcanzamos el Paraíso! ¿Cuándo acabará? Nunca. ¿Cuánto durará? Siempre. Estas dos palabras: “nunca” y “siempre” tienen un significado que da vértigo al pensar que en el más allá, en la eternidad adquieren su valor. 

Por eso es que Dios permite males en este mundo, y vemos desgracias y personas que sufren y que tienen hambre. Pues ¿qué importa una vida de padecimientos si al final, después de esta corta o larga vida, vendrá la dicha sin fin? 

Y en cambio ¿para qué sirve una vida felizmente vivida, pero sin salud de alma, sin la gracia santificante, de modo que luego de nuestra muerte nos esperara una eternidad de horror en el infierno?

Ya lo ha dicho el Señor en el Evangelio que de nada le sirve al hombre ganar el mundo entero si al final termina condenado para toda la eternidad. 

Pero también debemos saber que si Dios permite el mal y que haya miseria y hambre, es para darnos una oportunidad a nosotros de ser misericordiosos y socorrer a los hermanos. Porque Dios nos pedirá cuenta del bien no realizado, ya que Dios permite que haya dolor para que nosotros ejerzamos la misericordia y hagamos el bien y nos santifiquemos. ¡Ay de nosotros si somos duros e indiferentes ante el dolor de los demás! 

Pensemos frecuentemente en esta palabra: “eternidad”, y a la luz de ella veamos todas las cosas de este mundo, que es pasajero y que debemos vivirlo de tal modo que nuestra eternidad sea de luz y felicidad sin fin, y no de horror y sufrimiento sin límites.

Santísima Virgen 

sábado, 13 de enero de 2018

Las mismas cosas

 veces escuchamos los mensajes de nuestra Madre del Cielo, que en muchas partes de la tierra nos invita a aumentar la oración, y creemos que sólo se trata de aumentar materialmente el tiempo de oración. Pero lo que debemos hacer es ser más conscientes de los actos de piedad que hacemos todos los días. 
Efectivamente a veces desperdiciamos las mejores obras y oraciones porque las hacemos rutinariamente y con la mente y el corazón en otra parte. 
Entonces no se trata tanto de aumentar el tiempo material de oración y de piedad, sino más bien de poner todo el corazón en lo que hacemos habitualmente, cada día. Y esto vaya no sólo para el tiempo de oración, sino para cada acción que realizamos durante el día, porque nos olvidamos de vivir bien cada momento, de aprovechar el momento presente para santificarnos. Quizás esperando las grandes ocasiones de servir a Dios, nos olvidamos y desperdiciamos las pequeñas ocasiones de servir a Dios que nos trae el vivir cotidiano. 
Tenemos una sola vida para aprovecharla y ser santos, y el tiempo es un tesoro que va pasando por nuestras manos, y que no hay que malgastarlo ni por un instante, sino que ya sea rezando, trabajando, descansando o recreándonos, tenemos que aprovecharlo para alcanzar la santidad. 
Las mismas misas, los mismos sacramentos, las mismas obras de misericordia y las mismas oraciones de siempre, pero haciéndolas por amor y con más ardor, nos santificarán, ya que no se trata de aumentar la cantidad sino más bien de mejorar la calidad de nuestras obras. 
Y todo se hace fácil si amamos, porque quien ama encuentra todo fácil de realizar. El amor es el motor para todo, y quien ama se hace semejante a Dios, que todo lo puede, y para quien no hay nada imposible.

Santísima Virgen

sábado, 6 de enero de 2018

Lo has encontrado ya?


Hermaninos, NUESTRO BELÉN DE GALA. Para gloria de Dios y para anunciar la belleza del Corazón de Dios...Con el os bendecimos, especialmente a los enfermos y solos.

JESÚS ES DIOS Y ES NUESTRO ÚNICO REGALO. EN SU CARNE SE GUARDAN TODOS NUESTROS DESEOS DE AMOR Y DE VIDA ETERNA. YO NO TE DOY ORO, INCIENSO Y MIRRA SINO MI CORAZÓN, MI TRABAJO, MI CANSANCIO, MI MIRADA Y MIS MANOS VACÍAS Y PECADORAS! Compensa si quieres, mi pobre labor!

Esta mañana, los Reyes Magos han pasado por tu casa. Y así anda todo revuelto: papeles por los pasillos, cajas en los rincones…

A pesar de todo ese desorden, te voy a pedir que busques bien: ¿Has encontrado los regalos del Niño Jesús? ¡Menudo día de Reyes, si Aquél por quien tanto viajaron se queda sin sus ofrendas!

Ta daré una pista, para que encuentres lo que Melchor, Gaspar y Baltasar le han dejado al Niño:

– Oro: No tienen por qué ser lingotes amarillos; pesan mucho. Pero seguro que hay un dinero para Jesús, que tú entregarás como ofrenda a los pobres y como ayuda a la Iglesia.

– Incienso: Es la oración que asciende al Cielo como el humo, y perfuma el aire llenándolo de Dios. Tus propósitos de rezar más este año son incienso agradable al Niño Dios.

– Mirra: Es bálsamo que unge a los muertos, y cambia el olor de putrefacción por aroma agradable. Tus ayunos, tu mortificación y penitencia, este año, convertirán la muerte en vida.

¿Lo has encontrado ya? ¡Pues venga, corre, a Misa! ¡A entregar las ofrendas al Niño Dios!

Enrique Álvarez  Moro

martes, 2 de enero de 2018

MIREMOS A JESÚS COMO LO MIRA MARÍA.


BUENOS Y SANTOS DÍAS MIS HERMANOS. Como los Magos ya nos ponemos en camino para adorar al AMOR DE LOS AMORES. Salimos de nuestra comodidad y esquemas y vamos hacia la humildad de Dios para después volver a lo cotidiano por otro camino, el de la lógica de Dios, el del AMOR EN CRUZ. La fe viene por la escucha de la palabra. Seamos auténticos cristianos: leamos cada día, aunque sean dos versículos, la Sagrada Biblia. Creamos a Dios. Dedicamos mucho tiempo a las cosas de este mundo. ¿Por qué nos cuesta tanto dedicar tiempo a Dios y para bien de nuestra alma? En la vida eterna, desearíamos tener un sólo minuto terrenal para hacer un acto de amor a Dios.

Deja que Cristo Dios te incendie con sus rayos de amor divino. Ponte en su presencia, adorándolo muy frecuentemente. Aunque no lo veas, así como tu piel se hace morena con los rayos del sol, así mismo ocurre con tu alma: la gracia de Dios te empapa. OS QUIERO.

MIREMOS A JESÚS COMO LO MIRA MARÍA. ES NUESTRA  VIDA. QUE NUESTROS PECADOS Y LOS DE LOS DEMAS NO NOS LO ROBEN NI NOS LO MATEN! Niño Jesús, eres mi corazón. Beso tu carne y no me separo de ti. Tu ternura me convierte diariamente!

Enrique Álvarez Moró

lunes, 1 de enero de 2018

Oración de sanación



Señor, Tú eres un Dios generoso que siempre tiene sus brazos abiertos y el corazón engrandecido para acoger a todos los que se acercan a Ti

Con humilde de corazón voy a Ti buscando tu paz y tu gracia con la intención de mejorar y ser alguien de provecho en esta vida, sobre todo para los míos.

Me abro al dulce misterio de tu encarnación, a esa venida gloriosa en la que millares de ángeles celestiales alabaron en cántico tu nacimiento divino.

Cómo los pastores que se acercaron en tu nacimiento para glorificarte, también yo quiero llenarme de tus maravillas y experimentar el gozo de tu paz.

Me siento protegido y amado por tu presencia, me sostienes, actúas con poder en mi vida y cumples en mi cada una de tus promesas de felicidad.

Como María, quiero ser testigo del milagro de tu amor, conservar y meditar toda tu divinidad en mi corazón y amarte con plena libertad.

Mi Dios, mi Rey, ven y mira lo profundo de mi corazón y repara todas aquellas grietas que el dolor y el sufrimiento han dejado a su paso.

Soy para Ti y quiero vivir para Ti. Dame todas tus fuerzas para hacer nacer tu rostro en cada situación que viva y en cada obra que realice. 

Amén

Pildoras de Fe

domingo, 31 de diciembre de 2017

EN FAMILIA...



En familia, Dios, quiso nacer.
En familia, Dios, comenzó a llorar.
En familia, Dios, acogió al pobre y al rico.
En familia, Jesús, se dejó iluminar por una estrella.

En familia, Jesús, reconoció a un nombre: MARIA.
En familia, un Niño, respetó a un hombre: JOSÉ.
En familia, el Dios con nosotros,
se inició en el valor de la fe.

En familia, Jesús, recibió
agasajos de humildes y regios.
En familia, Jesús, supo lo que fue huir.
En familia, Jesús, recibió aliento.
En familia, Jesús, aprendió a vivir.

En familia, Jesús, sufrió el desprecio
de los que no supieron verle ni esperarle.
En familia, Jesús, vio a los pastores
cuerpo a tierra y lágrimas en los ojos.
En familia, Jesús, contempló a tres reyes
con abundancia de oro, incienso y mirra.

En familia, Jesús, habló y guardó silencio.
En familia, Jesús, fue perdido y encontrado.
En familia, jugaba, rezaba y cantaba;
y, en familia, sufrió la incomprensión
de algunos de los que le rodeaban.

En familia…¡sí en familia!
¡En familia Jesús fue hijo!
¡En familia, Jesús, fue niño!
¡En familia, Jesús, fue joven!
¡En familia, Jesús, aprendió a ser adulto!
¡En familia, Jesús, aprendió a mirar a los cielos!

Amén.

Aprovechar el tiempo



Si en el más allá estamos en el Cielo, no nos lamentaremos de nada. Pero si de algo pudiéramos lamentarnos, sería del tiempo perdido en la tierra, que si lo hubiéramos empleado mejor, tendríamos un mayor grado de gloria para siempre. Pero en el Cielo uno ya es completamente feliz y no puede desear nada más. 

Si vamos al Purgatorio, entonces ¡cuánto desearíamos haber empleado mejor el tiempo, para reparar y expiar por los pecados cometidos, para no tener ahora que sufrir tanto en ese lugar de expiación que es el Purgatorio! 

Pero si por desgracia vamos al Infierno, será tremenda la desesperación de pensar en el tiempo perdido en la tierra, gastado inútilmente en frivolidades y pecados, y ahora quisiéramos tener aunque más no sea un solo minuto, pero ya no se nos concederá jamás. 

¡Qué tremendo es desaprovechar el tiempo de vida que tenemos sobre esta tierra, pues es el tiempo de Misericordia, es el tiempo propicio para hacer las cosas bien, realizar buenas obras, rezar, y cumplir los mandamientos, para luego merecer el Cielo eternamente! 

¡Qué lástima que derrochemos el tiempo que tenemos de vida, en cosas vanas o hasta en pecados! Porque llegará el momento de nuestra muerte, y se terminará nuestro tiempo, el tiempo que Dios nos concedió para ser buenos, para que con él conquistáramos el Paraíso. 

Pensemos cómo hemos aprovechado este año que está para terminar, y hagamos el propósito de que si Dios nos concede otro año más, lo emplearemos en santificarnos, haciendo buenas obras, recibiendo más frecuentemente los sacramentos, en especial la Eucaristía, y rezando mucho, puesto que esta vida terrena es preparación para la Vida con mayúscula. 

No derrochemos escandalosamente el tiempo de vida que Dios nos concede, porque quizás llegará el día en que nos arrepintamos mucho de haberlo empleado mal, y ojalá no sea ya demasiado tarde para remediar ese error.


sábado, 30 de diciembre de 2017

Hasta el extremo...

 
Navidad es la fiesta de los excesos: Dios nos ha amado hasta límites incomprensibles, "hasta el extremo".

El Señor vino a María para hacerse siervo.
El Verbo vino a ella para callar en su seno.
El rayo vino a ella para no hacer ruido.
El pastor vino a ella, y nació el Cordero, que llora dulcemente.

El seno de María ha trastocado los papeles:
Quien creó todo se ha apoderado de él, pero en la pobreza.

El Altísimo vino a María, pero entró humildemente.
El esplendor vino a ella, pero vestido con ropas humildes.
Quien todo lo da experimentó el hambre.
Quien da de beber a todos sufrió la sed.
Desnudo salió de ella, quien todo lo reviste de belleza.

San Efrén de Siria
Himno De Nativitate

Enrique Álvarez Moro
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