Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 20 de noviembre de 2017

Soplaron los vientos…



Cada hombre tiene en la vida un tiempo de prueba, una hora en que es probado por la desgracia y la tentación. Y según cómo haya sido su preparación espiritual, así será la manera en que superará o no la prueba.

Ya lo dijo el Señor en la parábola del hombre que construyó su casa sobre roca, y ese otro hombre que edificó sobre arena. El primero resistió a todo, pero el segundo fracasó. Y Jesús hacía hincapié en que quien construye su casa sobre roca, es aquél que escucha la Palabra de Dios y adecúa su vida a ella, no como oyente olvidadizo, sino que la pone en práctica. Y el que edificó sobre arena es quien oye la Palabra pero no la practica ni se deja iluminar por ella. 
 
También para nosotros llegará el momento de la prueba, de la tentación, de la desgracia, y generalmente nos sucede como a Job, que pareciera que las contrariedades se suceden todas juntas, de modo que nos prueban mucho, como lo dice el Señor en la parábola de la que hablábamos: “Soplaron los vientos, se desbordaron los torrentes y embistieron contra aquella casa, etc.”. Es decir que puede sucedernos en algún momento de nuestra vida, que seamos probados duramente, y ahí se verá cómo hemos construido. 
 
Por eso mientras estamos en tiempos relativamente tranquilos, hagamos acopio de fuerzas espirituales por medio de la oración, los sacramentos, en especial la Eucaristía, y vivamos las enseñanzas del Evangelio, para que cuando nos llegue “la hora”, podamos estar preparados para arrostrar las dificultades. 
 
¡Ay de nosotros si en el momento del juicio nos presentamos con ruinas ante Dios, en lugar de presentarnos con una construcción bien sólida! Ya lo dice el Apóstol que hay que prestar a atención a cómo construye cada uno, y con qué clase de materiales lo hace, pues esa construcción deberá ser probada por el fuego. 
 
A todos nos llega la hora de la prueba, “la hora” que tantas veces Jesús nombró en su Evangelio, pues como dice también la Sagrada Escritura hay un tiempo para cada cosa, y es evidente que el tiempo del dolor y la tentación nos llegarán a todos, por eso es mejor estar bien preparados espiritual y moralmente.



domingo, 19 de noviembre de 2017

El arte de hablar y la virtud de callar




Cállate Sí, hablar es fácil, pero CALLAR, requiere prudencia y dominio. Cristo como hombre, estuvo callado vivió en silencio e ignorado durante treinta años, para poder hablar como Dios por espacio de tres años solamente.

La Palabra de Cristo al promulgar su obra redentora, fue amable, atrayente, pero decisiva penetrante y convincente. Llamó al pan, pan, y al vino, vino sin rodeos y con sencillez. Pero cuando calló, no se defendió contra las infamias, calumnias, acusaciones, injusticias, atropellos y crímenes. Porque es inútil y contraproducente hablar a personas de antemano predispuestas.

Nos dio los siguientes ejemplos:

Hablar oportunamente, es ACIERTO
Hablar frente al enemigo, es CIVISMO
Hablar ante una injusticia, es VALENTÍA
Hablar por rectificar, es un DEBER
Hablar para defender, es COMPASIÓN
Hablar ante un dolor, es CONSOLAR
Hablar para ayudar a otros, es CARIDAD
Hablar con sinceridad, es RECTITUD
Hablar de sí mismo, es VANIDAD
Hablar restituyendo fama, es HONRADEZ
Hablar aclarando chismes, es OBLIGACIÓN
Hablar disipando falsedades, es de CONCIENCIA
Hablar debiendo callar, es NECEDAD
Hablar por hablar, es TONTERÍA
Hablar de Dios, significa MUCHO AMOR.

Cuando Cristo hablaba encendía los corazones sinceros y nobles, pero su CALLAR sorprendió a todos, desconcertó a sus mismos enemigos. CALLANDO enseñó a llevar la Cruz, por lo mismo:

Callar cuando acusan, es HEROÍSMO
Callar cuando insultan, es AMOR
Callar las propias penas, es SACRIFICIO
Callar de sí mismo, es HUMILDAD
Callar miserias humanas, es CARIDAD
Callar a tiempo, es PRUDENCIA
Callar en el dolor, es PENITENCIA
Callar palabras inútiles, es VIRTUD
Callar cuando hieren, es SANTIDAD
Callar para defender, es NOBLEZA
Callar defectos ajenos, es BENEVOLENCIA
Callar debiendo hablar, es COBARDÍA
Aprende primeramente a CALLAR para poder HABLAR con acierto y tino, porque si HABLAR es plata, CALLAR es oro. Así como tú callas y defiendes cubriendo los defectos ajenos con la misma medida, serás defendido por DIOS.

Callar las cualidades propias es humildad.
Callar las buenas obras del prójimo es envidia.
Callar para no herir la susceptibilidad es delicadeza.
Callar los defectos propios es prudencia.
Callar los defectos ajenos es caridad.
Callar las palabras inútiles es sabiduría.
Callar para escuchar es educación.

Callar a tiempo es discernimiento.
Callar junto al que sufre es solidaridad.
Callar cuando se ha de hablar es cobardía.
Callar ante el fuerte es sometimiento.
Callar ante el débil es magnanimidad.
Callar ante una injusticia es complicidad.
Callar cuando te humillan es andar en la verdad
Callar en los momentos de dolor es virtud
Callar ante la injuria es fortaleza.
Callar para mejor amar es santidad.


sábado, 18 de noviembre de 2017

MARÍA NOS AMA INMENSAMENTE




Reveló la Virgen a sor María del Crucificado, que era tal el fuego de amor que ardía en su corazón hacia Dios, que podría abrasar en un instante todo el universo si lo pudieran sentir. Por tanto, como no hay entre los espíritus bienaventurados quien ame a Dios más que María, así no puede haber, después de Dios, quien nos ame más a nosotros que esta amorosísima Madre.

Dice el P. Nierembergh que el amor que todas las madres tienen por sus hijos es pura sombra en comparación con el amor que María tiene por cada uno de nosotros. Más nos ama ella sola –añade- que lo que nos aman todos los ángeles y santos.

San Alfonso María de Ligorio (Las Glorias de María)

jueves, 16 de noviembre de 2017

A Vuestros pies..




A Vuestros pies me postro Divino Prisionero.
Pedirte gracias quiero y darte el corazón.
Pero ante todo adoro humilde y reverente
tu Majestad presente en la Hostia de Amor.
Ahí estás, bien mío, en el Copón dorado.

Mi Dios sacramentado te adoro con amor.
Lo creo tan firmemente que, si preciso fuera,
yo mi vida te diera en prueba de este amor.
Amarte yo quisiera, encanto de mi vida,
amarte sin medida con purísimo amor.

Pues eres tan amable, tan dulce y bondadoso,
tan Sabio, tan Hermoso, ¿por qué no te he de amar? Concédeme que pueda amarte con anhelo,
hermosura del Cielo, concédeme tu Amor.
Haz que en mi pecho arda esa llama sagrada
y en mi alma sea grabada tu imagen ¡Oh Jesús!

Que viva yo ignorada del mundo que te olvida
que pase yo mi vida sirviéndote, Señor;
que halle mis delicias al pie de tus altares
calmando mis pesares en tu presencia, Jesús.
Vivir en tu costado, contigo noche y día,
en esa abierta herida, Dulcísima Mansión.

Que allá el postrer suspiro de amor rinda mi alma
y duerma en dulce calma, embriagado de amor.
¡Viva siempre! ¡Viva mi Dios Sacramentado!



miércoles, 15 de noviembre de 2017

NO DEJES DE ORAR



"Danos hoy nuestro pan de cada día..."(Lc. 11, 3)

Cuando oramos sabemos que Dios conoce de antemano lo que necesitamos.

Recordemos que Jesús nos exhorta a persistir en la oración.
Si tenemos que enfrentar una situación económica que parece insoluble pidamos a Dios el don de la sabiduría, a fin de encontrar una salida al problema que nos agobia. Nunca olvidemos que para Dios nada hay imposible y que todo es posible para el que cree.
Sin embargo, no hay que olvidar que Dios nos dió capacidades para trabajar y ganarnos nuestro sustento.

Presentemos al Padre lo que nos preocupa y esperemos en su gran misericordia que siempre se manifiesta en el momento oportuno. No existen las oraciones que hagan aparecer el dinero de la noche a la mañana.
Nuestra oración debe ser para pedir fuerzas para trabajar, sabiduría para tomar buenas decisiones y oportunidades para lograrlo.



ORACION

Padre nuestro, dame el pan de vida que me llenará de voluntad para desarrollar mis talentos.
Enséñame a valorar y aprovechar mi trabajo.
A sentirme digna con lo que hago. Que nunca busque soluciones mágicas y rápidas por miedo, pereza o ignorancia.
Amén.
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