Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 22 de junio de 2013

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS POR MEDIO DE MARÍA


 

San Luis María Grignion de Morfort

Oh Sabiduría Eterna Encarnada, Oh Amabilísimo y Adorable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo Único del Padre Eterno y de María siempre Virgen.



Te adoro profundamente en el seno y esplendor de Tu Padre en la eternidad y en el seno virginal de María Tu Dignísima Madre, en el momento de Tu Encarnación.


Te doy gracias por haberte anonadado, tomando forma de esclavo, para librarme de la cruel esclavitud del demonio. Te alabo y glorifico porque has querido someterte a María, Tu Santísima Madre, en todas las cosas, para hacerme por medio de Ella, Tu fiel hijo.


Pero ingratamente no he guardado los votos y promesas que tan solemnemente hice en mi Bautismo; no he cumplido mis obligaciones; no merezco ser llamado hijo tuyo ni tu esclavo; como no hay nada en mí que no merezca repulsa y cólera, no me atrevo por mí mismo a acercarme a tu Santísima y Soberana Majestad.


Por eso, recurro a la intercesión y a la Misericordia de Tu Santísima Madre, que me has dado por Mediadora; por Ella espero obtener la contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de la sabiduría.


Te saludo, María Inmaculada, Tabernáculo vivo de la Divinidad, en el que la Sabiduría Eterna oculta quiere ser adorada por los ángeles y por los hombres.


Te saludo, Reina del Cielo y de la tierra, a cuyo imperio todo está sometido, todo lo que está debajo de Dios.


Te saludo, Refugio seguro de los pecadores, cuya Misericordia no ha faltado jamás a nadie.


Escucha los deseos que tengo de la Divina Sabiduría, y recibe los votos y ofrendas que presenta mi bajeza.


Yo pecador renuevo y ratifico hoy en vuestras manos las promesas de mi Bautismo.


Renuncio para siempre a las seducciones de satanás y a sus obras, y me entrego por entero a Jesucristo, la Sabiduría Encarnada, para llevar mi cruz en su seguimiento todos los días de mi vida, para que le sea más fiel de lo que he sido hasta ahora.


Te elijo, María, en presencia de la corte celestial por mi Madre y Reina. Entrego y consagro con toda sumisión y amor, mi cuerpo, mi alma, mis bienes interiores y exteriores, el valor mismo de mis buenas obras, pasadas, presentes y futuras, dejándote el pleno derecho de disponer de ellas, de mí y de todo lo que me pertenece, sin excepción, según tu beneplácito, a la mayor gloria de Dios en el tiempo y la eternidad.


Recibe, Dulce Virgen María, esta ofrenda de mi esclavitud de amor, en honor y unión de la sumisión que la Sabiduría Eterna quiso tener con Tu maternidad; en vasallaje del poder que tenéis los Dos Corazones sobre este miserable pecador, y en acción de gracias por los privilegios con que te ha favorecido la Santísima Trinidad.


Proclamo que en adelante quiero, como verdadero hijo, buscar Tu honra y obedecerte en todo.


Madre Admirable, preséntame a Tu querido Hijo en calidad de esclavo eterno para que, rescatado por Tí, me reciba también por Tí.


Madre de Misericordia, dame la gracia de conseguir la verdadera Sabiduría de Dios y de estar en el número de los que amas, enseñas, guías, alimentas y proteges como verdaderos hijos.


 

Virgen fiel, hazme en todo un discípulo tan perfecto, imitador y esclavo de la Sabiduría Encarnada, Jesucristo, Hijo tuyo que llegue, por Tu intercesión y a Tu ejemplo, a la plenitud de su edad sobre la tierra y de su gloria en el Cielo. Amén 

lunes, 17 de junio de 2013

Hoy puedo


 
Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso,
o puedo dar gracias a Dios porque las plantas
están siendo regadas por la lluvia.
 
Hoy puedo quejarme de mi salud,
o puedo regocijarme de que estoy vivo.
 
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres
no me dieron mientras estaba creciendo,
o puedo sentirme agradecido de que
me permitieran haber nacido.
 
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas,
puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
 
Hoy puedo auto compadecerme por no tener
muchos amigos, o puedo emocionarme y embarcarme
en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
 
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar,
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
 
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela,
o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla
con nuevos y ricos conocimientos.
 
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo
que hacer las labores del hogar, o puedo sentirme
honrado porque tengo un techo.
 
Vive tu vida con los pies puestos en la tierra
pero con los ojos y el corazón bien puestos en el cielo.

celebrandolavida.org

domingo, 16 de junio de 2013

¿Me dejas, Señor?


 
¿Acercarme a Ti, a pesar las murmuraciones
y críticas sobre mi vida?
¿Derramar el perfume de mis obras,
a pesar de hacerlo con cuentagotas?
¿Agradecer, con mi llanto, 
tu presencia que me rescata y me renueva?
 
¿Me  dejas, Señor?
¿Olvidarme de lo mucho que me separa de Ti?
¿Acercarme, con un corazón humilde,
para que Tú lo restaures?
¿Lanzarme con pasión
a la  búsqueda de tu rostro?
 
¿Me  dejas, Señor?
Hoy, como aquella mujer,
también quiero pasar de la oscuridad a la luz,
de la debilidad a la fortaleza,
del pecado a la Gracia,
de la muerte a la vida,
del distanciamiento
a la comunión contigo, Señor.
 
¿Me  dejas, Señor?
Hoy, como aquella mujer,
a  la que no le tembló el pulso
quiero hacerme hueco en medio
de tanto obstáculo que me impide llegar a Ti
Sí; Señor
No sé si estoy totalmente arrepentido
lo que sí sé, es que sin Ti,
el perfume de la vida me sabe a poco,
las lágrimas de cada día se secan pronto,
y los cabellos del prójimo
son utilizados para arrastrarlos,
cabello y prójimo, por el miserable suelo.
 
¿Me  dejas, Señor?
Sólo te traigo, lo que en el corazón tengo: AMOR
 
¿Me  dejas dártelo, Señor?
Y así, sólo así y entonces,
podré de verdad…irme en paz.
Amén.
 
P. Javier Leoz
celebrandolavida.org
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