Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 31 de diciembre de 2011

La bendición para el año nuevo

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; El Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré.” (Núm 6, 15-27)

Invocar a Dios, al comenzar el año, es una necesidad del creyente, de quien sabe que todo está en las manos de quien es el Creador, el Redentor, el Santificador.


Que Dios te bendiga

En los momentos más significativos de la vida, se pide la bendición de los padres. El pueblo de Israel nació de la bendición de Isaac a su hijo Jacob. En la vida Monástica, el abad o la abadesa dan su bendición a los monjes y monjas cuando van a emprender un viaje. En el comienzo del curso, de una activad importante, se solicita la mirada benévola del Señor, y que se muestre favorable.  Hoy pedimos la más generosa bendición de quien sabemos nos ama y nos ha concedido el don de la vida por amor y para amar.

Te proteja

 Sentir la mano protectora del Señor da descanso. En la oración de completas de los días festivos, se reza: “Que tus ángeles nos guarden en paz”. Hoy es un deseo ferviente, cuando el año comienza su carrera, que nos acompañe la certeza de la mirada protectora del Señor.

Ilumine su rostro sobre ti


Contemplar el rostro de Dios no es tener una visión extraordinaria, sino sabernos en su presencia, vivir conscientemente abrazados por su mirada entrañable. A quienes saben caminar baja la luz de esta mirada les acompaña siempre la confianza, porque nunca se sienten solos. La luz del rostro de Dios es refleja, los que la contemplan la descubre en la realidad, en los acontecimientos y en el prójimo.

Te conceda su favor

 Contar con el favor de Dios, es contar con su gracia, con el don del Espíritu Santo, Él derrama sus dones para bien común. Nada se recibe para provecho propio, sino para edificación  del Cuerpo de Cristo, para colaborar con el plan de Dios, de llevar a todos a la salvación. Los favores que se reciben del Señor llevan dentro la exigencia de compartirlos, de la solidaridad amorosa a través de gestos de amor y de caridad.

Se fije en ti

 De la mirada del Señor sobre cada uno depende el sentimiento de su llamada, la experiencia reconciliadora, la atracción irresistible del seguimiento. Nuestro camino se hace muy difícil si no nos vemos detrás de Él. En cambio, si somos conscientes de que nos precede, todo se puede sufrir. La mayor bendición es haber descubierto la llamada de Dios y seguirla.

Te de la paz

 Es el deseo más significativo. Paz con Dios, paz interior, paz social, paz en las familias y en las comunidades. Por la paz se reconoce el sendero de la voluntad divina. Los ángeles, en la noche santa, cantaron: “Gloria Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres a los que tanto ama el Señor”.

Feliz año nuevo, año del Señor, 2012

 Año de la fe, año de ser testigos, de acreditar nuestra pertenencia, de ser evangelio y evangelización, para que todos conozcan el amor inmenso de Dios a la humanidad.
 Ángel Moreno de Buenafuente 
Ecclesia Digital 
Foto: Fotos de Fragancias de Cristo en el sagrado corazon de Jesus y Maria
 
MUCHAS BENDICIONES PARA EL 2012  AMIGAS  Y AMIGOS ..UN GRAN ABRAZO DESDE ESTE RINCON, CORAZON DE AMERICA, PARAGUAY !!!

viernes, 30 de diciembre de 2011

¡Velad y orad!


Esta noche, mientras la mayor parte de las personas pasan las últimas horas del año en la diversión, ustedes, mis hijos predilectos, velad conmigo en el silencio y en la oración. Haced una oración de acción de gracias por todas las gracias que os han sido concedidas este año por el Padre y en el Espíritu Santo, por intermedio de mi Hijo Jesús, y a través de la incesante intercesión de mi Inmaculado Corazón.

Hoy, gran parte de los hombres no respeta los Diez Mandamientos del Señor. Vuestro Dios es públicamente ignorado, negado, ofendido y blasfemado. Cada año en el mundo, decenas de millones de niños inocentes son asesinados en el seno de sus madres, y el número de homicidios, de violencia, de secuestros crece cada vez más. La inmoralidad se despliega como un diluvio de cieno y es propagada por los medios de comunicación, especialmente por el cine, la prensa y la televisión. Por medio de esta última penetra en cada hogar con una táctica diabólica y sutil de seducción y corrupción. Y las víctimas más desarmadas son los niños y los jóvenes.

Este mundo está en manos de mi Adversario que domina con su espíritu de orgullo y soberbia y arrastra una multitud inmensa de hijos de Dios sobre la ruta del placer, del pecado, de la desobediencia a la Ley de Dios, en el menosprecio de su Voluntad. (...) Pero nada puede resistir al amor misericordioso de Dios, que quiere transformar este pobre mundo en una nueva creación. (...) Ofreced una oración para obtener del Corazón misericordioso de Jesús días de paz y no de aflicción, de serenidad y no de desdicha. (...) Ofreced una oración de reparación, pues la copa de la Divina Justicia está llena, ya se desborda.

Sólo una fuerza poderosa de oración y de penitencia reparadora podrá salvar al mundo de la Justicia que Dios ha preparado para quienes rechazan con obstinación acoger toda invitación a arrepentirse. Escuchad al menos hoy la voz de vuestra Madre del Cielo. (...) 


Fragmento de un mensaje recibido bajo forma de locución interior
por el sacerdote italiano Don Stefano Gobbi, el 31 de diciembre de 1982
 

SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ


Oh Dios, de Quien procede toda paternidad en el Cielo y en la tierra, Padre que eres Amor y Vida
Haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, 'nacido de Mujer', y mediante el Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones que siempre se renuevan.
Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor.
Haz que el amor corroborado por la gracia del Sacramento del Matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias.
Haz,  te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia.
Tú, que eres la Vida, la Verdad y el Amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Quisiera tener una familia

Mañana Fiesta de la Sagrada Familia. Con mi nacimiento, no sólo haré sagrada la familia, sino que les enseñaré a vivir en ella.
 
Quisiera tener una familia
El arcángel Gabriel permanecía de pie sobre un precipicio, y tenía su mirada puesta en Nazaret. Procuraba serenarse, pues la grandeza de su nueva misión le sobrecogía. Dentro de unos momentos, bajaría a la tierra y daría el mensaje más grato que hombre alguno hubiese escuchado jamás.

- ¿Listo para bajar a la tierra? -oyó tras de sí.
-Claro, Señor -le respondió el arcángel con una sonrisa-, aunque te he de decir que nunca he estado tan nervioso.
- Es normal, sientes que la misión te sobrepasa. Pero créeme, tú eres el ángel indicado… tú eres mi mensajero -señaló, recordándole el significado de su nombre.

Después, ambos bajaron otra vez la cabeza y posaron su mirada en María, quien aseaba con cuidado la casa de sus padres.
-Señor -dijo el arcángel con reverencia, sin dejar de ver a María-, ¿por qué quieres tener una familia? Digo, que te hagas hombre, jamás lo comprenderé; pero, que quieras ser en todo igual a ellos y que desees recorrer todas las etapas de su vida… creo que me cuesta un poco más -suspiró.
Jesús miró con amor al arcángel, y respondió:
-Gabriel, me alegra escuchar tu pregunta -exclamó con verdadera felicidad. Tú sabes que los planes divinos siempre son razonables -Hizo una pausa—. Bueno, razonables a nuestra manera —dijo, sonriendo con dulzura-. Tú piensas que no hay necesidad para encarnarme en una familia, pero Yo te digo que no hay nada más acogedor y necesario. Acogedor, porque cuando Yo me encarne y abrigue en su seno, me sentiré tan confortado como en la Trinidad misma, pues la familia es su mismo reflejo.

El ángel quedó boquiabierto ante esta increíble revelación. Dentro de sus múltiples conocimientos, jamás habría reparado en esta grandiosa verdad.

-Y es necesaria -continuó el Señor-, porque ejerce un papel fundamental en la sociedad humana: es su corazón mismo. Desde ella, se edifican las naciones o se destruyen los pueblos. Ella es la cuna del progreso y la salvaguarda de las buenas costumbres. ¡Ya te imaginarás cuán grata es para mi corazón! -Hizo una breve pausa, y continuó—: Con mi nacimiento, no sólo haré sagrada la familia, sino que les enseñaré a vivir en ella.

El ángel titubeó un momento, asombrado como estaba por las palabras de su Señor.
-Pero -vaciló-, ¿podrán imitar los hombres a una familia perfecta?, ¿no se desalentarán?
-Por supuesto que podrán: porque será perfecta según Dios, no según los hombres. Será perfecta por sus integrantes, no por sus posesiones; por sus virtudes, no por sus apariencias. Y, aunque sea perfecta, no carecerá de penalidades. ¡Imagínate!, llegaré al mundo como un niño no buscado; porque mis padres, María y José, se han propuesto vivir como hermanos. Por eso, tu anunciación será una contradicción para mi madre, quien escogió la virginidad para agradar a Dios, y a la vez inquietará a mi padre, quien desconocerá la sobrenaturalidad del embarazo —concluyó, expresando lo venidero.

-Bueno -dijo Gabriel-, pero esa situación no incumbe a todas las familias: sólo a unas cuantas.
-Tienes razón, Gabriel. Aunque sábete que sí es necesario que padezcan estos problemas, pues son aprietos que desgarran el alma. Pero, para satisfacer tu curiosidad, te diré que mi familia será, sobre todo, modelo de amor: y el amor, es una virtud que todos pueden imitar. Por darte un ejemplo, te diré que Yo seré perseguido desde mi nacimiento, y, sin embargo, mis padres preferirán expatriarse a entregarme a la espada. Ya verás después cómo se persigue a la familia, y comprenderás lo heroico que resulta abandonar el propio país para salvar a los seres queridos.

El ángel volvió a repasar meditativo las palabras de su Señor con una mezcla de asombro.
-Señor -se atrevió a decir-, Tú sabes que nosotros, los ángeles, no tenemos familia. Tú nos formaste a cada uno por separado, al igual que formas las almas de los hombres; pero sin concedernos descendencia ni ascendencia. Nosotros desconocemos qué es tener un padre o una madre, hijos o hermanos. Por eso, disculpa mi pregunta: ¿podrías decirme qué beneficios encierra una familia?
-¡Claro! El primero y el más grande, es el amor que se fomenta e intercambia entre sus miembros: éste produce una profunda alegría. El segundo, que es su consecuencia, es la unidad: ésta impregna el ambiente de verdadera amistad. Y el tercero, es su capacidad de influir en la sociedad, impregnándola de las virtudes familiares.

-Señor -dijo el ángel emocionado-, ¡qué grandiosa debe ser una familia!

-Y lo es Gabriel... ¡sí que lo es! Ahora comprendes, ¿por qué quiero una?

-Sí, Señor -exclamó radiante-. Y tanto que yo también quisiera tener una familia.

Acabado el diálogo, Gabriel descendió, enviado por Dios, a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen llamada María. Y entrando, le dijo:
-Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Ella se preocupó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
-No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios...


Autor: Gustavo Velázquez Lazcano, LC

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA SAGRADA FAMILIA

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Queridos hermanos y hermanas:
El Evangelio según san Lucas narra que los pastores de Belén, después de recibir del ángel el anuncio del nacimiento del Mesías, «fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre» (2, 16). Así pues, a los primeros testigos oculares del nacimiento de Jesús se les presentó la escena de una familia: madre, padre e hijo recién nacido. Por eso, el primer domingo después de Navidad, la liturgia nos hace celebrar la fiesta de la Sagrada Familia. Este año tiene lugar precisamente al día siguiente de la Navidad y, prevaleciendo sobre la de san Esteban, nos invita a contemplar este «icono» en el que el niño Jesús aparece en el centro del afecto y de la solicitud de sus padres. En la pobre cueva de Belén —escriben los Padres de la Iglesia— resplandece una luz vivísima, reflejo del profundo misterio que envuelve a ese Niño, y que María y José custodian en su corazón y dejan traslucir en sus miradas, en sus gestos y sobre todo en sus silencios. De hecho, conservan en lo más íntimo las palabras del anuncio del ángel a María: «El que ha de nacer será llamado Hijo de Dios» (Lc 1, 35).
Sin embargo, el nacimiento de todo niño conlleva algo de este misterio. Lo saben muy bien los padres que lo reciben como un don y que, con frecuencia, así se refieren a él. Todos hemos escuchado decir alguna vez a un papá y a una mamá: «Este niño es un don, un milagro». En efecto, los seres humanos no viven la procreación meramente como un acto reproductivo, sino que perciben su riqueza, intuyen que cada criatura humana que se asoma a la tierra es el «signo» por excelencia del Creador y Padre que está en el cielo. ¡Cuán importante es, por tanto, que cada niño, al venir al mundo, sea acogido por el calor de una familia! No importan las comodidades exteriores: Jesús nació en un establo y como primera cuna tuvo un pesebre, pero el amor de María y de José le hizo sentir la ternura y la belleza de ser amados. Esto es lo que necesitan los niños: el amor del padre y de la madre. Esto es lo que les da seguridad y lo que, al crecer, les permite descubrir el sentido de la vida. La Sagrada Familia de Nazaret pasó por muchas pruebas, como la de la «matanza de los inocentes» —nos la recuerda el Evangelio según san Mateo—, que obligó a José y María a emigrar a Egipto (cf. 2, 13-23). Ahora bien, confiando en la divina Providencia, encontraron su estabilidad y aseguraron a Jesús una infancia serena y una educación sólida.
Queridos amigos, ciertamente la Sagrada Familia es singular e irrepetible, pero al mismo tiempo es «modelo de vida» para toda familia, porque Jesús, verdadero hombre, quiso nacer en una familia humana y, al hacerlo así, la bendijo y consagró. Encomendemos, por tanto, a la Virgen y a san José a todas las familias, para que no se desalienten ante las pruebas y dificultades, sino que cultiven siempre el amor conyugal y se dediquen con confianza al servicio de la vida y de la educación.
  
   

martes, 27 de diciembre de 2011

ALGUIEN ME ESPERA CON CARIÑO



Produce una gozosa paz en el alma saber que alguien nos espera, nos ama, nos busca. Significa que nuestra vida tiene sentido, que somos importantes para otro, que no vivimos simplemente por inercia, que hay una meta hermosa por la que vale la pena nuestro esfuerzo.

Al dirigir sus palabras de felicitación en la Navidad del año 1965, el entonces Papa Pablo VI imaginaba cómo desde la cuna de Belén se producía una llamada universal: "¡Venid, venid todos!". Hablaba con el calor de un padre que se dirige a sus hijos: "¡Venid, que sois esperados! ¡Venid, que sois conocidos! ¡Venid, que hay algo maravillosamente bueno preparado para vosotros! ¡Venid!".

Sí, todos estamos invitados a acudir ante un Niño en la cuna que nos espera, que nos conoce, que nos necesita. Descubrimos entonces que la vida tiene un sentido hermoso, magnífico: Dios ha puesto su tienda entre nosotros para buscar a cada uno de sus hijos.

¿También me espera a mí si he sucumbido ante el pecado, si he dejado crecer el egoísmo, si me he cegado por la codicia, si he pactado con los desórdenes de la carne? Sí, también a mí, y quizá precisamente con más anhelos. Jesús Niño es ya, entre sus movimientos infantiles, un gran médico ansioso por curar heridas y devolver esperanzas.

En cada Navidad la llamada se repite. Han pasado años y siglos desde el anuncio de los ángeles a los pastores: "Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor" (Lc 2,11). Pero no ha pasado la actualidad de esa invitación. Cada generación humana, también la nuestra, necesita acudir a quien, de verdad, puede salvarnos del mayor de los males: el pecado.

El mundo moderno está sumergido en prisas y en angustias. Muchos no alcanzan a escuchar la llamada. A pesar de todo, la Voz sencilla de un Niño sigue resonando entre nosotros. Los oídos atentos, los corazones despiertos, alcanzan a escuchar un murmullo humilde, una invitación constante y respetuosa.

Es entonces cuando puedo descubrir que Alguien me espera con cariño. Llega el momento de ponerme en camino hacia la gruta. En ella encontraré a un Niño enamorado, a su Madre buena, y a tantos hombres y mujeres que han acogido la gran noticia: Dios nos ama. Sí: ¡venid, venid todos!


P. Fernando Pascual LC

Que tu familia se parezca a la Familia de Nazaret


Si tiene a Dios en medio de ella, habrá paz y alegría

Que tu familia se parezca a la Familia de Nazaret
Que tu familia se parezca a la Familia de Nazaret
La familia cristiana está unida y animada por Dios, quien la empuja a ser luz del mundo. 
La familia de Nazaret era única e irrepetible, pues es la única familia que ha cambiado la historia del mundo. Ciertamente ha habido familias que han influido mucho en la historia como la de los Kennedy de los estados Unidos, pero esta influencia siempre ha sido limitada.
Al contemplar la familia de Nazaret uno podría pensar que tenían todo a su favor y nada en contra. Es cierto que gozaban de inmensas gracias, pero también es cierto que tuvieron que sufrir grandes pruebas, como cualquier familia: tuvieron que sufrir la escasez, la persecución, el ser refugiados en un país extranjero, las calumnias de las malas lenguas, etc. El padre murió, como parece ser por el silencio del Evangelio sobre él, el Hijo fue condenado a la muerte más cruel y la madre se quedó viuda y sin su hijo único. Tuvo penas como cualquier otra familia de cualquier tiempo y parte del mundo.


En la familia de Nazaret había tres elementos esenciales: los padres, el hijo y Dios. En todas las familias del mundo hay los primeros dos elementos, padres e hijos, pero en la mayor parte falta el tercer elemento que es Dios, y por eso surgen los problemas.


Dios es como el alma de la familia. Se ve que la familia de Nazaret era religiosa porque cumplía con los deberes religiosos. La ausencia de Dios en una familia lleva a la ausencia del amor. En la familia de Nazaret no hubo comodidades, riquezas, posición social, pero sí hubo caridad. La caridad es como el “cemento” que une los miembros de la familia.
Si no hay caridad, no hay comprensión, mutua aceptación, tolerancia, perdón.
El imitar a la familia de Nazaret no es sólo un ideal sino una posibilidad.
El mismo Espíritu Santo que la animó, también anima a la familia cristiana. Él es el Espíritu de Amor que desea transformar a todas las familias y hacerlas una reproducción, lo más fiel posible, de la familia de Nazaret.
Dios tiene su proyecto sobre la familia. Lo importante es realizar este proyecto: quiere que sea un gran medio de evangelización en el mundo. La familia cristiana tiene que ser luz en un mundo donde la familia está sufriendo los golpes del paganismo por medio del divorcio, de la infidelidad, de la negativa a tener hijo, del aborto, y muchos otros males. 

Autor: Fintan Kelly L.C.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Christus natus est nobis, venite, adoremus!


Christus natus est nobis, venite, adoremus!

¡Cristo ha nacido por nosotros, venid, a adorarlo!
Vamos hacia Ti, en este día solemne,
dulce Niño de Belén,
que al nacer has escondido tu divinidad
para compartir nuestra frágil naturaleza humana.
Iluminados por la fe, Te reconocemos
como verdadero Dios encarnado por amor nuestro.
¡Tú eres el único Redentor del hombre!
 
Ante el pesebre donde yace indefenso,
que cesen tantas formas de creciente violencia,
causa de indecibles sufrimientos;
que se apaguen tantos focos de tensión,
que corren el riesgo de degenerar en conflictos abiertos;
que se consolide la voluntad de buscar soluciones pacíficas,
respetuosas de las aspiraciones de los hombres y de los pueblos.
 
Niño de Belén, Profeta de paz,
alienta las iniciativas de diálogo y de reconciliación,
apoya los esfuerzos de paz que aunque tímidos,
pero llenos de esperanza, se están haciendo actualmente
por un presente y un futuro más sereno
para tantos hermanos y hermanas nuestros en el mundo.
Pienso en África, en la tragedia de Dafur en Sudán,
en Costa de Marfil y en la región de los Grandes Lagos.
Con gran aprensión sigo los acontecimiento de Irak.
Y ¿cómo no mirar con ansia compartida,
pero también con inquebrantable confianza,
a la tierra de la que Tú eres Hijo?
 
¡Por doquier se ve la necesidad de paz!
Tú, que eres el Príncipe de la verdadera paz,
ayúdanos a comprender que la única vía para construirla
es huir horrorizados del mal
y buscar siempre y con valentía el bien.
¡Hombres de buena voluntad de todos los pueblos de la tierra,
venid con confianza al pesebre del Salvador!
"No quita los reinos humanos
quien da el Reino de los cielos" (cf. himno litúrgico).
Llegad para encontraros con Aquél
que viene para enseñarnos
el camino de la verdad, de la paz y del amor. 
 
Fuente: mariamediadora.com

NAVIDAD 2011

¡O Rex gentium et desideratus; earum, lapisque angularis, qui facis utraque unum: veni et salva hominem quem de limo formasti"! 



¡Oh Cristo, Rey de las naciones, esperado y deseado durante siglos por la humanidad herida y dispersa por el pecado.
Tú que eres la piedra angular sobre la que la humanidad puede volver a construirse a sí misma y recibir una definitiva e iluminadora guía para su caminar en la historia.
Tú que has unificado, mediante tu entrega sacrificial al Padre, los pueblos divididos.
Ven y salva al hombre, hecho por Ti "con barro de la tierra", y que lleva en sí tu imagen y semejanza!

Fuente:mariamediadora.com

viernes, 23 de diciembre de 2011

EL PADRENUESTRO DE NOCHEBUENA


Padre nuestro.
Padre de Jesús, Padre nuestro. Padre de todos los seres del mundo.

Que estás en los cielos.

Que estás cuando te abrimos las puertas y en los pesebres y en los portales donde hay un poquito de amor.

Santificado sea tu nombre
Que la gente aprenda a bendecirte. Que los niños del mundo tengan tu nombre como el nombre de un buen amigo.

Venga a nosotros tu reino.
Que aprendamos a vivir como Tú nos enseñaste, acercándonos a los pequeños y enfermos, dando ayuda a los más necesitados.

Hágase tu voluntad.
Que nos amemos todos.   Que nos amemos mucho y siempre. Que logremos que todos se sientan queridos de verdad.

Danos hoy nuestro pan de cada día.
Que entre todos logremos que haya pan para todos. Que sepamos querernos y aprendamos a compartirlo, y que nos sintamos más felices
compartiendo que acaparando.

Perdona nuestras ofensas como también perdonamos a nuestros deudores
Nosotros estamos aprendiendo a perdonar. Tú nos enseñas y nosotros aprendemos. Hoy no tenemos ningún enemigo. Vamos a enseñar a la gente a que viva mucho mejor perdonando que vengándose.

Y no nos dejes caer en la tentación
de abusar, de fastidiar, de amenazar. Enséñanos que el amor es mejor que la guerra, que el piano es mejor que la metralleta, que la sonrisa es mucho mejor que el grito amenazador. Que no abusemos de nadie. Que no dejemos que los fuertes abusen de los débiles.

Y líbranos del mal
De todos los males: del hambre y la tristeza; de los accidentes y la guerra, de las enfermedades y las injusticias, y enséñanos a librar a todos de sus males.

Amén.
Por tu Hijo pequeño.
Por tu Madre preciosa.
Por tu buen corazón.
Por esta Nochebuena


Les deseo una Felicísima Nochebuena.

FELIZ NAVIDAD!!!







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