Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 30 de abril de 2015

Sencilla.




No compliquemos la doctrina católica que es sencilla, como Dios es sencillo, y que cualquiera la puede entender, y que incluso la entienden mejor los pequeños, y no los doctos y repletos de ciencia humana.
¡Qué misterio éste de que a veces los más dotados de inteligencia y saber, resulta que son los que más oposición y “peros” ponen a las manifestaciones de Dios y de la Virgen!
También Lucifer era el ángel más perfecto y bello, y esta perfección y belleza le perdió, porque se quiso poner por encima de Dios.
Muchos hoy quieren ponerse por encima de Dios, y hasta tienen la osadía de decir que si ellos hubieran estado en la creación del universo, le habrían dado algunos consejos a Dios, y habrían hecho las cosas de modo diverso. La verdad es que la soberbia no tiene límites, y en lugar de aceptar humildemente lo que Dios nos dice y creer firmemente, se niega o se pone en duda todo.
Pero ya el Señor nos lo ha dicho en su Evangelio, que el Padre ha ocultado los secretos del Reino a los sabios y prudentes según el mundo, y en cambio los ha revelado a los sencillos, humildes y pequeños.
Ojalá nosotros estemos dentro del número de los que acogen la Palabra de Dios con un espíritu virgen, sin tantas superestructuras y saberes terrenos, que muchas veces entorpecen la verdadera fe.
No nos extrañemos que en el Cielo veamos a muchos hombres y mujeres, tal vez incultos, pobres, despreciados por el mundo, pero ocupando los más altos puestos junto al Señor, porque supieron creer con sencillez y firmeza.
La ciencia, la verdadera ciencia nos debe llevar a Dios y hacernos más fácil el creer. Pero si lo que aprendemos, nos estorba el creer, entonces hay que descartarlo, porque para agradar a Dios y ser santos no hacen falta muchos libros y saberes, sino que con el Evangelio y la vida que vivimos, ya tenemos de sobra para llegar a ser santos, y arrastrar con nosotros a un número muy grande de almas hacia la santidad.
Huyamos de los teólogos que utilizan palabras difíciles y vuelven complicado lo que es simple, pues Dios es simple y lo que viene de Él también lo es.
Por eso a veces no nos animamos a hacer apostolado, porque nos parece que tenemos que explicar tantas cosas difíciles, que no sabemos por dónde comenzar a instruir a los otros. ¡Y sin embargo todo se reduce a amar a Dios con todas las fuerzas y potencias del alma, y amar al prójimo como a nosotros mismos, cumpliendo los Diez Mandamientos! Ahí está todo, y si enseñamos esto, ya estamos evangelizando de la mejor manera.

miércoles, 29 de abril de 2015

¡Cristo está vivo! No lo dejes en el sepulcro


Para muchos Cristo ha perdido su actualidad, no tiene nada que enseñar a los hombres tan avanzados de hoy.


La memoria del hombre no es infalible. Existe la famosa curva del olvido: después de aprender algo, poco a poco el tiempo lo oscurece y confunde y quizá hasta lo borra.

Algo así parece que ha pasado con la imagen de Cristo. Ha sufrido esa misma curva del olvido. Muchos hombres aún distinguen una imagen más o menos clara de Cristo aunque algo desfigurada. Otros la ven ya un poco borrosa. Algunos la han perdido. Hoy Cristo nos pregunta la opinión que de Él tiene el mundo como aquel día preguntó a sus discípulos en Cesarea de Filipo: ¿Quién dice la muchedumbre que soy yo?

También nosotros tendríamos que responderle: "los hombres dicen que eres Elías o uno de los antiguos profetas". Hablan de Cristo como si se tratara de un monumento histórico o de un personaje legendario. Para muchos hombres Cristo ha perdido su actualidad. No ejerce atractivo en el mundo. Su doctrina ha pasado de moda. No tiene nada que enseñar a los hombres tan avanzados de hoy.

Otros comparan a Cristo con Juan el Bautista. Lo creen demasiado sobrio y difícil, demasiado austero. Les parece demasiado exigente y su doctrina muy pesada para los hombres de hoy. O quizá ellos son demasiado cómodos y buscan llegar a la cima sin moverse ni sudar. Ciertamente reconocen la validez de su doctrina pero no se animan a hacerla propia.

Preferirían alcanzar a Cristo más fácilmente. Ser virtuosos, pero sin esfuerzo. Desearían que Cristo no hubiera hablado de cruz, que se hubiera limitado a contarles esas cosas tan bonitas del cielo, del banquete, de los lirios del campo...

En cambio, Pedro exclama, jubiloso, su experiencia de Cristo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.

No sabe bien todavía cómo ha llegado a esa conclusión pero su corazón asiente a lo que acaba de decir. Al inicio él había seguido a Cristo atraído por su liderazgo, su personalidad. El rostro de Cristo irradiaba alegría y atractivo. Nadie como Él de íntegro: buscaban prenderlo pero no encontraban falta alguna en él. Ninguno tan recio y varonil y, al mismo tiempo, tan cariñoso con los niños y bondadoso con los enfermos y pecadores. Sabía apreciar mejor que nadie la belleza de una flor, del lago, del cielo...

Después Jesús había confirmado su fe incipiente con imponentes milagros, le había enseñado, orientado... incluso le había corregido varias veces. También le había puesto a prueba alguna vez, pero su amistad se había mantenido firme: "Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6, 68).

Y ahora que Jesús se enfrenta con la hostilidad y el rechazo y ha tenido que abandonar Jerusalén, él le vuelve a reiterar su fe y su adhesión. Pero en esta ocasión, sus palabras denotan ya mayor profundidad y emoción: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.

Tres experiencias de Cristo. Tres fotos. Pero válida sólo la que sacó Pedro. Los otros se la sacaron a un fantasma, no al Cristo auténtico.

Cristo está vivo.
No luchamos por una figura histórica solamente. Como hace veinte siglos, Él es motivo de amor y de odio. Contra Él chocan las olas de la humanidad y en Él se dividen las vidas de los hombres.

 Autor: P. José Luis Richard | Fuente: Catholic.net

lunes, 27 de abril de 2015

Tus puntos débiles



¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, Pero: ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco… (Mateo 18, 8)

Cuál es tu debilidad? Todos tenemos puntos débiles en la vida, es que no somos perfectos y de cuando en cuando nuestras imperfecciones asoman por el horizonte para jugarnos una mala pasada. Es lo normal en la vida, el problema viene cuando amamos tanto nuestras debilidades, que buscamos todas las formas para justificarlas y seguir manteniéndolas con vida.

El Señor Jesús aceptó el hecho de nuestra imperfección cuando afirmó
"Porque es necesario que vengan tropiezos" Dios no está pidiéndote perfección, Él acepta que eres una criatura con puntos fuertes y débiles. Pero lo que el Señor no acepta es que disfrutes de tus carencias, que encuentres en esos puntos frágiles la fuente de tu alegría y placer. Es como si una persona se alegrara de ser incapaz y no hiciera nada para mejorar.

Pablo rogaba para ser libre de sus debilidades, Dios le contestó:
"... mi poder se perfecciona en la debilidad". (2 Co 12, 9)
Dios sabe que eres imperfecto, por eso Él anhela trabajar en tu vida y adornarte de virtud; es como el alfarero que da forma al barro. Con paciencia y sabiduría convierte un trozo de barro en una joya de porcelana. Sólo Dios puede tomar tu vida imperfecta y transfórmala en una vida de virtud, santidad, gozo y plenitud.

Como un árbol necesita ser podado para crecer fuerte y dar fruto, también necesitas arrancar de tu vida todo error, pecado o debilidad, sólo así crecerás fuerte y darás abundante fruto. No tienes porqué justificar tus errores, debes presentárselos a Dios. Él cortará de tu vida lo que está demás, quitará lo que sobra, anulará lo que no sirve; y entonces llegarás a disfrutar la vida plena que Jesús vino a ofrecerte.

¿Qué impide que disfrutes de esa vida abundante? La respuesta tiene que ver con las cosas malas que todavía tienen lugar en tu corazón ¡Renuncia! Y permítele al Señor quitar todo lo malo.Cuando experimentes esa limpieza, serás tremendamente feliz.

 

domingo, 26 de abril de 2015

ORACIÓN DEL BUEN PASTOR




Mi Señor, mi Buen Pastor, Hijo del Padre, fuente de luz, tormenta de fe, que vienes a sacudir nuestra dormida esperanza, que nos envías a Tu Madre para enamorar nuestros fríos corazones, que luchas con amor para conquistar los espíritus inquietos por las angustias del mundo.
Óyenos Señor, escucha a tus hermanos aquí, juntos queremos seguirte, donde Tú quieras que nuestros pasos se dirijan.
Nuestros corazones quieren pertenecerte, por siempre.
Nuestras almas sedientas de Tu luz  solo quieren verte sonreír junto a Tu Madre.
Envíanos a Tus Angeles y Tus Santos, consuélanos con su presencia celestial.
Danos el consuelo infinito de saber que Tu Misericordia ve con ojos agradables nuestro arrepentimiento por tanto error cometido.
No permitas que bajemos nuestras defensas contra el maligno y sus tentaciones.
Haznos fuertes, Señor, haznos fuertes en la entrega a Vos, nuestro Dios.
Haznos pequeños y dóciles para que dejemos actuar a Tu Santo Espíritu en nosotros,  para que Tú te hagas cargo de nuestra vida.
Haznos confiados corderos de Tu rebaño, Señor, danos el abrazo de Tu Voluntad, Señor.
Que seas Tu quien nos guíe, que sea tu Madre quien nos proteja.
No te alejes de nosotros, Señor, perdona nuestros errores y pecados, y nuestra falta de fe.
Amén.

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