Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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lunes, 25 de junio de 2012

Stop: el Corazón de Jesús está conmigo!



Esta práctica piadosa, en otro tiempo muy difundida entre los católicos, es un modo simple, pero espléndido, de manifestar permanentemente nuestra gratitud y amor al Sagrado Corazón, víctima de nuestros pecados. Y al mismo tiempo, recibimos de Él innumerables beneficios y una protección extraordinaria.

Es un poderoso Escudo que la Divina Providencia colocó a nuestra disposición, a fin de protegernos contra los más diversos peligros que enfrentamos todos los días. Para eso, basta llevarlo consigo, sin necesidad de hacerlo bendecir, pues el Beato Papa Pío IX extendió su bendición a todos los Detentes –como más adelante veremos.

El uso del Detente es un medio de expresar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús; señal de nuestra confianza en su protección contra las celadas del demonio y los peligros de todo orden. Basta llevarlo consigo.  Así decimos al maligno: 

 ¡Deténte, el Corazón de Jesús está conmigo!

Alto,  se detenga toda iniquidad, toda pasión desordenada, todo peligro que amenaza desde el exterior o interior, porque el Corazón de Cristo me protege. Y además  le decimos también al Señor: Te amo, en ti confío, haz mi corazón similar al tuyo!

Además, el Detente nos ayuda a recordar continuamente las promesas del Sagrado Corazón de Jesús; es un símbolo de nuestra total confianza en la protección divina, una señal de nuestra permanente súplica y fidelidad a Nuestro Señor y un pedido de que Él haga nuestros corazones semejantes al suyo.

Hoy la vida está llena de peligros y de insidias. ¿Por qué no recurrir al escudo del Sagrado Corazón? Lo podemos llevar con nosotros, en la billetera, en la cartera, en el bolsillo, al lado de la foto de nuestros seres queridos, en  la mochila que los niños llevan a la escuela, lo podemos colocar en nuestra casa, en los lugares de trabajo o de descanso. Así tendremos en cuenta la afirmación de San Paolo: “Si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros”. (Rom 8,31) No existe peligro del cual Jesús no pueda salvarnos. Y si llegan las dificultades y problemas por su divina voluntad, este escudo representará igualmente nuestra fidelidad a los diseños de la Divina Providencia, en la  seguridad de que no seremos abandonados nunca.

 
INDULGENCIA

El Beato Pío IX concedió aprobación definitiva a la devoción del Detente, diciendo: “Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueron hechos según este modelo reciban esta misma bendición”.
El Papa Pío IX le concedió en el año 1872, una indulgencia de 100 días una vez al día a todos los fieles que usaran alrededor de sus cuellos este emblema piadoso y rezaran un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Preces et pia opera, n. 219).

Haz los escudos tú mismo.
Puedes hacerlos tú mismo, es muy simple, imprime los escudos en papel común con una impresora a colores, luego los pegas en cartones para que sean más resistentes, y los proteges con papel celofán.

Están ya bendecidos, no necesitan nada más



Fuentes:

 Archivo para imprimir aquí





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