Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 30 de junio de 2015

Buen negocio.



El Sagrado Corazón de Jesús nos propone hacer un pacto: Cuidar nosotros de su honra y de sus cosas, que Él cuidará de nosotros y de las nuestras.

¡Qué buen negocio es hacer este pacto con Jesús, porque saldremos ganando, y mucho!  Y la honra de Jesús y sus cosas son el Reino de Dios y las almas. Por eso si queremos obtener grandes favores de Dios, si necesitamos muchas cosas, tanto espirituales como materiales, si buscamos salud o bienestar, y nos hacen falta muchas más cosas, entonces no dudemos en lanzarnos a ocuparnos y preocuparnos por el Reino de Dios y la salvación de las almas, que el Señor se ocupará grandemente de nosotros, de quienes amamos, y de todas nuestras cosas y asuntos.

No es una novedad esto, porque ya Jesús ha dicho en su Evangelio que primero busquemos el Reino de Dios y su justicia y que todo lo demás se nos daría por añadidura.

Hagamos este pacto con Jesús y lancémonos a hacer el mayor bien que podamos, para que el Señor se ocupe de todo lo nuestro.

Es un dulce pacto que hacemos con el Corazón de Jesús, y que también podemos hacer con María Santísima, y entonces Ellos cuidarán de nosotros y de todo lo nuestro de manera maravillosa.
Dejemos de andar rumiando nuestros problemas y de estar angustiados por las diferentes situaciones materiales, morales o espirituales, y en cambio lancémonos al apostolado para salvar almas y traer el Reino de Dios al mundo, y entonces veremos con admiración que Jesús y María nos van preparando todo primorosamente, hasta en los mínimos detalles, y nos van solucionando los problemas.

¡Pero eso sí!, necesitamos una grandísima confianza, porque aunque viéramos que a simple vista las cosas pueden parecer que se complican, dejemos las manos libres a Jesús y a María para que nos ayuden realmente, incluso aunque creamos que sus decisiones sobre nosotros y todo lo nuestro parezca que no nos favorece, y tengamos absoluta confianza en Ellos.

¡Qué detalles de amor tendrán para nosotros Jesús y la Virgen! Cantaremos eternamente las misericordias del Señor, y no nos faltará nada de nada, y no sólo seremos felices en el Cielo, sino que ya aquí en la tierra viviremos contentos y en paz, seguros en medio del tráfago de la vida.

De nosotros depende hacer este pacto con Jesús y María, que es, en definitiva, la consagración a Ellos, pues no otra cosa es la consagración que este pacto de amor hecho entre Ellos y nosotros.

lunes, 29 de junio de 2015

Decálogo Saleso


La espiritualidad de San Francisco de Sales en 10 puntos

1. Ante todo buscar gustarle a Dios:
He aquí el centro de mi alma y el polo inmóvil, alrededor del que giran todos mis deseos y todos mis movimientos.

2. Nada por fuerza, todo por amor:
He aquí la regla general de nuestra obediencia: Hace falta hacer todo por amor y nada por fuerza. Necesita bastante amar la obediencia que temer la desobediencia… Les dejo el espíritu de libertad, lo que excluye las constricciones, el escrúpulo y la agitación.

3. Nada preguntar, nada rechazar:
Quedar en los brazos de la Providencia, sin pararse sobre ningún otro deseo, si no aquel de querer lo que Dios quiere de nosotros.

4. Ir de lo interno hacia lo externo:
No he podido nunca aprobar el método de los que, para reformar el hombre, empiezan de lo externo, del comportamiento, de los
vestidos, del pelo. Me parece, al revés, que se deba empezar de lo interno... El corazón siendo el manantial de las acciones, ellas son tales como es el corazón... Quien tiene a Jesús en su corazón, lo hace enseguida, después en todas las acciones exteriores.

5. Ir tranquilamente: "con" una dulce diligencia.
"La prisa, la agitación no sirven a nada; el deseo de una vida
espiritual es bueno, pero tiene que estar sin agitación."
"La curación que se hace tranquilamente siempre es la más segura."
"Tenemos que ser lo que somos y serlo bien, para hacer honor al Creador, del cual somos obra.

6. Pensar solamente el “hoy de Dios”:
Creemos hacer bien hoy nuestras cosas, y cuando llegue el día de mañana, se llamará hoy, y entonces pensaremos.

7. Recomenzar cada día:
Cada día tenemos que empezar nuestro progreso espiritual, y pensando bien en este, no nos asombraremos de encontrar en nosotros las miserias. No es que ya sea todo hecho; hace falta recomenzar y recomenzar de buen corazón.

8. Poner a provecho de todas las ocasiones:
Soportar con dulzura de las pequeñas injusticias, de las pequeñas
incomodidades, las pérdidas de importancia que vivimos cada día.
Estas pequeñas ocasiones vividas con amor nos ganarán el corazón de Dios y lo harán todo nuestro.

9. Estar alegres:
Ir adelante con alegría y con el corazón abierto lo más que puedas;
ir siempre con alegría, con ánimo y con confianza.

10. Vivir en espíritu de libertad:
Yo no me hago ningún escrúpulo de dejar mi reglamento de vida
cuando lo solicita el servicio de mis ovejitas... Dios me hace la gracia de querer la santa libertad de espíritu tal como de odiar la disolución y el libertinaje.

Misioneros de S. Francisco de Sales, Castello di Allinges

domingo, 28 de junio de 2015

¡OJO CON LA FE FÚNEBRE!

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El domingo pasado, con el episodio de la tormenta calmada en el Lago Galilea, llegábamos a la conclusión de que, al Señor, lo hemos dejado demasiado dormido. Que no es Él quien se desentiende sino, en todo caso, somos nosotros quien lo dejamos de lado.

1.- La eucaristía de cada domingo, entre otras cosas, nos recuerda algo esencial y no tangencial en la vida de un cristiano: podemos y tenemos que decir mucho en las diferentes situaciones que nos acompañan. Lo decía el Papa Francisco el pasado domingo en Turín: “Vivid contracorriente”. Y es que, lo fácil, es dejarse arrastrar y lo meritorio es hacer frente aún a riesgo de ser señalado. ¿No es acaso mejor cerrar los ojos al mundo con la conciencia de un deber cumplido que no omitido?
¿Somos conscientes que, nuestra fe, es una vitamina de vida y no de muerte? Cuando uno escucha el evangelio de este día llega a las siguientes conclusiones:

-Nuestra Iglesia no es un tanatorio donde se recibe cuando se muere
-Nuestra fe no es un vestido que se utiliza cuando morimos
-Nuestra amistad con Cristo no está centrada en la muerte sino en su resurrección

O dicho de otra manera: ser cristiano no es hacer pompa fúnebre sino, en todo caso, una ola a la vida. ¿Y dónde está esa VIDA? Ni más ni menos que en Jesús.
Hoy, con el evangelio en la mano, vemos que la fe cura y salva. Y que las ideas, sin fe, a veces esclavizan y matan. 

2. La fe es la condición imprescindible para la actuación de Dios. Y, hay que reconocerlo, preferimos abandonaros en manos de lo inmediato, echarnos en los brazos de la simple y pura ciencia antes que confiarnos exclusivamente al Señor.
Pidamos al Señor que nuestra fe sea inconmovible y confiada. Que nada ni nadie nos aleje de Él. Sólo Él puede sacarnos de situaciones que dificultan nuestra felicidad. ¿Tienes fe? nos pregunta el Señor; sanarás, te recuperarás, brillará de nuevo en ti la alegría de vivir.

¿Tienes fe? Entonces no te faltará auxilio en los momentos en los que, por debilidad o enfermedad, veas que la vida se te escapa irremediablemente
¿Tienes fe? Cuídala. Con una oración sincera. Con la escucha de la Palabra de Dios. Con la contemplación. Con el agradecimiento a Dios por haberte hecho hijo suyo por el Bautismo.
¿Tienes fe? No te des por vencido en las causas nobles. Lucha con toda tu alma para que, el mundo que te rodea, deje de ser un flujo de injusticias, de sangre o de desencanto.
¿Tienes fe? ¡Entonces, el Señor, te necesita! Eres de los suyos. Ofrécele, tu fe, como respuesta.
¿Tienes fe? Entonces pídele a Cristo que te conceda vida abundante y de la buena. No esperes a estar enfermo para recurrir a Él y, si te llega la debilidad, entonces que te encuentre fuerte en tus convicciones y confiado en su persona.

A lo dicho que, nuestra Iglesia, no es un servicio de pompas fúnebres sino una casa donde la vida sacramental nos llena de ilusión, valor y coraje en todos los instantes de nuestra vida. ¿Su secreto? ¡Cristo sanador! ¡Cristo salvador!

sábado, 27 de junio de 2015

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en el mundo entero


Este 27 de junio de 2015, los Redentoristas del mundo entero abren las celebraciones del 150° aniversario (1866) de la entrega de la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro a la Congregación del Santísimo Redentor (Redentoristas) por parte del Beato Papa Pío IX, con la intención de darla a conocer al mundo entero.

Las celebraciones, que tienen por tema “Madre del Perpetuo Socorro, Icono de Amor”, se terminarán el 27 de junio de 2016. El icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro llegó a Roma desde Creta hacia el año 1500. Fue expuesto, alrededor de 300 años, en la iglesia San Mateo de Roma y considerado como milagroso por el pueblo. Con la llegada de las tropas francesas, en 1798, la iglesia San Mateo fue destruida y el icono llevado a una capilla privada de los Padres Agustinos, y olvidado.

En 1855, los Redentoristas compraron el terreno sobre el cual se encontraba la iglesia San Mateo para edificar su Casa General. Al acordarse de que en este lugar estaba expuesta la imagen milagrosa de Nuestra Señora, la encontraron y pidieron al Papa ponerla donde estaba antes. Esto sucedió en 1866. Desde entonces, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha extendido en el mundo entero.

 Un Minuto con Maria





viernes, 26 de junio de 2015

Esperanzas terrenas y esperanza cristiana



Sigue en el cumplimiento exacto de las obligaciones de ahora. —Ese trabajo —humilde, monótono, pequeño— es oración cuajada en obras que te disponen a recibir la gracia de la otra labor —grande, ancha y honda— con que sueñas.
Camino, 825


 207 - Esperanzas terrenas y esperanza cristiana
 
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Con monótona cadencia sale de la boca de muchos el ritornello, ya tan manido, de que la esperanza es lo último que se pierde; como si la esperanza fuera un asidero para seguir deambulando sin complicaciones, sin inquietudes de conciencia; o como si fuera un expediente que permite aplazar sine die la oportuna rectificación de la conducta, la lucha para alcanzar metas nobles y, sobre todo, el fin supremo de unirnos con Dios.



Yo diría que ése es el camino para confundir la esperanza con la comodidad. En el fondo, no hay ansias de conseguir un verdadero bien, ni espiritual, ni material legítimo; la pretensión más alta de algunos se reduce a esquivar lo que podría alterar la tranquilidad —aparente— de una existencia mediocre. Con un alma tímida, encogida, perezosa, la criatura se llena de sutiles egoísmos y se conforma con que los días, los años, transcurran sine spe nec metu, sin aspiraciones que exijan esfuerzos, sin las zozobras de la pelea: lo que importa es evitar el riesgo del desaire y de las lágrimas. ¡Qué lejos se está de obtener algo, si se ha malogrado el deseo de poseerlo, por temor a las exigencias que su conquista comporta!



No falta tampoco la actitud superficial de quienes —incluso con visos de afectada cultura o de ciencia— componen con la esperanza poesía fácil. Incapaces de enfrentarse sinceramente con su intimidad y de decidirse por el bien, limitan la esperanza a una ilusión, a un ensueño utópico, al simple consuelo ante las congojas de una vida difícil. La esperanza —¡falsa esperanza!— se muda para éstos en una frívola veleidad, que a nada conduce.
-->  http://www.escrivaobras.org/book/amigos_de_dios-capitulo-13.htm

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Sus obras: http://www.sanjosemaria.info/seccion/obras_san_josemaria

Páginas
https://www.facebook.com/SanJosemariaEscrivadeBalaguer
 http://www.sanjosemaria.info/



miércoles, 24 de junio de 2015

Que yo, Señor, también te anuncie

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Por mis senderos y mis propias calles,
llevando a los que me rodean a tu Camino,
y te conozcan y te amen,
al igual que yo lo hago contigo.
Que en medio de tantos desiertos,
de los que te buscan y no te encuentran,
de los que andan perdidos y no quieren dar contigo,
de los que te conocieron y  te olvidaron,
nunca me eche atrás, oh Señor,
y siga siendo heraldo de tu Evangelio,
pregonero de tus gracias y de tu presencia,
altavoz de tus verdades grandes y ciertas.

Que yo, Señor, también te anuncie.
Con mis palabras, pero sobre todo, con mi vida.
Con mi alegría, pero ante  todo, con mi corazón.
Con mi fuerza, pero siempre, con tu Espíritu.
Con mi convencimiento, pero con tu auxilio.

Que yo, Señor, también te anuncie.
Que sea profeta en este mundo incierto
en el que sobra la palabrería,
y echamos en falta palabras de amor y de consuelo.
Que sea un pequeño profeta, oh Señor,
y, como Juan Bautista, comunique tu llegada
que, hoy y aquí, sigues vivo entre nosotros,
empujando y sosteniendo a tu Iglesia,
alimentando las esperanzas de tu pueblo,
dando testimonio de que, Tú, eres el Hijo de Dios.
Tú, Cordero de Dios, que vienes a salvarnos,
bendícenos con tu mano siempre abierta,
y que, lejos de fatigarnos,
nos des la fuerza del Espíritu Santo
para seguir siendo voces de tu Reino.
Amén.

P. Javier Leoz

lunes, 22 de junio de 2015

Mírame, Señor, y no dejes nunca de mirarme


 
No dejes, nunca, de mirarme,  Señor
porque, donde Tú miras, sé que se encuentra
el pozo de la felicidad.
¿Qué tiene tu mirada, Señor?
¿Por qué, hundiéndose tus ojos en el suelo,
no dejas de poseer tu corazón en el cielo?

No dejes, nunca, de mirarme,  Señor,
porque, de la manera en que Tú miras,
uno se encuentra con la paz sin fisuras,
con la sabiduría que viene del cielo,
con la serenidad que necesita nuestra existencia.

¿Por qué me miras, así, Señor?
Indigno soy de tu mirada, Señor.
Me propones caminos de vida,
y elijo los que conducen a la muerte.
Me susurras palabras de aliento,
y me disipo en el ruido.
Me acaricias con mano de amigo,
y mendigo aquellas que no me ofrecen nada.

Mírame, Señor, y no dejes nunca de mirarme.
Porque, el camino, cuando Tú marchas delante,
es menos árido y menos complicado.
Porque, la senda, cuando es iluminada
por tu presencia,
se convierte en vida y  esperanza,
ilusión y agradecimiento.

Mírame, Señor, y no dejes nunca de mirarme.
Para que mi corazón, junto al tuyo siempre,
se agite con movimiento ascendente, hacia el cielo,
y en ritmo descendente, hacia la tierra.

¿Por qué me miras, así, Señor?
¿Qué tengo yo de noble para que tus ojos
se detengan en mí?
¿Qué has encontrado en mi vida
para que, por un sólo instante,
sea yo merecedor de tanto amor y de tanta gracia?
No me importa, Señor;
Aquí tienes mi fragilidad y  mi angustia,
mis temores y mi cobardía,
mi dureza y mis egoísmos,
mis luchas y mis contradicciones,
mis flaquezas y mis caídas.

Mírame, Señor, y no dejes nunca de mirarme.
Porque, cuando Tú miras,
sé que el futuro ya no será tan incierto,
ni tan difícil soportarlo.
Sé que el presente estará más lleno
de plenitud y de luz.
Sé que el pasado, ya no contará
por los errores cometidos.

Mírame, Señor, y no dejes nunca de mirarme.
Y, cuando me mires,
déjame, siquiera un segundo,
acercarme a tu corazón y,
luego, seguir adelante.
Amén.

P. Javier Leoz
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