Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 30 de septiembre de 2013

Que no te avergüence hablar de Dios

Pareciera que hablar de Dios causa un cierto conflicto e incomoda a muchos

Entrada la época moderna hasta nuestros días se han proferido frases como: «Dios no existe», «Dios ha muerto», «La religión es el opio del pueblo» entre tantas y diversas expresiones que algunos, han fundamentado en su subjetivismo y que seguramente en momentos de tu vida te han cuestionado pues en la escuela o grupos sociales has escuchado estas expresiones que en cierta medida merman tu interés por conocer a Dios.

Además, pareciera que hablar de Dios causa un cierto conflicto e incomoda a muchos, pues sólo basta con salir a calle con algún crucifijo o signo de la fe en Jesús para que algunos se alcen en contra diciendo: “Eres un retrograda” o “ya viene el mocho y santurrón”, asimismo si por algún motivo quieres defender tu fe, no te bajan de subversivo pues estás en contra de la laicidad del pueblo. En este último punto debes saber que el Estado laico no es una realidad que la iglesia ignore, al contrario la promueve pues sabe que ambos, Iglesia y Estado, como sociedades perfectas, deben velar por el Bien Común de la sociedad, el problema radica cuando se quiere opacar la acción de Dios a través de la Iglesia y se impone, jactándose de mucha autoridad, un sistema que en lugar de defender la integridad del ser humano la denigran haciéndola objeto de leyes absurdas. No importa que muchos se incomoden cuando hablamos de Dios si radica en nosotros la búsqueda de un bien verdadero.

Es Imprescindible hablar de Dios

« ¡No tengáis miedo! ¡Abrid más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y políticos, los extensos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! ¡Cristo conoce lo que hay dentro del hombre! ¡Solo Él lo sabe! (…) Hoy con frecuencia el hombre está incierto sobre el sentido de su vida en la tierra. Permitid, pues –os lo pido, os lo imploro con humildad y confianza-, permitid que Cristo hable al hombre. Sólo Él tiene palabras de vida, sí, de vida eterna.» Estas palabras del Papa Juan Pablo II no dejan de ser actuales, son el compromiso que debemos adquirir como jóvenes pues nos impulsan a decir que en nuestro tiempo es imprescindible hablar de Dios. El hombre necesita reconocer su necesidad espiritual, pues solo allí, en su experiencia individual con Dios, puede saciar su sed de eternidad. “Antes de hablar de Dios, hay que hablar con Dios.”

Para tal fin es necesario que los jóvenes sepamos interpretar nuestro tiempo, que reaccionemos con un amplio criterio ante los problemas vigentes en nuestro mundo y no nos dejemos envolver por la inferencia que es como un cáncer que mata las voluntades y frena las aspiraciones más profundas de nuestro ser. Es necesario además descubrir que está en nuestras manos el compromiso de ir erradicando, con nuestro testimonio, tantos males que subyugan la libertad y oprimen la razón.

Es preciso que existan jóvenes que con su vida muestren a otros que es posible vivir sin vicios, sin violencia, sin depresión y que demuestren que la juventud es la edad de heroísmo, la edad de la generosidad, la edad del compromiso, la edad que capacita para darlo todo y sin reservas, donde las grandes decisiones se toman y donde las proyecciones son amplias cuando se tiene Dios por aliado. San Pablo nos da una clara exhortación cuando dice: «Que nadie te critique por ser joven; más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida.» (1 Tm 4,12). Nuestra misión entonces radica en dar testimonio del Amor de Dios para con el hombre, construyendo, desde nosotros, una sociedad nueva y un mundo mejor.

¡Qué no te avergüence hablar de Dios, antes bien, lleva a Dios en tu vida!

 Autor: Hno. Carlos Agustín Cázares Martínez, msp  
 Fuente: Catholic.net

domingo, 29 de septiembre de 2013

La devoción a los Ángeles Custodios


Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles..." (Mt 25, 31). Le pertenecen porque fueron creados por y para El: "Porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por Él y para Él" (Col 1, 16). Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación: "¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?" (Hb 1, 14).(Catecismo de la Iglesia Católica, 331)
 
 
La devoción a los Ángeles Custodios está atestiguada desde los mismos comienzos del Cristianismo. La fiesta con carácter universal para toda la Iglesia fue instituida por el Papa Clemente X en el siglo XVII. Los Ángeles Custodios son los mensajeros del Señor encargados de velar por cada uno de nosotros, protegiendo nuestro camino en la tierra y compartiendo con los cristianos el afán apostólico de acercar las almas a Dios.
"...Es oportuno notar que la Iglesia honra con culto litúrgico a tres figuras de ángeles, que en la Sagrada Escritura se les llama con un nombre.


El primero es Miguel Arcángel (Cfr. Dan 10, 13.20; Ap 12, 7; Jdt. 9). Su nombre expresa sintéticamente la actitud esencial de los espíritus buenos: 'Mica-El' significa, en efecto: '¿quien como Dios?'. En este nombre se halla expresada, pues, la elección salvífica gracias a la cual los ángeles 'ven la faz del Padre' que está en los cielos.


El segundo es Gabriel: figura vinculada sobre todo al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (Cfr. Lc 1, 19. 26). Su nombre significa: 'Mi poder es Dios' o 'Poder de Dios', como para decir que en el culmen de la creación, la Encarnación es el signo supremo del Padre omnipotente.


Finalmente el tercer arcángel se llama Rafael. "Rafa-El' significa: 'Dios cura', El se ha hecho conocer por la historia de Tobías en el antiguo Testamento (Cfr. Tob 12, 50. 20, etc.), tan significativa en el hecho de confiar a los ángeles los pequeños hijos de Dios, siempre necesitados de Custodia, cuidado y protección.


Reflexionando bien se ve que cada una de estas tres figuras: Mica-El, Gabri-El, Rafa-El reflejan de modo particular la verdad contenida en la pregunta planteada por el autor de la Carta a los Hebreos: '¿No son todos ellos espíritus administradores, enviados para servicio en favor de los que han de heredar la salvación?' (1, 14). (Beato Juan Pablo II. Audiencia General . Miércoles 6 de agosto de 1986)


"...Queridos hermanos y hermanos, quitaríamos una parte notable del Evangelio si dejáramos aparte a estos seres enviados por Dios, que anunciaron su Presencia entre nosotros y que son un signo de ella. Invoquémosles, a menudo, para que nos sostengan en el empeño de seguir a Jesús hasta identificarnos con Él. María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros." (Benedicto XVI. Ángelus, Domingo 1 de marzo de 2009).


sábado, 28 de septiembre de 2013

Ella era virgen no sólo del cuerpo sino también del espíritu


 
¿Hay alguien más noble que la madre de Dios? ¿Alguien más espléndido que ella que ha escogido el esplendor? ¿Alguien más casto que  ella que ha engendrado  sin ninguna huella del pecado?

¿Y qué diríamos de sus otras virtudes? Ella era virgen, no sólo de cuerpo sino también de alma, ella  en quien nunca las artimañas del pecado alteraron su pureza: humilde de corazón, reflexiva en sus expresiones, prudente, parca de palabra, ávida de lectura, forjó su esperanza no en la incertidumbre de sus riquezas sino en la oración de los pobres, entregada al trabajo, reservada, asumió como juez de su alma no al hombre sino a Dios, sin herir jamás a nadie, atenta con los demás, llena de respeto por los ancianos, sin celos ante los de su edad, huía de la jactancia, oía a la razón, amaba la virtud. 
 
San Ambrosio (339-397)
Fragmento: De Virginibus,
dedicado en 377 a su hermana religiosa Marcelina, en Roma. PL., 16, col. 209  y siguientes
 
UN MINUTO CON MARIA
www.mariedenazareth.org

viernes, 27 de septiembre de 2013

Un alma de pobre



Cerro, en Ciudad de Paraguarí - Paraguay

Danos, Señor, un alma de pobre, lo suficiente audaz para dejar, como Abrahám, nuestra propia tierra, los ídolos del propio hogar, toda la familia e, incluso, si Tú lo pides, el hijo sobre el altar, a fin de caminar a la luz de una Fe que atraviesa montañas.

Danos, Señor, un alma de pobre, suficientemente contemplativa para escuchar, como el pequeño Samuel, una y otra vez tu voz.
Suficientemente humilde para levantarse, una y otra vez,diciendo con corazón atento: ya voy, Señor.

Señor, un alma de pobre,lo suficientemente desprendida para avanzar de campamento en campamento sin cansarse,para vivir provisionalmente en una tienda sin instalarse, para comer un maná que cada día cae de tu mano.

Danos Señor, un alma de pobre,que cuando alguien que necesita comer llame a nuestra puerta, siempre encuentre un modo de compartir la comida,el maná que cada día tu mano nos da.

Danos, Señor, un alma tan pobre,que sea capaz de competir contigopor diez justos de una ciudad. Capaz de contemplarte, cara a cara,quedándole el rostro iluminado.Y, con simplicidad y alegría franca, capaz de bailar delante del Arca.


Foto: YO TE MUESTRO PARAGUAY  


 
 


jueves, 26 de septiembre de 2013

Yo quiero hacerlos semejantes a Mí, pero ustedes se cansan.



Yo quiero hacerlos semejantes a Mí y sin embargo

no tienen el cuidado de aceptar Mis promesas de bien.

¿Qué pretendo al proponerles que sean semejantes a Mí?

Tal vez no quieren entender que esto es posible sólo

a costa de una voluntad que no vuelve atrás sino

que se aferra fuertemente a Mi Querer.



Lo entienden un poco y se cansan; intentan y luego

quedan indiferentes. Y Yo estoy viendo cómo la criatura obedece

Mis señales, pero sin tener el agrado de verlos progresar

en Mi Voluntad, sin gustar la alegría de darles Mi semejanza,

Mi belleza, Mi fuerza: Yo.



Si obedecieran sentirían siempre paz; no hay ilusión en esto,

no puede haber les digo, porque hacer Mi Voluntad contradiciendo

la propia, es la regla segura para perder sus malas costumbres

y revestirse de eterna belleza, pues ésta es Mi Voluntad.



¿Qué dicen, cuando haciendo mil consideraciones y no una sola,

la que Yo quiero, se pierden en los laberintos del amor propio?



¡Oh, cuántas veces discurren siguiendo los impulsos de viejas

costumbres enraizadas en el amor apasionado que se tienen

a sí mismos!



Progreso significa adelantamiento, elevarse sobre el pasado,

por lo tanto, progresar quiere decir tener nuevos conocimientos

de bien, de amor, nuevas experiencias de vida Divina,

nuevos conocimientos de raíces del amor propio.

Deben progresar en el bien y por eso, es necesario descender

hasta agarrarse al punto que quiere Mi Divina Providencia.



¿No es justo? ¿No les parece cosa santa conocer el mal

para poder huirlo? Aquí es su confusión. Si el mal

es de alguien que no es ustedes mismos, es fácil

de admitir; es duro admitir el conocimiento de sí mismo.



Pobres amigos Míos, ¡cómo están de afligidos!

¿Creen que no arde Mi Corazón al verlos así?

Cobren ánimos, no teman contradecirse, regálense

con Mi Divino Querer, estarán ciertos y en paz y nada los turbará.

Yo quiero esto de ustedes: que acepten de verdad Mi Palabra

de estímulo y que no cierren sus almas ante las dificultades.

¿Me creen? ¡Crean en Mí que experimenté por ustedes

las más grandes amarguras con tal de darles certeza de victoria!



Así pues, no se desanimen, no indaguen de qué color es su cruz,

es cruz y eso basta. Más aún esténme agradecidos de toda cruz,

porque con esto doy clara demostración del mayor bien

que quiero para ustedes.



Jesús

celebrandolavida.org

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Un credo para vivir



No te subestimes comparándote con los demás. Todos somos diferentes y cada uno es especial.

No establezcas tus objetivos de acuerdo con lo que otros consideran importante.
Sólo tú sabes qué es lo mejor para tí.
No des por sentado aquello más cercano a tu corazón.
Aférrate a eso como a la vida, ya que sin eso la vida carece de sentido.
No dejes que esa vida se te escape de las manos por vivir en el pasado o por pensar en el futuro. Si vives tu vida de a un día por vez, vivirás todos y cada uno de los días de tu vida.

No te des por vencido cuando todavía tienes algo para dar.
Nada está realmente terminado sino hasta el momento en que dejas de intentarlo.
No temas reconocer que no eres perfecto.

Ese es el frágil lazo que nos une a los demás. No temas enfrentar riesgos.
Es precisamente asumiendo riesgos que aprendemos a ser valientes.

No dejes el amor fuera de tu vida y no digas que es imposible de encontrar.
La forma más eficaz de recibir amor es dar amor, la forma más rápida de perder el amor es sofocarlo y aferrarse a él; la mejor manera de conservar el amor es darle alas.

No pierdas tus sueños. Quedarse sin sueños es quedarse sin esperanzas; vivir sin esperanzas es vivir sin un propósito en la vida.
No corras por la vida hasta terminar olvidando no sólo dónde has estado sino también adónde vas.

La vida no es una carrera sino un viaje que debe ser disfrutado a cada paso.

Nancye Sims 
celebrandolavida.org
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