Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 31 de octubre de 2011

Todos los Santos


La Iglesia escoge para este día la lectura del discurso de las Bienaventuranzas. Con ello desea rendir culto a todos los que han pasado por este mundo y han recibido de Dios el sobrenombre de bienaventurados por alguno de los títulos que Jesús pronunció sentado sobre el monte.
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Los pobres, los que lloran, los sufridos, los hambrientos y sedientos de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los pacíficos y artesanos de la paz, los perseguidos por la justicia, los calumniados e insultados por causa del nombre de Cristo, no quedarán sin recompensa, y en el día solemne del Señor, serán llamados y proclamados dichosos, benditos, felices, porque han alcanzado la meta al haberse configurado con el Crucificado, el Hijo amado de Dios, quien llevó sobre sí los dolores y esperanzas de todos los hombres.
La multitud incontable de los que siguen al Cordero de Dios son los que han lavado sus túnicas y las han blanqueado en la sangre redentora de Cristo, por haber compartido sus padecimientos. A los ojos de Dios nada se pierde, y algunos, a pesar de que hayan podido pasar por la existencia sin saber que llevaban en su cuerpo las señales de la Pasión de Cristo, serán invitados al banquete por haber tenido compasión de los pobres, hambrientos, sedientos, desnudos, sin techo, doloridos, perseguidos, encarcelados, o porque ellos mismos lo han sido, como asegura Jesús en la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro.
Por dos caminos se puede llegar a la santidad: por conformar la vida, de manera consciente, con Cristo y ser uno de sus amigos, o por haber tenido compasión de aquellos que son signos visibles de las llagas del Redentor.
La santidad es la forma de vida a la que estamos llamados todos los cristianos. En el bautismo recibimos la vocación a la santidad.
Los santos son aquellos que han vivido la fe, la esperanza y la caridad de manera heroica. La Iglesia los proclama siervos de Dios. Los cristianos tenemos que vivir “arraigados y cimentados en Cristo, firmes en la fe”, ser testigos de esperanza, como auténtica profecía del Reino futuro. Pero sobre todo, a los cristianos se nos debe reconocer por el amor mutuo y las entrañas de misericordia.
El Maestro, antes de dar su vida por amor, nos mandó que nos amáramos como Él nos había amado y que permaneciéramos en ese amor divino. Por la fe se puede superar la tendencia al mal y sobreponerse a todas las dificultades por amor a Dios. Amor que se demuestra con las obras de misericordia especialmente con los hermanos en la fe y con el prójimo.
La santidad es la belleza de la casa de Dios. La Iglesia es la gran armonía y el buen olor de Cristo. Los santos han dejado que actúe en ellos el Espíritu del Amor de Dios. ¡Seamos santos, porque Dios es Santo!


por Ángel Moreno de Buenafuente  

domingo, 30 de octubre de 2011

No matarás.

Tema de actualidad


Este es un Mandamiento de la Ley de Dios, que el mundo de hoy no quiere cumplir, y así se extiende por todas las naciones el delito y homicidio del aborto, ya legalizado casi en todas partes.
Pero sabemos muy bien que, como dice la Escritura, todo el mal viene por causa del pecado. Entonces ¿qué mal nos puede venir de este tremendo pecado que es el asesinato de millones de niñitos indefensos en el seno de sus madres?
Preparémonos con una vida de oración y de conversión, porque al mundo le esperan acontecimientos jamás vistos desde la creación del mundo, y quien no esté preparado y convertido, llegará a la locura y a la desesperación.
No se puede uno reír impunemente de Dios, ya que de Dios nadie se burla.
Todos los males del mundo vienen por haber dejado a Dios de lado, por no cumplir los Diez Mandamientos, por no llamar a las cosas por su nombre, y decir al pecado, pecado.
¿Quién habla hoy de pecado? Si ni siquiera en las iglesias los sacerdotes hablan de él, o a lo sumo lo ponen como la falta contra el prójimo, contra la urbanidad, contra las injusticias sociales.
¿Pero quién habla hoy por ejemplo de los pecados de impureza? ¿De los pecados contra el Día santo del Señor?
Es necesario que volvamos a hablar del pecado, para despertar las conciencias dormidas y llevar a las almas al arrepentimiento y al remordimiento, verdaderos dones del Espíritu Santo para sacarnos del pecado y ponernos en el camino del bien.


www.santisimavirgen.com.ar

sábado, 29 de octubre de 2011

Alabanzas a La Santísima Virgen

Meditaciones de las letanías del Rosario. Rezarlas con devoción es como ir llenando un cántaro, el de nuestro corazón, de más amor, alegría y admiración. Fuente: Catholic.net


Rosa Mistíca
Esta letanía la comprenden quienes aman las flores y son capaces de extasiarse ante alguna de ellas. Pues, bien, María es una flor bellísima, la más bella de todas. ¿Te gustan las flores, una rosa, un clavel...? María es una rosa que no se marchita, perfumada siempre, que nos hace mirarla, quererla como la flor más hermosa. La mejor rosa que ha producido la tierra.
Todas las bellas flores acaban marchitándose, no pueden mantener su encanto sino por un tiempo reducido. María ha florecido en el jardín del cielo y no se marchitará jamás. Por eso produce una ilusión perenne, un éxtasis eterno, una ternura inacabable.


Causa de nuestra alegría
Ella lo sabe. Se lo recordó a Juan Diego. “¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la causa de tu alegría?”
¿Quién es esa persona? ¿Dónde vive? ¿Cómo se llama? Me muero por verla.
El que se junta con María es un ser alegre por contagio. Porque Ella contagia la alegría a los hijos de Dios.
Su sí a Díos abrió la puerta que estaba cerrada. Nos abrió la puerta de la felicidad eterna. Nos dará un abrazo y nos presentará a Jesús y al Padre.¡Qué ilusión me da el pensar en ese momento!
Las legítimas alegrías humanas tienen color y sabor mariano. Pienso en la sonrisa de María; lo más entrañable de su rostro. Una sonrisa de María vale más que todos los cariños humanos del mundo, por hermosos que sean.

Auxilio de los cristianos
Se requería esta ayuda porque, si el Demonio la trae con todos los hombres, principalmente se ensaña con los cristianos. Entrar en el Corazón de María es estar a salvo de todos los peligros. Y si en todo tiempo ha sido necesario este auxilio, hoy más que nunca, pues perece que todo el infierno ha salido de sus antros para hacer daño a la Iglesia y a los cristianos. Por eso, si invocar a María, rezar el rosario siempre ha sido necesario, hoy es de vida o muerte. A los que defienden lo contrario los veremos muertos por el camino, desangrados por ese vampiro infernal.
 

viernes, 28 de octubre de 2011

Aumento de oración.

Quince minutos con Jesús Misericordioso


Jesús Misericordioso ayúdame a orar más, y especialmente cuando me siento afligido y angustiado, porque es en esos momentos cuando tengo la tentación de abandonar la oración o, al menos, de rezar menos, siendo que Tú, cuando estabas sufriendo la agonía en el Huerto de los Olivos, orabas más intensamente cuanto más sufrías.
Jesús, ten compasión de mí, que el demonio es muy astuto y me quiere llevar por el camino de la perdición eterna. Sólo Tú puedes vencerlo, porque eres Dios. Por eso te ruego encarecidamente que me protejas del enemigo infernal, y para ello prometo venerar tu Imagen, ya que Tú mismo has prometido que quien la venere obtendrá la victoria sobre todos sus enemigos ya aquí en la tierra.
Jesús, Rey de Misericordia, ayúdame a entender que a veces no tengo que rezar con los labios y con oraciones hechas, sino con mis palabras y con el corazón, y especialmente rezar así en los momentos de congoja, para pedirte auxilio y recostar mi frente cansada sobre tu pecho amorosísimo.
¡Te amo, Jesús Misericordiosísimo, y confío para siempre en Ti!

Fui tentado.


He pecado


Cuando caemos en pecado lo peor que podemos hacer es echarle la culpa a otro por nuestro pecado. Es lo que hicieron Adán y Eva en el Paraíso. Eva echó la culpa a la serpiente, y Adán a su mujer.
La tentación, por más violenta que sea, no superará nuestra resistencia porque Dios es bueno y no permite que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas, y Él da 10 si la tentación es de 10,  e incluso da más. Pero lo que sucede es que muchas veces caemos en pecado porque “queremos” caer en pecado, y despreciamos la ayuda de Dios y no invocamos su auxilio.
El pecado es malo, pero más malo es no reconocerlo y no ser humildes en pedir perdón a Dios. Porque ya en el Pregón Pascual se dice que fue feliz la culpa (el pecado original) que nos mereció tan grande Redentor.
Nosotros no diremos que es feliz el pecado. Pero si después de cometerlo, nos humillamos ante Dios y le pedimos perdón humildemente, confesándonos con un sacerdote, entonces subiremos más alto de lo que estábamos antes del pecado, porque a Dios le agrada la humildad.


Fuente:
http://www.convertios.santisimavirgen.com.ar

jueves, 27 de octubre de 2011

Quiero cambiar

Solos no podemos. 

Por más que digamos que queremos cambiar y hagamos propósitos para hacerlo, no llegaremos muy lejos sin la ayuda de Dios, y ésta se pide en la oración.
Por eso lo primero que debemos hacer si queremos realmente cambiar de vida y dejar de pecar, es rezar, al menos las tres avemarías cada día, ya que la Virgen ha prometido que quien las rece no se perderá.
Dios nos debe ayudar a ser mejores, porque Él es quien da la gracia para ser buenos, puesto que sin la ayuda de Dios no podemos decir ni siquiera Jesucristo es el Señor.
Generalmente inmediatamente después de cometido el pecado, cuando sobreviene el momento de reflexión, nos proponemos cambiar y ya no pecar. Pero si lo tratamos de hacer solos, no llegaremos lejos. Pidamos entonces ayuda a Dios y acerquémonos a los Sacramentos, a la Confesión y a la Eucaristía, y que Jesús mismo, entrando en nosotros, nos dé la fuerza suficiente para ir mejorando de a poco.
Y tengámonos paciencia, porque el niño, cuando aprende a caminar, no lo hace de una sola vez, sino que muchas veces cae a tierra y se lastima, pero con el tiempo lo hará cada vez mejor.
¿Qué se podría decir de un niño que al aprender a caminar, al caerse la primera vez, ya no quisiera intentarlo? Diríamos que no está bien. Entonces tampoco nosotros nos desalentemos si vamos dando tumbos. Con el tiempo, la perseverancia y la oración, llegaremos a vivir sin pecar, al menos gravemente.


Quiero ser perfecto



Perfectos como Dios. 


¿Se puede ser perfecto como Dios? Parece que sí porque el mismo Jesús nos lo ha mandado en su Evangelio: “Sean perfectos como mi Padre celestial es perfecto”. Y si el Señor lo ha mandado, es porque se puede cumplir, ya que Dios no manda imposibles.
Claro que para llegar a ser semejantes a Dios, tenemos que tener a Dios en nosotros, es decir divinizarnos por medio de la Gracia santificante, y así será Dios en nosotros quien nos hará perfectos como Él.
¿No es esto acaso lo que dijo el apóstol San Pablo: “Ya no soy yo quien vivo, es Cristo el que vive en mí”? Así llegaremos a ser perfectos porque Jesús, que es Dios, vivirá en nosotros, y seremos Dios por participación, es decir, seremos santos.
El Concilio Vaticano II nos ha dicho que la santidad es un llamado universal. Todos los hombres podemos y “debemos” ser santos, porque Dios es santo, y todos los hombres somos sus hijos, y tenemos que ser como el Padre.
Ser perfectos, en definitiva, es ser buenos, como Bueno es Dios. En eso consiste la santidad. Cuanto más buenos seamos, tanto más santos.






miércoles, 26 de octubre de 2011

Tener todo en la vida

¿Triunfo, amor, sabiduría?... todo lo que deseas está al alcance de tu mano.

El verdadero Triunfo,
Lograr la familia que anhelas, es mostrar la bondad que recibes, y tener verdaderos amigos.

La verdadera Sabiduría,
Aprender a escuchar y saber cuando opinar, es comprender los problemas y saberlos resolver, y poder brindar al mundo lo que realmente sabes.
 
La verdadera Creencia,
Pedir y saber que nos escucha, es saborear los momentos que comparto con El, es poder cerrar los ojos y sentir a Dios junto a mi.

La verdadera Amistad,
Sentir la hermandad que une a personas de sangres diversas, es saber que su mano siempre estará contigo, es saber brindarle tu ayuda en todo momento, es sentirte más valiente en los momentos difíciles que con ellos compartes, es saber compartir ideas y mejorar tu carácter. es tener ese apoyo en los momentos importantes.

El verdadero Amor,
Poder oler el aire que respira tu pareja, es encontrar la otra mitad de tu alma, es sentir necesaria su presencia, y mas que nada saber esperar a su llegada


Fuente:Encuentra.com

La puerta angosta

San Lucas 13, 22-30)

I. Jesús, ¿cuál es esta puerta angosta? Porque cuando la puerta se cierre no se volverá a abrir aunque la golpeemos con fuerza. Si quiero salvarme, he de encontrar esta puerta -que es la única entrada al Reino de los cielos- antes de que sea tarde. Por suerte, Tú mismo me das la respuesta: «Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se salvará» (Juan 10,9).

Jesús, Tú eres la puerta, la entrada a Dios. Así como la puerta, perteneciendo a la casa, es parte también de la calle, así también Tú, Jesús, siendo Dios eres también hombre. Por eso eres el mediador entre Dios y los hombres, y mi único camino hacia el Padre. Y quieres que la Iglesia me guíe para que pueda entrar por esa puerta que eres Tú. «De nadie puede decirse que sea puerta; esta cualidad Cristo se la reservó para sí; el oficio, en cambio, de pastor lo dio también a otros y quiso que lo tuvieran sus miembros; por ello, Pedro fue pastor y pastores fueron también los otros apóstoles, y son pastores también todos los buenos obispos» (Santo Tomás).

Tú eres la puerta que estaba cerrada en el Antiguo Testamento. Con tu muerte en la cruz me la has abierto: me has dado tu gracia para que pueda entrar en tu casa, en tu vida. Jesús, si te expulso de mi alma por el pecado, estoy volviendo a cerrar esa puerta que me comunica con Dios. Ayúdame a no cerrarla nunca. Y si alguna vez la cierro, que acuda con prontitud a la llave de la confesión para volverla a abrir. «Esforzaos para entrar por la puerta angosta.»

Jesús, me recuerdas que la vida cristiana requiere esfuerzo. La vida interior no es un sentimiento, sino una lucha continuada por hacer la voluntad de Dios. La puerta no es ancha, no se amolda a las apetencias ni a las modas; la puerta es angosta, esto es, estrecha. Y hay que esforzarse por entrar en ella.


II. «Hablas continuamente de que hay que corregir, de que es preciso reformar. Bien...: ¡refórmate tú! -que buena falta te hace-, y ya habrás comenzado la reforma. Mientras tanto, no daré crédito a tus proclamas de renovación» (Surco.-636).

Jesús, para entrar en el Reino de los cielos Tú vas a mirar mis obras. No es suficiente con haber escuchado tu doctrina, o haber asistido a Misa los domingos. «Hemos comido y hemos bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas», se excusan aquellas gentes. Y oyen tu respuesta tajante: «Apartaos de mí todos los que obráis la iniquidad». Son las obras las que definen nuestra cercanía a Dios en la tierra y, después, en la vida eterna. Ni siquiera el que predica el Evangelio puede sentirse dispensado. San Pablo lo tenía muy claro: «por eso mortifico mi cuerpo y lo castigo, no sea que habiendo predicado a otros sea yo desechado» (1 Corintios 9,27).

Para entrar por la puerta angosta es preciso esforzarse por hacer buenas obras, y para ello hay que luchar contra la comodidad, la sensualidad y el egoísmo: corregir esos vicios y flaquezas, reformar esos ideales egoístas, transformar la vida entera. ¡Refórmate tú! -que buena falta te hace-, y ya habrás comenzado la reforma.

Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA 

Encuentra.com

martes, 25 de octubre de 2011

Mensaje de Misericordia

Corregir al que yerra.


También es una obra de misericordia el corregir al que se equivoca. Porque si amamos al prójimo, entonces le deseamos el bien, ¡Y qué mayor bien podemos desearle que se gane el Paraíso! Por eso si un hermano nuestro se aparta del buen camino o hace algo que lo lleva al Infierno, es nuestro deber advertirle, incluso aunque tengamos que sufrir un disgusto, perder una amistad o una relación de familia.
Siempre hay que hablar con tacto, pero eso no quiere decir que nos debamos callar, o que mintamos, sino que el Señor nos ha dicho cómo debe ser nuestro lenguaje: a lo que es sí, decir sí; y a lo que es no, decir no. Simplemente esto es lo que debemos practicar, sin temer las venganzas de los hombres, sabiendo que Dios ve, y el que corrige a un hermano que se equivoca, salva su alma y no tendrá que dar cuentas de los pecados de su hermano.
Debemos pedir al Espíritu Santo para saber qué es lo que debemos hacer en cada caso, y guardar siempre el respeto y la caridad sobre todo, buscando el bien de nuestros prójimos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Quemar las naves.

Mensaje espiritual 

 


Cuando los conquistadores llegan a un lugar, queman las naves, es decir, prenden fuego a los barcos en que han venido para que ninguno de los tripulantes tenga la tentación de volverse a su patria.
Así debemos hacer también un poco los cristianos, que si nos hemos decidido a seguir a Cristo, tenemos que romper con el mundo, quemar las naves del pasado y de lo que nos ata a los intereses humanos, y dedicarnos a los intereses de Dios, que son su mayor gloria y la salvación de las almas.
En este mundo actual las tentaciones de volver atrás son muchas, puesto que este mundo se vuelve cada vez más enemigo de Cristo y de la Iglesia, y entonces uno siente la tentación de querer pasar desapercibido en todos los ambientes, contemporizando entre lo que es mundano y lo cristiano, entre Dios y Satanás. Y esto no se puede hacer sin traicionar a Cristo.
Por eso es tiempo de que tomemos la sincera decisión de quemar naves, porque ya el Señor nos ha dicho en su Evangelio que quien pone la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de los Cielos.
Así que pensemos bien qué vamos a hacer. Pongámonos a pensar como ese rey de la parábola que iba a entrar en combate con otro rey que venía contra él con muchos más soldados, si podemos hacer frente a los ataques del enemigo. Y cuando tomemos la decisión, quememos las naves, y lancémonos a la conquista del Cielo, y de almas para Dios, porque siempre será verdad que quien ama su vida en este mundo, perderá la Vida eterna.
Que los mártires sean nuestros guías, porque por un momento de sufrimiento ganaron una eternidad de felicidad y una gloria imperecedera.


domingo, 23 de octubre de 2011

ADORA Y CONFÍA


No te inquietes por las dificultades de la vida
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su povenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele, en medio de inquietudes y dificultades,
El sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado:
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí,
y que llegará hasta ti, aunque jamás lo veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente tomado
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nadie te altere.
Que nadie sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirije.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te oprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste.
ADORA Y CONFÍA…”



P.Pierre Teilhard de Chardin S.J.
Fuente:www.iglesia.org

sábado, 22 de octubre de 2011

¡Ave María, Mujer humilde,


 
¡Ave María, Mujer humilde,
bendecida por el Altísimo!
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos nuevos,
nosotros nos unimos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación del hombre.
¡Ave María, humilde Sierva del Señor,
gloriosa Madre de Cristo!
Virgen fiel, morada santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
a ser dóciles a la voz del Espíritu Santo,
atentos a sus llamados en la intimidad de la conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia.
¡Ave María, Mujer de dolor,
Madre de los vivientes!
Virgen Esposa ante la Cruz, Eva nueva,
sed nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el Amor de Cristo,
a detenernos Contigo ante las innumerables cruces
en las que tu Hijo aún está crucificado.
¡Ave María, Mujer de fe,
primera entre los discípulos!
Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar siempre
razón de la esperanza que habita en nosotros,
confiando en la bondad del hombre y en el Amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde adentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.
Oración al finalizar el rezo del Santo Rosario. 14 de agosto de 2004

BEATO JUAN PABLO II

  ORACION PARA IMPLORAR FAVORES
 POR INTERCESIÓN DEL BEATO JUAN PABLO II
 
Oh Dios Padre Misericordioso, que por mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo, concediste al Beato Juan Pablo II,  la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar al Beato Juan Pablo II y que me concedas por su intercesión el favor que te pido... (pídase)

A Ti, Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos de los siglos. Amén
Padrenuestro,Avemaría,Gloria

http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter617.htm

viernes, 21 de octubre de 2011

Embajadores de Su misericordia



Hasta hace algunos años tenía una visión romántica de la oración: «Señor, haz de mi un instrumento de tu paz». Pero al fijar mi atención en el texto, caí en cuenta de lo que realmente pedimos cuando la rezamos.

En esta oración rogamos expresamente tener un papel activo en el plan divino de bendición y salvación para el mundo. No es lo mismo pedirle al Padre que derrame sin más su paz en los corazones, a pedirle que sea yo el canal o instrumento de su paz. Claro está que Él puede hacerlo sin mí, pero ha querido usar a gente concreta, como tú y como yo, como embajadores de su gran misericordia en medio de los hombres.

En este sentido, es una oración, que si se reza en serio, puede ser muy incómoda. Nos descentra de nosotros mismos y nos compromete a ser canal de perdón, alegría, consuelo, comprensión,...para los otros.

¿Notas que falta alegría en tu ambiente? Sé tú instrumento o canal de la alegría para los que te rodean.

¿Falta el perdón o reina el odio cerca de ti? Sé tú instrumento de perdón o reconciliación para los tuyos.

¿Hay desaliento o cansancio en los que luchan a tu lado? Sé tu canal de esperanza y fortaleza para ellos,...

El «pobrecito» de Francisco nos invita a vaciarnos de nosotros mismos, para «enriquecernos» con los ricos dones de Cristo, y repartirlos a manos llena en nuestro pequeño mundo. La clave está en la oración, en la unión con el Señor. Nosotros sin él no podemos hacer nada.

Un hombre lleno de la paz de Dios es una lámpara que brilla en medio de su casa, su barrio, su instituto, su ciudad, su país, la tierra toda,...

¡Qué el Señor nos envíe muchos hombres y mujeres así, instrumentos de su paz y su misericordia para sus hermanos y hermanas! 

¡No nos conformemos con pedir a Dios sus bendiciones, pidámosle ser nosotros un canal de gracia y misericordia por donde fluyan las bendiciones que pedimos!

Amén.


Gentileza de www.librosyvideoscristianos.blogspot.com
Fuente: www.iglesia.org
Primera Lectura
Romanos 7, 18-25

Lectio
Hermanos: Bien sé yo que nada bueno hay en mí, es decir, en mi naturaleza humana deteriorada por el pecado. En efecto, yo puedo querer hacer el bien, pero no puedo realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero; y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado, que habita en mí.

Descubro, pues, en mí esta realidad: cuando quiero hacer el bien, me encuentro con el mal. Y aunque en lo más íntimo de mi ser me agrada la ley de Dios, percibo en mi cuerpo una tendencia contraria a mi razón, que me esclaviza a la ley del pecado, que está en mi cuerpo.

¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, esclavo de la muerte? ¡La gracia de Dios, por medio de Jesucristo, nuestro Señor!


Meditatio
Este capítulo de san Pablo a los Romanos nos hace caer en la cuenta de una realidad de la que quizás poco somos conscientes, y esto es de la fuerza que opera dentro de nosotros y que nos arrastra a obrar de manera incorrecta. Esta es la fuerza del pecado. Pero no es sólo esto, sino que el apóstol nos hace ver que la naturaleza humana no tiene fuerza para impedir su acción, pues la fuerza del pecado es más poderosa que las fuerzas humanas. Piensa simplemente cuántas veces te has propuesto dejar tal o cual pecado, tal o cual vicio, tal o cual acción que sabes que no agrada a Dios o que destruye tu vida o la de tus hermanos, y fíjate cuántas veces lo has logrado. Todo esto lleva a concluir al apóstol que sólo con la ayuda de la gracia podemos vencerla. No son nuestros buenos propósitos los que nos dan la victoria sino el poder de Dios actuando en nosotros, por medio de la resurrección de Cristo. Por ello, mientras que el hombre no se decide a iniciar una vida formal de oración y penitencia que permita que la gracia se desarrolle, todos sus intentos por salir del pecado serán prácticamente inútiles. Sólo la gracia es efectiva contra el veneno del pecado.

Si verdaderamente quieres salir de tu pecado, y que florezca en ti la vida, conviértete en un hombre o en una mujer de oración. Dale oportunidad a Dios de luchar tus batallas: él es el único que las puede ganar. 



Fuente: evangelizaciónactiva.org

jueves, 20 de octubre de 2011

Si pensáramos...

Diario vivir


Si pensáramos que todas nuestras acciones serán llevadas a juicio por Dios, muy distinto sería nuestro modo de proceder, y otro sería el uso que haríamos de los bienes materiales y los talentos que Dios nos ha concedido.
¡Cuántos por atesorar dinero y bienes en la tierra, han perdido para siempre el Paraíso y están ahora en el más horroroso infierno!
Pero aunque no lleguemos a condenarnos, igual desperdiciamos muchas ocasiones de hacer el bien por nuestro amor desordenado al dinero.
Vivamos cada día como si fuera el último, como si a la noche tuviéramos que morir y dejarlo todo, y entonces aprovechemos cada día para hacer buenas obras, y de esa forma atesorar para el Cielo, y adelantar el juicio, inclinando ya desde ahora a Dios en nuestro favor.
Recordemos que muchas veces en el Evangelio, Jesús nos ha dicho que Él llegará a la hora menos pensada, a la hora del ladrón. ¿Y por qué entonces vivimos como si la muerte nunca pudiera llevarnos? ¿Por qué vivimos tan seguros como si fuéramos eternos?
El pensamiento de la muerte, que tanto horror causa a los descreídos y ateos, debe ser un consuelo para quien vive bien, pues quien pasa a la eternidad estando en gracia de Dios, no se separa de sus seres queridos, sino que se une más estrechamente, y su actividad se hace potente, pues está revestida del poder de Dios, del poder de un alma elegida.
No es que tengamos que pensar en todo momento en la muerte. Pero eso de querer alejar su pensamiento a toda costa, no es una buena preparación a bien morir, porque si hay algo seguro en este mundo es que cada uno de nosotros moriremos.
Aprovechemos, entonces, cada día para atesorar para el Cielo, obrando bien y no dejando pasar ni una ocasión para hacer algo bueno, rezar, amar y socorrer a los más necesitados espiritual, moral y materialmente.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


miércoles, 19 de octubre de 2011

Mensaje a los esposos


Uno con una y para toda la vida. 

A pesar de las leyes inicuas que se aprueban desde los gobiernos anticristianos, el matrimonio siempre seguirá siendo de uno con una y para toda la vida.
El esposo y la esposa deberán vivir unidos en santo matrimonio, porque así lo exige la crianza de los hijos, que necesitarán una sociedad estable para crecer y desarrollarse, y eso se lo proporciona el matrimonio católico.
Satanás odia todo, pero en especial odia al matrimonio católico, porque es un semillero de santos y fermento de santidad en la sociedad. Por algo es que se empeña en atacar en primer lugar al matrimonio, porque bien sabe que destruyéndolo, o al menos desvirtuándolo, la sociedad se precipita en un caos que arrollará a la entera humanidad en el abismo infernal.
Para ser buenos esposos, primero hay que haber sido buenos novios; y para ser buenos novios, se debe haber sido buen cristiano, acostumbrado al espíritu de sacrificio y renuncia, sabiendo que no podemos ir por la vida dándonos todos los gustos y haciendo nuestro capricho, sino que debemos saber que el verdadero amor consiste en hacer feliz al ser amado, empezando por hacer feliz a Dios mismo, cumpliendo sus deseos y contentándole en todo, y luego también hacer feliz a los seres que amamos.
La lujuria es la gran enemiga del matrimonio. Por eso es necesario que los novios sean castos y tengan un noviazgo puro, sin relaciones prematrimoniales.
Siempre se está a tiempo de salvar un matrimonio, porque si cada uno de sus miembros, o al menos uno de ellos, trata sinceramente de ser santo, entonces puede revertir la situación más difícil y aparentemente insoluble.
Por eso también para el matrimonio católico, la solución pasa porque los esposos trabajen por su santificación y la del cónyuge.



Fuente:familiacatolica.santisimavirgen.com.ar

martes, 18 de octubre de 2011

Virgen de Schoenstatt



“Un hijo de María nunca perecerá.”


Virgen de Schoenstatt, Madre tres veces Admirable
El 18 de octubre -aniversario de la primera Alianza de Amor y fundación de Schoenstatt- será un día dedicado a la oración en los Santuarios de Schoenstatt.  La devoción de la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt se origina en el Santuario  que está en Schoenstatt (Alemania) a orillas del río Rhin, cerca de la ciudad de Vallendar. Allí el 18 de octubre de 1914, un grupo de jóvenes guiados por su Director espiritual el Padre José Kentenich, se consagraron a la Virgen sellando con Ella una Alianza de Amor. Le pedían a María que se estableciera en el Santuario, y desde allí distribuyera los abundantes dones y gracias que su Hijo Jesucristo le concede; a cambio, ellos le ofrecían sus oraciones y  sacrificios, sus éxitos y sus fracasos (capital de gracias).
“Me parece que puedo manifestarles una secreta idea predilecta. San Pedro, después de haber contemplado la gloria de Dios en el Tabor, exclamó arrebatado: "¡Qué bien estamos aquí! ¡Hagamos aquí tres tiendas!". Una y otra vez vienen a mi mente estas palabras y me he preguntado ya muy a menudo: ¿Acaso no sería posible que la Capillita de nuestra Congregación al mismo tiempo llegue a ser nuestro Tabor, donde se manifieste la gloria de María?... Sospecharán lo que pretendo: quisiera convertir este lugar en un lugar de peregrinación, en un lugar de gracia…Todos los que acudan acá para orar deben experimentar la gloria de María y confesar: ¡Qué bien estamos aquí! ¡Establezcamos aquí nuestra tienda! ¡Este es nuestro rincón predilecto!”. (Padre Kentenich a un grupo de jóvenes 18 de octubre de 1914)
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María Santísima es tres veces Admirable porque es Hija predilecta del Padre, Madre y Compañera de Cristo y Templo del Espíritu Santo, pero, además, Ella es tres veces Admirable porque cumple en forma admirable sus tareas de Madre, Educadora y Reina.

Como Madre, María cuida de las necesidades de los hombres tanto las materiales como las espirituales.
Como Educadora, Ella quiere transformar el corazón  de sus hijos: el hombre viejo debe dejar lugar al hombre nuevo, hecho  a imagen y semejanza de Jesús.
Como Reina, María estimula a los cristianos a que construyan  un mundo más coherente con los valores del Reino de Cristo: más justo, libre, veraz, solidario y filial. 
En los cinco continentes  se encuentran alrededor de 200  Santuarios y  miles de  ermitas dedicadas a la Madre tres veces Admirable, donde se reciben especialmente las llamadas “gracias de peregrinación”, que penetran en el alma de los peregrinos y la sanan.
-La gracia del cobijamiento espiritual. 
-La gracia de la transformación interior.
-La gracia del envío apostólico.
La peregrinación constante y fiel al Santuario, el contacto permanente con esta fuente santa de gracias, permite a la Santísima Virgen actuar como nuestra Madre, Educadora y Reina regalándonos las gracias que necesitamos.
La gracia del cobijamiento espiritual: es la certeza de que Dios nos ama, que nunca nos dejará porque siempre está dispuesto a recibirnos como hijos pródigos.
La gracia de la transformación interior: es la experiencia de que amando a Maria  nos asemejamos a Ella en su Amor a Dios y a los hombres.
La gracia del  envío apostólico: es el anhelo que surge en el corazón del que ha sido bendecido por Dios, de que otros reciban esa misma bendición.

Cuando uno entra en los Santuarios de Schoenstatt se puede leer  en torno a la imagen de gracias la siguiente frase que es todo un lema de vida: “Un hijo de María nunca perecerá.”
Fuente: mariamediadora.com
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