Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 31 de mayo de 2011

¿Tengo que pedir permiso cada vez que quiero copiar algo?

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Esta entrada es parte del Proyecto "Cómo empezar y/o mejorar un blog católico: Prácticas y Consejos". Puedes consultar los temas en el enlace anterior o también puedes ver la lista de temas al final de esta entrada. Todos los blogs participantes promoverán el proyecto de esta manera para darle mayor alcance a su difusión y para facilitar la navegación entre blogs.
La verdad es que hasta yo tengo mucho que aprender.  
En algunos blogs, (yo particularmente muchas veces no lo encuentro) no especifíca el nombre del Autor, la fuente de la que proviene o de dónde copia el  artículo publicado, y  me es difícil saber si realmente ese artículo o esa nota proviene del mismo Autor del blog ,web, porque al terminar la publicación, aparece nada más que,  “Publicado por fulano” .
Hay páginas Web que permite copiar su contenido, hasta inclusive explica el porqué,   http://www.soydanielsanchez.com/por-favor-copiones-copien-mi-contenido-la-estrategia-de-promocion-radicalmente-efectiva-para-tu-blog-o-pagina-web/  y otros que aunque se adjunte el link o el nombre del autor igualmente  si éste no lo autoriza,  uno está en falta, porque el propietario no brinda su aval para el uso, así uno infringe la ley de derecho del autor,  por eso siempre es conveniente pedir autorización para copiar y publicar un material de otro blog o web.
Hacer bien las cosas, siempre es un poco más difícil, porque implica que uno tiene que leer las letras chicas de las páginas web o de los blog, para saber si tiene la frase “copyrigh” cuya definición es:
Derecho que tiene un autor, incluido el autor de un programa informático, sobre todas y cada una de sus obras y que le permite decidir en qué condiciones han de ser éstas reproducidas y distribuidas. Aunque éste derecho es legalmente irrenunciable puede ser ejercido de forma tan restrictiva o tan generosa como el autor decida. El símbolo de este derecho es ©.) (http://www.definicion.org/copyright).
Ejemplo:
http://www.educaresamar.mex.tl/blog_5116_Vivir-la-casa-de-Cristo-.html 
donde el autor deja bien claro la prohibición de la publicación y copiado de la reflexión sin permiso por escrito

y como ésta otra de la misma web donde al final no aparece absolutamente nada más que la fuente
http://www.educaresamar.mex.tl/blog_38174_Ser-Pecador--Pecar-y--Reconocerlo-.html


Ley del copyright internacional.

La mayoría de los países tienen una legislación sobre los derechos del autor, que sirven para proteger los trabajos que una persona hace en la web. Un dueño del copyright tiene cuatro derechos exclusivos en copyrighted el trabajo:  Modificación de la reproducción,  Distribución, funcionamiento público y exhibición pública.
En este sitio http://www.clearleadinc.com/spanish/copyright-ley.html también se pueden leer el término de  protección del copyright que depende el de tres factores ,qué, cuándo, y de dónde.

En fin y cómo dije, hacer las cosas bien es un poco más difícil, o tal vez lleva más tiempo trabajar en lo que uno desea  copiar en su blogs … de todas maneras cuando uno lo quiere hacer bien y transparente el trabajo, siempre es mejor informarse,  también de ésta manera es fácil comprobar  que un blog es bueno y de fiar… no?
Bendiciones!!!

domingo, 29 de mayo de 2011

Madre del Buen Consejo.

Quince minutos con María


María, Mamá del Cielo, quiero pedirte siempre, en todo momento y situación, tu consejo prudente y oportuno, porque tú eres la Madre del Buen Consejo, ya que en Caná de Galilea diste a los servidores de la Boda el consejo de que hicieran todo lo que Jesús les dijera.
Yo quiero seguir éste tu consejo, y también consultarte en cada momento de mi vida cotidiana, y especialmente en los momentos importantes de mi vivir, puesto que tú estás muy unida a Dios y ves claramente mi camino, ves el pasado, el presente y el futuro, y en Dios conoces todas las cosas, porque así como Dios es omnisciente por naturaleza, tú lo eres por gracia y todo lo conoces, absolutamente todo de mí y de todo lo que existe, y por eso puedes aconsejarme.
¡Bendita seas, Madre mía! porque me amas y yo te amo, y quiero, a partir de hoy, de ahora mismo, empezar a consultarte en cada momento lo que debo hacer, y así seré grato a tus ojos y haré tu voluntad, que es la Voluntad de Dios.

¡Te amo, Madre mía querida!

Así como todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús, de ser posible frente al Santísimo Sacramento; así también es necesario que empleemos por lo menos quince minutos de nuestro día a tratar con nuestra dulcísima Madre la Virgen, de ser posible frente a una de sus imágenes benditas. 

Fuente:www.santísimavirgen.com.ar

sábado, 28 de mayo de 2011

"Haced lo que mi Hijo os diga"


Que nuestros oídos escuchen constantemente con la adecuada claridad tu voz maternal, de ti Madre nuestra.
 



"HACED LO QUE MI HIJO OS DIGA"


MADRE... En este solemne momento escuchamos con particular atención tus palabras: "Haced lo que mi Hijo os diga". Y queremos responder a ellas con todo nuestro corazón. Queremos hacer lo que tu Hijo nos dice, porque Él tiene palabras de vida eterna. Queremos llevar a cabo y cumplir todo aquello que provenga de Él, todo aquello que se contiene en la Buena Nueva, tal como nuestros antepasados lo hicieran durante tantos siglos.

MADRE..Tu fidelidad a Cristo y a su Iglesia, han estampado en cierto modo en nosotros una marca indeleble que todos compartimos. Esa fidelidad ha fructificado en el heroísmo cristiano y en una poderosa tradición de vivir de acuerdo con la Ley de Dios, en concordancia con el mandamiento más sagrado del Evangelio: el mandamiento del Amor. Hemos recibido esta espléndida herencia de tus manos al principio de una nueva era, al aproximarnos al cierre del segundo milenio del nacimiento del Hijo de Dios de Tí, nuestra Alma Mater, y queremos llevar esta herencia en el futuro con la misma fidelidad con la que nuestros antepasados dieron testimonio de ella.

MADRE..Que nuestros oídos escuchen constantemente con la adecuada claridad tu voz maternal: "Haced lo que mi Hijo os diga".

MADRE..Haznos capaces de perseverar con Cristo. Haznos capaces, Madre de la Iglesia, de construir su Cuerpo Místico viviendo con la vida que solo Él puede darnos de Su plenitud, que es a la vez divina y humana." 
 
Autor: SS Juan Pablo
Fuente:Catholic.net

viernes, 27 de mayo de 2011

¿Cómo saber si estoy en gracia?




¿Cómo saber si estoy en gracia?
¿Cómo saber si estoy en graci
¿Podemos tener conciencia de la gracia? ¿Podemos saber si estamos o no en gracia de Dios?


Como explica Santo Tomás, el conocimiento del estado de gracia (es decir, de que nosotros poseemos la gracia santificante) puede darse de dos maneras diversas:

- Por revelación, lo cual, evidentemente, es un privilegio particular dado a pocos.

- Por conjetura, es decir, a través de algunos signos. Y tal, es el modo ordinario para alcanzar el conocimiento de la gracia.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “La gracia, siendo de orden sobrenatural, escapa a nuestra experiencia y sólo puede ser conocida por la fe. Por tanto, no podemos fundarnos en nuestros sentimientos o nuestras obras para deducir de ellos que estamos justificados y salvados. Sin embargo, según las palabras del Señor: ‘Por sus frutos los conoceréis’ (Mt 7,20), la consideración de los beneficios de Dios en nuestra vida y en la vida de los santos nos ofrece una garantía de que la gracia está actuando en nosotros y nos incita a una fe cada vez mayor y a una actitud de pobreza llena de confianza”. (n. 2005)

En cuanto a los signos que nos permiten conjeturar el estado del alma, tres principales nos orientan sobre el estado de gracia:

a) El testimonio de la buena conciencia, que entra­ña: el no tener conciencia de pecado mortal; el dolor sincero de los pecados cometidos; el propósito de enmienda y el horror al pecado; el cumplimiento de los preceptos divinos; la victoria en las tentaciones; el amor a las virtudes y el esfuerzo por el evitar el pecado venial.

b) El deleite en las cosas divinas, es decir: el gusto por los libros santos y por la Palabra de Dios; la devoción a la Eucaristía y a la Virgen; la frecuencia de los sacramentos y la oración mental.

c) El desprecio de las cosas mundanas, que supone: no tener apego a las cosas de la tierra, el no sentir gusto en las vanidades del mundo; el huir de las ocasiones del pecado.

Sin embargo, estos signos no nos dan más que una conjetura, por eso, la Escritura nos exhorta a la vigilancia, a la perseverancia, a la santificación:

-Eccl 5,5: Aún del pecado expiado no vivas sin temor, y no añadas pecados a pecados.

-Prov 20,9: ¿Quién puede decir: "He limpiado mi corazón, estoy limpio de pecado"?

-Sal 18.13: ¿Quién podrá conocer sus pecados? Absuélveme de los que se me oculta.

-1 Cor 4,4: Estoy cierto de que de nada me arguye la conciencia, más no por eso me creo justificado; quien me juzga es el Señor.

Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, V.E.
 Fuente: El Teólogo Responde

jueves, 26 de mayo de 2011

EL CAMINO DE MARIA

¡Dichosa Tu, que has creído ! (Lc 1, 45)
María Santísima, Esposa del Espíritu Santo
Cuando María ha echado raíces en un alma, realiza allí las maravillas de la gracia que sólo Ella puede realizar, porque Ella sola es Virgen fecunda, que no tuvo ni tendrá jamás semejante en pureza y fecundidad.

María ha colaborado con el Espíritu Santo a la mayor obra que ha sido posible, es decir, la Encarnación del Verbo. En consecuencia, Ella realizará también los mayores portentos de los últimos tiempos. La formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el fin del mundo, están reservadas a Ella, porque sólo esta Virgen singular y milagrosa puede realizar en unión del Espíritu Santo, las cosas singulares y extraordinarias.

Cuando el Espíritu Santo, su Esposo, la encuentra en un alma, vuela y entra en esa alma en plenitud y se le comunica tanto más abundantemente cuanto más sitio hace el alma a su Esposa. Una de las razones principales de que el Espíritu Santo no realice maravillas portentosas en las almas, es que no encuentra en ellas una unión suficientemente estrecha con su fiel e indisoluble Esposa.

San Luis-María Grignion de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen n°35 y 36

Fuente:www.mariamediadora.com

miércoles, 25 de mayo de 2011

Soy tu Madre


Mes de Mayo, mes de María. En medio de la oscuridad, en medio del desierto no temo, María, porque tú estás conmigo.
 
Soy tu Madre


Mamá

Es la primera palabra que aprenden los niños. Los niños crecen seguros cuando han logrado estrechar una relación con su madre. No importa que no la vean, saben que está ahí y por eso no tienen miedo.

¿Quién es esta Mujer? Juan Pablo II la invocaba: «totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt». Y la tenía en su escudo y en su corazón.

¿Quién es esta Mujer? Se le apareció a una niñita en una cueva y le dijo: «Yo soy la Inmaculada Concepción». ¿Quién es esta Mujer?

Miguel Ángel la esculpió en mármol de Carrara.

¿Quién es esta Mujer? París puso su nombre a su catedral.

¿Quién es esta Mujer? Éfeso le dio el título más grande que jamás ha recibido alguna mujer.

¿Quién es esta Mujer? En torno a Ella la Iglesia primitiva perseveraba unida en la oración.

¿Quién es esta Mujer? El ángel le dijo: «no temas».

Mujer, tú que escuchaste del ángel del Señor: «no temas», dinos: ¿es verdad? ¿Es verdad que no hay que tener miedo? Mira el mundo… Mira la Iglesia… Mira mi vida… Mira mi pecado… ¿Es verdad, Mujer? ¿Es verdad que no hemos de temer?

Dinos, Mujer, ¿qué le dijiste a san Juan Diego en el Tepeyac? ¿Qué le dijiste al joven Karol Wojtyla que después, siendo Papa, tantas veces nos repitió «no tengáis miedo»?

Respóndenos, Mujer, dinos algo… ¿quién eres?

No temas esta enfermedad, ni ninguna otra enfermedad, ni cosa difícil o aflictiva. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?.

Si es así, si eres mi Madre, si estás aquí… no temo, María. En medio de la oscuridad, en medio del desierto no temo, María, porque tú estás conmigo. Estoy a punto de comenzar una misión y no sé lo que me espera, pero no temo porque tú estás conmigo. En unos meses pueden pasar muchas cosas pero no temo porque tú estás conmigo.

Tengo una responsabilidad muy grande sobre mis hombros, no sé si puedo, pero no temo porque tú estás conmigo. Entonces, mi última palabra en la hora de mi muerte será la misma que la primera que pronuncié de niño… «Mamá».
 
 Fuente: Catholic.net
Autor: H. Javier Ayala

martes, 24 de mayo de 2011

María Auxiliadora

 

Virgen María Auxiliadora

Que tu Bendición santísima permanezca en mí noche y día,
en la alegría y en la tristeza,
en el trabajo y en el descanso,
en la salud y en la enfermedad,
en la vida y en la muerte y durante la eternidad.

OH Bendición de María Auxiliadora,
Dichoso quien te la pide, recibe y guarda,
y después de obtenerla aquí en la tierra
la lleve a su último suspiro como prenda de vida eterna.

Nuestro Auxilio esta en el nombre del Señor que hizo el cielo y la tierra.

Virgencita María Auxiliadora,
Acompáñame en mis viajes, en mis trabajos,
y protégeme de males y enfermedades.

María Auxiliadora,
Dame tu santísima Bendición Tú y Tu Santo Hijo,
para mí y para cada uno de mis familiares,
en este día y todos los días de mi vida,

Amén.

lunes, 23 de mayo de 2011

El saludo de María


saludo_maria 1.jpgCuando en el campo de concentración de Dachau la necesidad era ya insoportable y muchos de los prisioneros morían de hambre, el Padre Kentenich [1] promovió entre el círculo de los Schonstattianos una Novena a la Madre de Dios. Y con ella logró la ayuda anhelada.
Esta Novena finalizó en la Fiesta de la Visitación (2-7-1942).
Al contemplar esta Fiesta de María, el Padre Kentenich hizo una oración para los nueve días: "Madre, yo te saludo; Madre, salúdame también Tú a mi."
Explicando esta sencillísima oración, dijo él a los suyos que este Saludo de la Madre de Dios a Isabel "obraba milagros".
Leemos en la Sagrada Escritura: "Y María saludó a Isabel." (Lc. 1, 40). Isabel reconoció, iluminada por el Espíritu Santo, que María llevaba al Mesías bajo su corazón. Juan, su hijo, fue santificado en su seno: "... tan pronto oí tu saludo, el niño saltó de gozo en mi seno" (Lc. 1,44).

Y Zacarías recobró nuevamente el habla.
¿No deberíamos nosotros también hacer nuestra esta jaculatoria que obra milagros y rezarla -llenos de confianza- como Novena?
Y no solamente para nosotros, sino también para todas las grandes y difíciles necesidades de nuestro tiempo:
"Madre, yo te saludo; saluda tú a mi marido, que está expuesto a muchas tentaciones... Saluda a mi mujer, que anda por caminos peligrosos... A mi hija, que ha caído en la costumbre de la droga... A nuestro hijo, que sigue sin aparecer... Saluda a nuestros sacerdotes...", etc.
Entonces, muchos de los sacerdotes que pasan por momentos de crisis, permanecerán fieles a su consagración -gracias a nuestra jaculatoria que "obra milagros"; entonces, también nuestra juventud, a veces tan desvalida, se encontrará más protegida y podrá comprender mejor el sentido de la vida.
El odio endemoniado podrá poco a poco convenirse en amor, y así los hombres podrán vivir en paz.
Los enfermos sanarán o recobrarán fuerzas para llevar su cruz con valentía, uniéndose a Cristo, el gran portador de la Cruz.
Este es el aporte más fuerte y eficaz para que el mundo vuelva al Hogar del Padre.
La agitación de nuestro tiempo, unida a las super-exigencias a que están sometidos los hombres, no da posibilidad a veces para más largas oraciones; pero con la súplica breve, llena de confianza, podemos quizá, en medio del ajetreo diario, dirigirnos a la Madre de Dios diciéndole: "¡Madre, saluda a los que tanto quiero... Madre, saluda también a aquellos que tanto me preocupan... Saluda a nuestro pobre pueblo... Saluda a los que gobiernan las naciones... Saluda a todos los que necesitan de tu poder transformador... Saluda a los jóvenes, saluda a los ancianos, saluda a los que viven en soledad...!
"Madre, yo te saludo; salúdalos también Tú a ellos."
Amén.


Beatriz Letelier
Todo mujer
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1. El padre Jose Kentenich (1885-1968) fue el fundador del movimiento mariano de Schoenstatt cuyo origen se remonta al 18 de octubre de 1914. Centrado en el Santuario de la Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt, en la actualidad existen más de 160 centros del Movimiento de Schoenstatt repartidos por todo el mundo. El 10 de febrero de 1975 el obispo de Tréveris inicio el proceso de canonización del padre José Kentenich. En la página del Movimiento de Schoenstatt se puede obtener más información. El presente texto fue publicado por el Secretariado "Padre José Kentenich".

domingo, 22 de mayo de 2011

SANTA RITA. - Santa de lo Imposible


Oremos

Oh Dios, Quien en tu infinita ternura has sido bondadoso para escuchar la plegaria de Tu sierva, Santa Rita, y otorgas a su súplica lo que es imposible a la vista, conocimiento y esfuerzos, en recompensa de su compasionado amor y firme confianza en Tu promesa, ten piedad en nuestra adversidad y socorrenos en nuestras calamidades, que el no creyente pueda saber que Tu eres la recompensa del humilde, la defensa de los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confian en Ti, a traves de Jesucristo, nuestro Señor. Amén 

Ruega por nosotros , O Sagrada Santa Rita, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.



Oración para todos los días 

OH Dios, que en tu infinita misericordia te dignaste mirar
 amorosamente a tu fiel sierva Santa 
 Rita y conceder por su mediación cuanto es imposible al
 esfuerzo de los hombres, a las
 previsiones del mundo y al ingenio humano, por el amor que
 Santa Rita sintió hacia ti
 muévete a misericordia de nosotros y socórrenos en nuestras
calamidades.
Haz que todos conozcan que sólo tú eres la recompensa de los
 desamparados y la fuerza de
cuantos confían en ti.

PADRENUESTRO, AVEMARÍA Y GLORIA AL PADRE

sábado, 21 de mayo de 2011

Muy cerca de ti, María,





¡Muy cerca de ti, María,
Con confianza,
Llévame, María,
Muy cerca de El! (coro)

¡Bendita seas, María,
Llena de gracia,
El Señor está con nosotros.
Tú eres bendita entre todas las mujeres
Y Jesús, tu hijo, es bendito! (coro)

¡Santa Maria, Madre de Dios,
Ruega por nosotros, tus hijos,
Ahora y en la hora
De nuestro nacimiento.
Amén, amén! (coro) 

Traducción de la canción “Tout pres de Toi, Marie”.
Tomado del C.D. del mismo nombre, del cantautor canadiense Jean-Claude Gianadda

viernes, 20 de mayo de 2011

No nos dejes huérfanos




Tú, toda castidad, toda bondad, toda misericordiosa, Soberana, consolación de los cristianos, refugio seguro de los pecadores, consuelo de los afligidos, no nos dejes huérfanos abandonados de tu socorro. ¿Privados de tu amparo, dónde nos albergaríamos? ¿Qué sería de nosotros, sin ti, Santa Madre de Dios?

Tú eres el aliento y la vida de los cristianos. Igual que la respiración que es prueba de que nuestro cuerpo posee todavía energía de vida, así vuestro santo nombre pronunciado sin cesar en labios de tus siervos, a través de todos los tiempos y en todo lugar, es más que prueba de que vivimos, él es razón de vida, de alegría, de socorro para nosotros. 


San Germán, Patriarca de Constantinopla

jueves, 19 de mayo de 2011

La esperanza cristiana

Las distintas esperanzas humanas, que inspiran nuestras actividades diarias, corresponden al anhelo de felicidad que Dios ha puesto en el corazón de los hombres



Los seres humanos siempre estamos a la espera de algo. Por ejemplo, tenemos la esperanza de encontrar un buen trabajo, de obtener resultados excelentes en los estudios, de hallar la persona amada, de alcanzar la plena realización de nuestras vidas. Desde esta perspectiva, podemos decir, con Benedicto XVI, que «el hombre está vivo mientras espera, mientras en su corazón está viva la esperanza» (Ángelus, 28 de noviembre de 2010).

Las distintas esperanzas humanas, que inspiran nuestras actividades diarias, corresponden al anhelo de felicidad que Dios ha puesto en el corazón de los hombres (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1818). Por lo tanto, la esperanza cristiana purifica y ordena todas nuestras acciones hacia Dios, fuente perfecta y plena de amor y felicidad que colma todos nuestros anhelos.

Benedicto XVI, en la carta encíclica Spe Salvi, nos propone tres “lugares” para el aprendizaje y el ejercicio de la esperanza cristiana. En ese sentido, podemos hablar de un “gimnasio” para fortalecernos en la virtud de la esperanza cristiana, pues el materialismo y el consumismo, que asfixian nuestra sociedad, pueden opacar y debilitar la vivencia de esa virtud.

El primer “lugar” es la oración. En el diálogo íntimo y personal con Dios experimentamos la realidad y la cercanía de un Padre que escucha y nos habla. El contacto frecuente con el Señor, en la oración, reaviva y renueva nuestra esperanza porque nos acercamos con la convicción de que Dios siempre atiende nuestras súplicas y está dispuesto a ayudarnos, pues «cuando no puedo hablar con ninguno (...) siempre puedo hablar con Dios. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme (...) Él puede ayudarme».

El segundo “lugar” es la rectitud del obrar y el sufrimiento. El dolor y los padecimientos, tanto físicos como morales, son realidades connaturales a nuestra existencia humana. Cuando las tribulaciones se aceptan, no con una vana resignación, sino con fe y esperanza encontramos un camino de maduración y purificación. Desde esta óptica, el sufrimiento adquiere un auténtico sentido sólo a la luz del misterio de Cristo y, así mismo, los padecimientos se pueden enfrentar con realismo y sin desesperación.

Finalmente, en tercer “lugar” está la reflexión constante sobre el juicio final. En este sentido, La realidad del juicio nos ayuda a ordenar la vida presente de cara al futuro, a la eternidad. Además, ante muchos de los trágicos eventos que han marcado la historia humana esperamos en la justicia divina, pues tiene que existir alguien que pueda responder «al sufrimiento de los siglos» y al «cinismo del poder». Algunos autores de la violencia e injusticia en este mundo podrán escapar al juicio humano pero no al juicio divino.

En conclusión, «el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza» (Spe Salvi, n. 23). Sólo Dios puede colmar totalmente todos nuestros anhelos y esperanzas.

¿Cuáles son mis esperanzas?, ¿a dónde tiende mi corazón? La estatura moral y espiritual del hombre se puede medir por aquello que espera (cf. Benedicto XVI, Ángelus, 28 de noviembre de 2010).

Autor: Diego Calderón, L.C. 
Fuente: Virtudes y Valores

miércoles, 18 de mayo de 2011

Historia de La Virgen de Aparecida

La historia cuenta que en el año 1717, El gobernador de Sao Paulo y Minas Gerais, don Pedro de Almeida y Portugal, Conde de Assumar, pasó por la villa de Guaratinguetá camino a villa Rica. Por tal motivo, los pobladores del lugar, queriendo agasajar al invitado, solicitaron a tres pescadores, Domingos Garcia, Filipe Pedroso e João Alves, una provisión de peces.Estos hombres se encontraban pescando en el río Paraiba, cuando de repente al levantar las redes, encontraron una figura rota en terracota de la Virgen de la Concepción, de tan solo 36 cm. Primero hallaron el cuerpo y al arrojar otra vez la red lograron ubicar la cabeza. Luego del suceso, la pesca, que hasta ese momento había sido escasa, fue tan abundante, que tuvieron que volver a la costa por el peso que tenían sus pequeñas embarcaciones.Uno de los pescadores llevó la imagen a su casa y le realizó un pequeño altar, unos años después crearon un oratorio, lugar que era visitado por todos los lugareños.