Cada 3 de enero celebramos en la Iglesia Católica, con profunda gratitud, el Santo Nombre de Jesús.
Un Nombre que no es solo palabra, sino presencia, promesa y salvación.
Jesús, Jeshúa, significa: “Dios salva”.
En Su Nombre está contenido todo el Evangelio.
En Su Nombre somos llamados, perdonados y levantados.
En Su Nombre encontramos consuelo, fuerza y vida nueva.
No es un nombre cualquiera:
es el Nombre pronunciado por el cielo,
el Nombre que sana,
el Nombre ante el cual toda rodilla se dobla
y todo corazón encuentra descanso.
Hoy y siempre,
pronunciar el Nombre de Jesús es confiar,
es abandonarse,
es dejarse salvar.
Jesús.
"DIOS SALVA".

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