Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 5 de octubre de 2017

Si nuestros ojos corporales pudiesen ver ....




Acércate a la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía. Si nuestros ojos corporales pudiesen ver -ya lo hacen los del alma por la fe- verían al Divino Cordero ofreciéndose vivo al Padre en expiación de nuestros pecados.
Toda la asamblea está presente en el Calvario. El Padre entrega al Hijo, por medio de María, para que los hombres lo adoren, lo amen y lo coman. El Hijo se ofrece al Padre por todas las almas. El Espíritu Santo santifica los dones terrenales y junto a las palabras de la consagración, hace que la fuerza de la bendición sea mayor que la fuerza de la naturaleza: el pan se muda, al igual que el vino, en toda su sustancia, haciéndose Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro amado Redentor.
Este es el Sacrificio Único, Perfecto y Eterno que ofrecemos al Padre por nuestra salvación y la de nuestros hermanos. Es la Oblación Pura y agradable a Dios, único sacrificio que el Padre no rechaza. Cristo, Sacerdote Eterno (ofrece continuamente el sacrificio en el Santuario celestial) se ofrece por medio del sacerdote y toma sus manos, lengua, toda su persona para realizar un milagro mayor que la misma creación.
El Paraíso Celestial está realmente presente en la tierra. Esto es la Santa Misa. En ella hallamos a todos los coros de ángeles, santos y bienaventurados del cielo, junto a María Santísima alabando sin cesar al que está sentado en el Trono y al Cordero Inmolado.
La Misericordia de Dios supera nuestro pobre entendimiento. Démosle gracias por su obra de salvación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...