Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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jueves, 26 de octubre de 2017

La Misa es un sacrificio

La Misa es el mismo Sacrificio que Jesús cumplió en el monte Calvario, que se renueva misteriosamente y de modo incruento, es decir, sin derramamiento de sangre, cada vez que se celebra por el sacerdote, que durante la consagración es el mismo Cristo que se hace presente para convertir el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre. 

Hay que estar atentos porque últimamente hay una corriente dentro de la misma Iglesia Católica, que tiende a minimizar o anular el valor de sacrificio y a dar más importancia al valor de la Cena del Señor. 

Decimos que hay que estar atentos porque justamente esto es lo que hará el Anticristo, ya que acogiendo la doctrina protestante se dirá que la Misa no es un sacrificio sino solo la sagrada cena, y así se dejará de celebrar la Santa Misa, y esto durará unos tres años y medio, que es el tiempo en el que Impío gobernará el mundo. 

A juzgar por cómo van las cosas, pareciera que no estamos lejos de estos acontecimientos, porque la desacralización ha entrado en el santo templo de Dios, y muchas Misas se celebran a las apuradas y con poca o nada devoción y atención, ya sea por los sacerdotes celebrantes, como por los fieles. 
Recordemos que la Misa es el Calvario, y cada vez que asistimos a ella, estamos presentes al drama del Gólgota y consolamos a Jesús que vuelve a morir abandonado de los hombres y consolado solo por un puñado de mujeres, su Madre, Juan, los pastores y algunos pocos más, y entre ellos estamos también nosotros que participamos de la Misa. 

Por eso el que no va a Misa al menos el día domingo, día en que Jesús resucitó, comete un pecado grave porque falta al amor, ya que desprecia y deja solo a Jesús en la crucifixión y muerte que es la Santa Misa.

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