Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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viernes, 1 de julio de 2016

Sonríe, Dios te ama




De un tiempo a esta parte está apareciendo toda una variedad de autoadhesivos para los autos no siempre oportunos y muchas veces atrevidos... pero nos sorprendió gratamente que alguien tuviera hace ya tiempo la excelente idea de imprimir una que dice:
Sonríe, Dios te ama.

Sí, sonríe hasta que notes que tu constante seriedad y severidad se hayan desvanecido.

Sonríe hasta entibiar tu propio corazón con ese rayo de sol de tu propia sonrisa.

Irradia tu sonrisa: ponla al servicio de Dios y de tus hermanos; la sonrisa ha de ser el instrumento de tu apostolado.

Y sonríe a todos sin excepción:
     a los que sufren soledad, a los tímidos,
a los tristes, a los ancianos,
a los niños, a los enfermos.

Y sonríe en todas partes, sobre todo en tu casa y antes que en cualquier otro lugar, en la calle, en la oficina, en el taller, en el medio de transporte.
Deja que todos sean cautivados por la simpatía y belleza de tu cara sonriente.

Cuenta, si puedes, el número de sonrisas que has distribuido entre los demás cada día, y su número te indicará cuántas veces has llevado alegría, ánimo y optimismo en el corazón de los demás.

Tu sonrisa puede llevar esperanzas y abrir horizontes a los agobiados, a los deprimidos, a los descorazonados.

Tu sonrisa puede ser el camino para que otros vuelvan a creer en Dios.
Muchas veces la gente se aparta no tanto de Dios ni de la fe cuanto de la forma antipática con que les damos testimonio de Él.

Y, por último, no te olvides de sonreírle también a Dios.

Sonríele a Dios mientras aceptas con amor lo que Él te mande.
Si tú le sonríes a Dios, descubrirás que Dios te sonríe a ti y así, te sentirás plenamente feliz, porque la sonrisa de Dios penetra hasta el fondo del corazón y purifica el alma.


 


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