Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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lunes, 27 de noviembre de 2017

Nos queda algo por intentar





En estos tiempos calamitosos, donde la maldad lleva la delantera y la discordia se extiende en las familias y en los pueblos, nos puede suceder que no encontremos la solución a situaciones de enfermedad, peleas, discordias y otras tantas vicisitudes que no podemos remediar y por las cuales ya quizás no sabemos más qué hacer.

Pero nos queda una cosa por intentar: rezar el rosario. Si ya rezamos los cinco misterios todos los días, pues empecemos a rezar los veinte misterios diarios. Y si ya estamos rezando los veinte misterios cada día, entonces elevemos el número de rosarios rezados bien, y tengamos la seguridad de que las cosas se acomodarán. Y si por algún motivo no se resuelven como esperamos, al menos con el rezo ardiente de muchos rosarios habremos influido en todas nuestras situaciones familiares, personales, laborales, etc., y tendremos una gran paz y alegría interiores, que harán que encaremos y aceptemos las circunstancias que debemos vivir con mucha entereza y valor, pero sobre todo, con mucha paz en el alma. 
 
La Virgen en todas sus apariciones nos viene pidiendo que recemos el rosario, que recemos muchos rosarios, y ya no sabe casi cómo solicitarnos a que le obedezcamos en esto. ¿No caemos en la cuenta de que éste es el gran secreto que nos trae María: Rezar el rosario, muchos rosarios? 
 
Cuando rezamos rosarios, los nudos de nuestros problemas se aflojan, y hasta a veces se desatan por completo. Y además, recibimos un mar de gracias, dones y favores celestiales, y hasta materiales, cuando rezamos muchos rosarios, que se puede decir que basta con rezar el rosario para ser felices. Quien no lo crea así, que haga la prueba, que intente empezar a rezar más rosarios y que compruebe por sí mismo esta gran verdad y este secreto que nos da la Santísima Virgen. 
 
Tengamos en cuenta que si nos decidimos a practicar este consejo, al diablo no le gustará nada y nos pondrá trabas y falsas razones para que no lo llevemos a la práctica, para que no recemos el rosario varias veces. Pero ya nos ha dicho el Señor que hay que entrar por la puerta estrecha y el camino angosto para alcanzar la salvación. Así que cuando tengamos tiempo libre recemos un rosario. Y si tenemos mucho tiempo libre, recemos muchos rosarios. Cuando uno quiere realmente rezar, el tiempo para rezar llega solo, ya que Dios mismo nos va preparando las cosas para que nos dediquemos a Él, a su Madre, a la oración. 
 
La verdad es que quizás todavía no habíamos empleado este método de rezar muchos rosarios. Sigamos el consejo de San Padre Pío de Pietrelcina que rezaba decenas de rosarios por día, y que sólo hubiera deseado que el día tuviera cuarenta y ocho horas, para poder duplicar los rosarios que rezaba. 
 
Nosotros quizás no podremos rezar tantos rosarios, pero sí podemos empezar rezando uno, y luego dos, y luego el rosario completo, y tal vez más. 
 
No solamente solucionaremos nuestros problemas, sino que obtendremos una lluvia de gracias sobre nuestros seres queridos, nuestras familias, ciudades y naciones, y sobre el mundo entero, incluido el Purgatorio.




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