Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 18 de abril de 2016

Es hermosa la vida



No se comprende cómo hay personas que no tengan ojos para verla.

Una vida plena de sentido, orientada hacia un ideal, animada a cada instante por una meta que uno se ha propuesto.
Una vida en la que todo tiene sentido porque todo tiene una finalidad concreta y precisa.

Una vida que se ve iluminada por una luz estelar que sirve para no perder la ruta y sentir la seguridad de saber que se va por el buen camino.

Es hermoso saber que se va adelantando en esa ruta, dejando detrás de sí semillas de bondad y de amor que un día germinarán, brotarán y se expresarán en frutos de vida.

Es hermoso constatar que uno está ocupando un lugar en la vida y desempeñando una función que, pese a ser personal, tiene una proyección comunitaria para la humanidad; al menos para aquella parte de la humanidad que tiene contacto personal conmigo.

Y saber que, gracias a mí, la humanidad es un poquito mejor, siente un poco más de alegría, de optimismo, de amor, de ansias de vivir y, sobre todo, de vivir bien.

Pero también es importante saber que, además de vivir bien, es preciso que nos orientemos a vivir el bien.
Aunque es verdad que si todo esto es hermoso porque esa vida tiene un ideal que ennoblece y dignifica, debe ser extremadamente desolador el comprobar que no hemos hecho nada de positivo, que no dejamos nada detrás de nosotros.

¡Qué triste debe ser una vida gris, sin ideales que eleven, sin ansias que impulsen, sin siembra de semillas que luego nos perpetúen!

Piensa si hace falta que pongas en tu vida una gotita de Dios en cada uno de tus actos.
Yo te aseguro que, si pones esa gota de Dios en cada cosa que haces, tu vida será plena, saturada de luz, te sentirás feliz y contagiarás felicidad.

Así, cambiarás el mundo.
 
 


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