Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 9 de febrero de 2016

Misericordia, Señor



Ante las heridas que se abren en el cuerpo
de la humanidad, seamos bálsamo que se haga presente
donde las carnes sangran y los corazones odian y ya no aman.

¡Misericordia, Señor!
Frente a las mentes frías y calculadoras
que todo lo pervierten, que denunciemos,
por activa y por pasiva, que sólo el amor
transforma y ofrece bienestar al que lo busca.

¡Misericordia, Señor!
Que, ante los afanes que nos interpelan
e interrogan, seamos capaces de no perdernos
en el ruido y caminar hacia la fuente
de la misericordia infinita que eres Tú.

¡Misericordia, Señor!
Para rompernos y repartirnos y regalar
lo que otros no tienen:
alegría ante el lodo de la tristeza,
fuerza ante la fiebre de la debilidad,
ilusión ante el desencanto de una vida fácil,
perseverancia ante una fe inconstante, raquítica y perezosa.

¡Misericordia, Señor!
Que el enfermo vea en nosotros medicina
y el hambriento un trozo de pan en nuestras manos.
Que para el sediento seamos agua fresca
y el que busque cobijo encuentre en nuestra casa, su casa.
Que el desnudo se revista de nuestro vestido
y el encarcelado en mil cárceles del mundo,
encuentre en nosotros la llave de su libertad
y el paraíso definitivo, por nuestra oración, el que ya murió.

¡Misericordia, Señor!
En la ignorancia, seamos palabra oportuna.
En la indefinición, consejo que ilumine.
En la equivocación, corrección cierta y clara.
En la ofensa, perdón aunque cueste y hiera.
En la tristeza, una sonrisa del que irradia felicidad.
En los defectos del prójimo paciencia
que todo lo alcanza y con los que viven o han muerto,
la oración que todo lo puede.
Como Tú, Señor, siempre misericordia.

P. Javier Leoz


 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...