Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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jueves, 7 de mayo de 2015

Mensaje de conversión - Cambio radical.



20-2-89 1611
Es Mi Corazón, Fuente Viva de Amor Vivo.
Mi Amor, no se consume, sino que permanece Ardiente para aquellos que, verdaderamente quieren ver transformado su corazón.
Sed vosotros, hijos míos, los que vayáis en busca del gran cambio de vuestra vida.
Sólo por medio de esta Madre, puede la Luz, ser alcanzada.
Alabado sea Dios.
Hazlo conocer.
(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás - Argentina)

Comentario:

¡Ay de quien se confiesa sin arrepentimiento o sin propósito de enmienda, es decir, sin tener intención sincera de cambiar de vida! Sería mejor no confesarse, antes que confesarse mal.
Porque lo que Dios mira es el corazón y quiere que en él haya sincero propósito de enmendarse, de ser mejor, de ser más bueno.
Aquí la Virgen lo dice, que debemos tener intención de cambiar radicalmente, aunque de suyo luego sigamos siendo iguales, eso no quita que tengamos la obligación de ir a la confesión sacramental con un corazón dispuesto a todo, dispuesto al cambio radical, y a aceptar lo que nos sugiera el confesor para nuestro bien.
Revisemos cómo están siendo nuestras confesiones, porque tal vez por rutina no estemos aprovechando este recurso que nos da el Cielo, y lo estemos minusvalorando o, tal vez -¡Dios no lo permita!- incluso recibiéndolo sacrílegamente.
De Dios no se ríe nadie impunemente, y a Dios no se le engaña. Miremos bien cómo vamos a confesarnos, porque si vamos por rutina y sin propósito serio de cambiar de vida, de renunciar al pecado para siempre, de romper con él definitivamente, entonces estamos errando el camino, y convertimos la confesión sacramental de medio de salvación en medio de condenación.
No hay que dar las cosas santas a los cerdos ni a los perros, y si no estamos bien dispuestos para la confesión, mejor será que no vayamos a confesarnos. Porque hay que saber que Dios resiste a los soberbios y ama a los humildes. ¿Qué clase de humildad es aquella que va hacia la confesión poniendo condiciones y sin dolor de los pecados?
Tratemos con amor, pero también con respeto a Dios y las cosas de Dios, porque son cosas santas que no se deben manosear.


 El papa Francisco, confesándose!!!...si él lo hace por qué nosotros no!?

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