Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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lunes, 1 de septiembre de 2014

Del libro "El Purgatorio", Una Revelación Particular.



"Hacia el final de la Santa Misa, cuando estaba en la acción de gracias, ví numerosas almas que se elevaban en la gloria celeste, escoltadas y rodeadas por sus ángeles de la guarda y numerosos santos: es la santísima Virgen quien las recibe ante el trono de Dios y quien de alguna manera las introduce en el Cielo, abriéndoles la puerta.

Entre estas almas está la de un sacerdote al que los ángeles pasan con respeto una casulla y una estola tejidas de oro fino; su Ángel de la guarda, pasa también ante él, llevando un lirio en su mano derecha y un ramo de rosas rojas en la izquierda. Es Ignacio de Loyola quien saluda primero a este sacerdote; después vienen, resplandecientes de la Gloria del Cielo, Luis Gonzaga y, un poco más allá, los Apóstoles Pedro y Pablo, el Papa Pío Xii y Teresa de Ávila. Todos conducen a este sacerdote hasta la Virgen María: ella le abre los brazos sonriendo; el, levantando el rostro hacia ella, le muestra a otro sacerdote que está todavía en el Purgatorio; al fin, todos entran en la beatitud celeste. El sacerdote que permanecía en el Purgatorio, en esta Antesala del Cielo, se acerca a mí y me dice:

"Quieres rezar por mí, hijo mío?

Es mi hermano quien ha ido hacia Dios, con los santos por los que él tenía una especial devoción.
Nosotros somos dos hermanos nos hemos entregado a Dios juntos ...
Él murió antes que yo y hoy nos hemos encontrado otra vez.
Este santo sacerdote está radiante, tiembla de emoción, de dicha y me habla con afecto.
Que dichosos somos cuando uno de nosotros va al cielo; es un poco como el anuncio de nuestra futura liberación. Y mi dicha es mayor, ya que es mi hermano ...Él rezará por mí en el cielo.
¡Que palabras más maravillosas !
Yo prometí a este sacerdote que rezaría por él, que no lo olvidaría, y me dijo como conclusión:

"Cada día es un movimiento incesante, Hay sin cesar, almas que llegan, otras que se van al Cielo,
sobre todo en las grandes fiestas de la Iglesia el sábado, porque es el día de Nuestra Señora, de nuestra buena Madre y Soberana.
Todo es acción de gracias aquí, Pero, sobre todo, una gran liturgia de reparación y de expiación por todos los pecados que hemos cometido anteriormente... Una gran liturgia de amor en comunión
con la de la tierra y la del Cielo".

 https://www.facebook.com/pages/COMO-SALVAR-1000-ALMAS-DEL-PURGATORIO/178359984482

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