Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 4 de marzo de 2013

¿Qué frutos, Señor?



Me  pides confianza y, por lo que sea,
prefiero  mirar hacia atrás
que  saborear y soñar con lo que en Ti me espera.
Deseas  el fruto de mi constancia y, a la menor,
me  dejo enredar por los hilos de la pereza,
la  tibieza o las dudas, la fragilidad o la torpeza.
Sueñas  con un futuro bueno para mí,
y  me encuentras soñando con otras cosas,
con  otras instancias que no son las tuyas,
con  una tierra muy distinta a la que Tú me ofreces.
Estoy  en la higuera, pero la higuera de mi vida,
no  siempre fructifica en lo santo, noble y bueno.
Miras  a las ramas de mis días
y,  lejos de comprobar cómo despuntan sus yemas,
me  limito a vivir bajo mínimos,
a  dar aquello que me conviene y no me molesta,
a  fructificar, poco o nada, si no es beneficio propio.

¿Qué frutos, darte,  Señor?
Mira  mi miseria,
y  dejándome arrastrar por tu riqueza,
ojala  recojas de mí aquello que a tu Reino convenga.
Acoge  mi buena voluntad,
y  lejos de echarme en brazos de la vanidad,
descubra  que, sólo Tú y siempre Tú,
eres  la causa de lo bueno que brota en mí.
Perdona  mi débil cosecha,
y,  sigue sembrando Señor, para que tal vez mañana,
puedas  despertar, descubriendo en mí,
aquello  que, hoy, brilla por su ausencia:
frutos  de verdad y de amor,
de  generosidad y de alegría,
de  fe y de esperanza,
de  confianza y de futuro,
de  vida y de verdad.
Y  no te canses, Señor, de visitar tu viña,
tal  vez hoy, puede que no,
pero  mañana, con tu ayuda y mi esfuerzo,
brotará  con todo su esplendor
la  higuera de mi vida.
Amén.

P. Javier Leoz

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...