Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 17 de septiembre de 2019

Reflexiones


El cristiano no puede tener miedo al silencio, porque nunca está solo. Está con Dios. Está en Dios. Es para Dios. En el silencio Dios me cede sus ojos para contemplarle mejor. La esperanza cristiana es el fundamento de la búsqueda silenciosa del creyente. El silencio no es algo temible; al revés: es la seguridad de encontrar a Dios.
Los hijos de Dios han sido llamados a vivir eternamente con el Padre. Por medio del silencio deben acostumbrarse a estar con ÉL La oración silenciosa de los ciudadanos de la tierra es un aprendizaje de lo que los ciudadanos del Cielo vivirán toda la eternidad. En el silencio de la iglesia de Ars el campesino vivía ya la liturgia celestial: «Yo le miro y Él me mira». Sentados en silencio a los pies de Jesús, aprendemos a orar sin interrupción y a convertirnos en testigos audaces del Evangelio.
Hay que desconfiar del alboroto de la vida contemporánea. Ese ruido impuesto es un peligro insidioso para el alma. Las dificultades que encontramos hoy para hallar el silencio son mayores que nunca. Es una situación diabólica. Pero también Cristo tenía que apartarse de la multitud para marchar al desierto. En medio de esa inmensidad vivía el cara a cara más íntimo y más sublime.
  
Del libro: LA FUERZA DEL SILENCIO
DEL CARDENAL SARAH

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