Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 23 de diciembre de 2016

María





Tú creíste y te jugaste la vida. Y no te fue fácil.
También pasaste tiempos de incertidumbre,
de no entender las cosas que pasaban,
de sufrimiento y soledad.
Y saliste adelante, con buen ánimo y entrega.
Nos enseñaste con tu ejemplo
que para dar vida hay que entregar la vida,
todos los días, en las buenas, y en las malas,
y en las más o menos.

María,
Siendo una muchacha, estando comprometida,
corriste el riesgo de decir sí al plan de Dios.
Confiaste en Él y el sueño de Dios se hizo realidad.
Madre, en nuestros días Dios sigue soñando.
Su Reino de hermanos está muy lejos de ser realidad.
Y nos pide, como a Ti en Nazareth,
que demos lo mejor de nosotros para ayudarlo
a realizar su Proyecto.

 
María,
¡Cómo cuesta decirle sí al Señor!
Cómo cuesta decir sí más allá de las palabras,
decir sí con los hechos, con actitudes,
con gestos... ¡con la vida!
Enséñanos a esperar en el Señor, a confiar en su palabra,
a dejarnos guiar por su Espíritu, a llenarnos
de su buen humor y alegría.
Enséñanos a escuchar su voz, en la realidad
de todos los días, en el sufrimiento de tantos,
en las ansías de liberación y cambio,
en la sed de justicia de las mayorías.
Enséñanos a orar para no perder la Esperanza
y para darle raíces sólidas.
Enséñanos a orar para discernir donde poner
los esfuerzos y descubrir nuestro lugar y misión.
Enséñanos a orar para no desalentarnos
en las dificultades y contratiempos.

María,
camina cerca nuestro, acompáñanos Madre buena,
fortalece nuestra esperanza para que sea el motor
de nuestra entrega, el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar y retomar fuerzas.
Anuda nuestra esperanza al proyecto del Padre.
Danos firmeza y hasta tozudez para seguir adelante.
Llena nuestros corazones de la esperanza que libera
para vivir el amor solidario.
Lo que se espera se consigue con esfuerzo,
con trabajo y con la vida.
Nos confiamos en tus manos para que nos hagas
fuertes en la fe, comprometidos en la solidaridad
y firmes, muy firmes, en la Esperanza del Reino.

Amén

P. Javier Leoz

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