Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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miércoles, 7 de diciembre de 2016

¡Grita, Juan, porque estamos sordos!



Porque nuestra vida es un desierto,
y las dunas de dificultades nos impiden ver al que viene.
Porque, pensamos que lo tenemos todo,
cuando resulta, que en definitiva, no tenemos nada.

¡Grita, Juan,  estamos sordos!
Decimos tener y vivir cerca de Dios,
cuando, resulta, que somos nosotros los que estamos lejos.
Porque creemos que todo está preparado,
cuando nos falta mucho para que el Señor no nos coja desprevenidos.

¡Grita, Juan,  estamos sordos!
Porque vestimos a la última moda,
cuando tú eras feliz y grande en piel de camello.
Porque nos cuesta ajustar la cintura,
cuando se trata de dar capricho y decoro al cuerpo.

¡Grita, Juan,  estamos sordos!
Porque, los caminos por los que pretendemos que venga el Niño,
están llenos de agujeros y de las pequeñas trampas de cada día.
Porque los senderos, por los que pensamos que vendrá el Señor,
son atajos que hemos escogido para vivir plácidamente.

¡Grita, Juan,  estamos sordos!
Mira nuestra forma de vivir; ¿es tan buena como decimos ser?
Escucha nuestras voces; ¿son sonidos de paz o de guerra?
Escudriña nuestros corazones; ¿desean a Dios... o lo olvidan?
Sube al árbol de nuestra existencia: ¿da fruto o quedó estéril?

¡Grita, Juan,  estamos sordos!
Porque decimos ser buenos, y nos creemos los mejores.
Porque viene el Niño, y no se encontrará una cuna digna.
Porque viene Dios, y dará con muchas puertas cerradas.
Porque nace el AMOR, y tendrá que luchar ante muchos odios.

¡Grita, Juan,  estamos sordos!
Y, si ves torcidos nuestros pensamientos, caminos,
deseos, sentimientos, manos y pies, miradas y conocimiento,
haz que salgamos, totalmente cambiados,
al encuentro del Señor que viene para dar esperanza a la tierra.
Amén.

P. Javier Leoz

 
 

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