El hombre silencioso que cambió la historia, esposo de María, padre putativo de Jesús y...
¿"TERROR DE LOS DEMONIOS "?
Prepárate para descubrir por qué la Iglesia lo venera así y lo principal sobre su devoción.
San José es considerado «protector de la Sagrada Familia».
En Mt 1,20, el ángel le dice: "No temas recibir a María".
Su "SÍ" frustró cualquier posible plan del demonio.
Por eso, San Alfonso María de Ligorio lo llama "Terror de los demonios".
¡Su obediencia desarma al mal!
Además, San Francisco de Sales explica: "El diablo teme a quien obedece a Dios, como José". Su humildad y fuerza silenciosa aplastan el orgullo infernal. ¡Un santo que no necesita palabras para vencer!
Pero hay más títulos: "Custodio del Redentor" (Redemptoris Custos, Juan Pablo II), "Espejo de paciencia" (Liturgia de las Horas) y "Pilar de las familias".
San José no habla en la Biblia, pero sus acciones en ella gritan vida de santidad.
La festividad del 19 de marzo tiene raíces muy antiguas.
Ya en el siglo IV, la Iglesia lo honraba de manera muy evidente. La devoción explotó en el siglo XVI gracias a Santa Teresa de Ávila. quien escribió: "Nunca pedí algo a San José que no se me concediera".
En la Escritura, José actúa rápido: huye a Egipto (Mt 2,13-14) para salvar a Jesús. San Bernardo dice: "Es el guardián fiel que el Padre eligió". Por eso también lo llaman "Servidor fidelísimo" y "Luz de los patriarcas".
En 1870, Pío IX lo declara "Patrono de la Iglesia Universal" (decreto Quemadmodum Deus)
¡Un papá para Jesús y un intercesor paternal para todos nosotros!
Hablando de devoción: el "Cordón de San José" es un signo típico. Se lleva como cinturón bendecido para pedir su protección. León XIII lo promovió en 1889. ¡Un recordatorio físico de su poder!
Otro dato curioso sobre el señor San José: el 1 de mayo se celebra "San José Obrero". Pío XII lo instauró en 1955 para santificar el trabajo pues José era carpintero humilde (Cf. Mt 13,55), y nos enseña que lo ordinario puede ser santo.
San Agustín lo venera de modo especial: "José mereció ser llamado padre de Cristo por su cuidado".
Y el Papa Francisco, en Patris Corde (2020), lo nombra "Padre en la sombra": discreto, pero esencial.
En la Liturgia, su fiesta es Solemnidad.
Por lo que tenemos el bello compromiso de participar de la Misa, y además en muchos lugares hay procesiones, dulces típicos (como los "zeppole" italianos).
Es un festejo de fe y alegría por este hombre que dijo "sí" sin dudar.
La veneración a San José adquiere un lugar especial en la doctrina católica, conocida como:
"PROTODULÍA" (Primera veneración) por lo especial.
Está sólo por debajo de la veneración a María (HIPERDULÍA) y ninguno de estos representa adoración (LATRIA) que es propia de Dios.
Termino con una invitación: habla con San José hoy.
Pídele ser "terror" contra tus demonios internos y "custodio" de tu historia para que a su vez te ponga en las manos de su hijo Jesús.
¿Te animas?
Bendiciones y a Dios el poder y la gloria por siempre.
Saludos en Cristo!
En Mt 1,20, el ángel le dice: "No temas recibir a María".
Su "SÍ" frustró cualquier posible plan del demonio.
Por eso, San Alfonso María de Ligorio lo llama "Terror de los demonios".
¡Su obediencia desarma al mal!
Además, San Francisco de Sales explica: "El diablo teme a quien obedece a Dios, como José". Su humildad y fuerza silenciosa aplastan el orgullo infernal. ¡Un santo que no necesita palabras para vencer!
Pero hay más títulos: "Custodio del Redentor" (Redemptoris Custos, Juan Pablo II), "Espejo de paciencia" (Liturgia de las Horas) y "Pilar de las familias".
San José no habla en la Biblia, pero sus acciones en ella gritan vida de santidad.
La festividad del 19 de marzo tiene raíces muy antiguas.
Ya en el siglo IV, la Iglesia lo honraba de manera muy evidente. La devoción explotó en el siglo XVI gracias a Santa Teresa de Ávila. quien escribió: "Nunca pedí algo a San José que no se me concediera".
En la Escritura, José actúa rápido: huye a Egipto (Mt 2,13-14) para salvar a Jesús. San Bernardo dice: "Es el guardián fiel que el Padre eligió". Por eso también lo llaman "Servidor fidelísimo" y "Luz de los patriarcas".
En 1870, Pío IX lo declara "Patrono de la Iglesia Universal" (decreto Quemadmodum Deus)
¡Un papá para Jesús y un intercesor paternal para todos nosotros!
Hablando de devoción: el "Cordón de San José" es un signo típico. Se lleva como cinturón bendecido para pedir su protección. León XIII lo promovió en 1889. ¡Un recordatorio físico de su poder!
Otro dato curioso sobre el señor San José: el 1 de mayo se celebra "San José Obrero". Pío XII lo instauró en 1955 para santificar el trabajo pues José era carpintero humilde (Cf. Mt 13,55), y nos enseña que lo ordinario puede ser santo.
San Agustín lo venera de modo especial: "José mereció ser llamado padre de Cristo por su cuidado".
Y el Papa Francisco, en Patris Corde (2020), lo nombra "Padre en la sombra": discreto, pero esencial.
En la Liturgia, su fiesta es Solemnidad.
Por lo que tenemos el bello compromiso de participar de la Misa, y además en muchos lugares hay procesiones, dulces típicos (como los "zeppole" italianos).
Es un festejo de fe y alegría por este hombre que dijo "sí" sin dudar.
La veneración a San José adquiere un lugar especial en la doctrina católica, conocida como:
"PROTODULÍA" (Primera veneración) por lo especial.
Está sólo por debajo de la veneración a María (HIPERDULÍA) y ninguno de estos representa adoración (LATRIA) que es propia de Dios.
Termino con una invitación: habla con San José hoy.
Pídele ser "terror" contra tus demonios internos y "custodio" de tu historia para que a su vez te ponga en las manos de su hijo Jesús.
¿Te animas?
Bendiciones y a Dios el poder y la gloria por siempre.
Saludos en Cristo!
Fuente:Andrés Piña
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