Dios mío, sigue hablándonos al corazón y enséñanos a escuchar Tu voz en el silencio de la oración.
Señor mío y Dios mío, en esta mañana queremos darte gloria y bendecir Tu santo nombre, porque Tú sostienes nuestra vida con amor, paz y misericordia. Gracias por proteger nuestro hogar, fortalecer nuestro corazón y acompañarnos aun en medio de las luchas, preocupaciones y fragilidades de cada día.
Tú eres quien mantiene la paz verdadera en nuestra vida, quien sacia nuestra hambre espiritual y quien nunca deja de hablarnos a través de Tu Palabra, que corre velozmente y llega siempre al corazón que humildemente se abre a Ti. Haz que nunca nos acostumbremos a Tus bendiciones ni dejemos de reconocer Tu presencia en las pequeñas cosas de cada día.
Señor mío y Dios mío, guía nuestros pensamientos, decisiones y acciones conforme a Tu voluntad. Danos sabiduría para caminar por el bien, paciencia en las pruebas y fortaleza para permanecer firmes aun cuando el camino se haga difícil. Que nunca nos apartemos de Tu amor ni pongamos nuestra confianza en aquello que es pasajero.
Permite que este día podamos llevar paz donde haya división, esperanza donde exista tristeza y caridad donde haga falta amor. Que nuestras palabras reflejen Tu luz y que nuestra vida sea también testimonio de Tu presencia entre nosotros.
Señor mío y Dios mío, sigue hablándonos al corazón y enséñanos a escuchar Tu voz en el silencio de la oración, en una conversación providencial, en una mano tendida y en cada instante donde Tu gracia se hace presente.
Amén.
Fuente:FE y más FE.

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