Que todos los pueblos y naciones aclamen Tu nombre y reconozcan que solo Tú eres el verdadero Señor de nuestra vida y nuestra esperanza.
Señor mío y Dios mío, en esta mañana queremos cantar para Ti un canto nuevo, porque grandes maravillas has realizado en nuestra vida aun cuando muchas veces no sepamos reconocerlas plenamente. Tu amor nos sostiene, Tu misericordia nos acompaña y Tu mano poderosa nunca deja de guiarnos incluso en medio de las pruebas, incertidumbres y silencios del corazón.
Gracias, Señor, porque una vez más manifiestas Tu fidelidad y Tu justicia sobre nosotros. Tú conoces nuestras luchas, nuestros cansancios y también las esperanzas que guardamos en lo más profundo del alma. Haz que nunca perdamos la confianza en Ti ni olvidemos que toda victoria verdadera proviene de Tu presencia y de Tu voluntad santa.
Permite que este día caminemos bajo Tu mirada con humildad, paz y alegría. Renueva nuestro corazón para que podamos reconocer Tu amor en las pequeñas cosas: en una conversación providencial, en una palabra que consuela, en una sonrisa sincera, en la oración silenciosa y en cada instante donde Tu gracia se hace presente.
Señor mío y Dios mío, que nuestra vida entera sea también ese “canto nuevo” que te glorifique a través de nuestras acciones, pensamientos y decisiones. Que aun en medio de las dificultades podamos seguir alabándote y confiando en que Tú nunca abandonas a quienes esperan en Ti.
Que todos los pueblos y naciones aclamen Tu nombre y reconozcan que solo Tú eres el verdadero Señor de nuestra vida y nuestra esperanza.
Amén.
Fuente:FE y más FE.

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