Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día queremos alabarte con alegría y reconocer que Tú eres nuestro Dios y nosotros Tu pueblo.
Gracias por el don de la vida, por Tu infinita misericordia y por la fidelidad con la que sostienes nuestros pasos aun en medio de nuestras fragilidades y luchas.
Haz que nuestros corazones entren en Tu presencia con júbilo sincero, que nuestras palabras y acciones sean reflejo de Tu amor y que nunca olvidemos que pertenecemos a Ti, como ovejas de Tu rebaño santo.
Concédenos servirte con humildad, perseverar en la fe y caminar siempre bajo Tu mirada providente, confiando en que Tu bondad jamás se aparta de nosotros.
Que en este día podamos glorificarte en todo lo que hagamos y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

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