Un santo que recuerda algo muy necesario: el sacerdote no está hecho para vivir cómodo, sino para acercar la misericordia de Dios a quienes más la necesitan.
Y él lo hizo especialmente en el confesionario.
1️⃣ San Juan Bautista de Rossi nació en Voltaggio, cerca de Génova, en 1698.
Desde joven mostró una gran inclinación a las cosas de Dios.
A los trece años fue a Roma, donde estudió y fue creciendo en vida espiritual.
Dios iba preparando un sacerdote para los pobres.
2️⃣ Fue ordenado sacerdote en Roma.
Y allí desarrolló una intensa labor pastoral.
No buscó grandes honores ni una vida tranquila.
Su campo de misión fueron los enfermos, los pobres, los abandonados, los encarcelados y tantas personas heridas por la vida.
3️⃣ San Juan Bautista de Rossi entendió muy bien que el sacerdote es ministro de la misericordia.
No un funcionario de lo sagrado.
No un hombre encerrado en sí mismo.
No alguien que se limita a cumplir horarios.
Un sacerdote es un puente para que las almas vuelvan a Dios.
4️⃣ Su gran apostolado fue el sacramento de la reconciliación.
Pasaba muchas horas confesando.
Y allí, en el silencio del confesionario, devolvía a muchos la paz del alma.
Qué gran bien hace un sacerdote cuando no se cansa de perdonar en nombre de Cristo.
5️⃣ En una época que habla mucho de acompañar, san Juan Bautista de Rossi recuerda algo esencial:
la mayor sanación del corazón humano no está solo en ser escuchado.
Está en recibir la gracia.
Y esa gracia llega de modo precioso en la confesión sacramental.
6️⃣ No basta con escuchar heridas.
Hay que llevarlas a Cristo.
No basta con comprender la fragilidad.
Hay que abrir el alma al perdón de Dios.
No basta con decir “ánimo”.
Hay que anunciar que la misericordia existe y tiene un nombre: Jesucristo.
7️⃣ También sufrió en su propia salud.
No fue un santo de hierro, como si la santidad consistiera en no tener límites.
Fue un hombre frágil, probado, con enfermedades y cansancios.
Pero dejó que la gracia de Dios actuara en su debilidad.
8️⃣ Esto consuela mucho.
Dios no necesita instrumentos perfectos.
Necesita corazones disponibles.
La santidad sacerdotal no consiste en parecer invulnerable, sino en dejar que Cristo ame, perdone y sirva a través de la propia pobreza.
9️⃣ San Juan Bautista de Rossi fue conocido como un gran confesor.
Y quizá hoy deberíamos pedir por todos los sacerdotes confesores.
Para que tengan paciencia, delicadeza, claridad, amor a la verdad y entrañas de misericordia.
El confesionario no es tribunal de humillación.
Es tribunal de gracia.
🔟 También deberíamos pedir por nosotros.
Para no acostumbrarnos al pecado.
Para no retrasar indefinidamente la confesión.
Para no vivir de excusas.
Cristo no vino a maquillarnos un poco la conciencia.
Vino a resucitarnos por dentro.
1️⃣1️⃣ San Juan Bautista de Rossi murió en Roma el 23 de mayo de 1764.
Había gastado su vida sirviendo.
Y eso es lo que queda de verdad: no el ruido, no la apariencia, no el aplauso, sino la caridad ofrecida por Cristo y por las almas.
1️⃣2️⃣ Hoy pidamos su intercesión.
Por los sacerdotes.
Por los confesores.
Por quienes llevan años sin confesarse.
Por los pobres, los enfermos y los abandonados.
Y por todos los que necesitan descubrir que la misericordia de Dios no es una idea: es una gracia que se recibe.
San Juan Bautista de Rossi, ruega por nosotros.
Fuente:Sacerdos in æternum

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