Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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lunes, 25 de mayo de 2026

Hoy celebramos a Santa María, Madre de la Iglesia.


Después de Pentecostés, la Iglesia vuelve la mirada a María: la Madre que estuvo con los apóstoles en el Cenáculo y que Cristo nos entregó desde la cruz.

1️⃣ La memoria de María, Madre de la Iglesia, se celebra el lunes después de Pentecostés.
Tiene mucho sentido.
Ayer contemplábamos al Espíritu Santo descendiendo sobre la Iglesia. Hoy miramos a María, que perseveraba en oración con los apóstoles.

2️⃣ La Iglesia nace reunida en oración.

No nace de la improvisación, ni del activismo, ni de una simple organización humana.
Nace esperando el don de Dios.
Y en esa espera está María, la Madre de Jesús.

3️⃣ María aparece en los momentos decisivos de la historia de la salvación.

Está en Nazaret, cuando el Verbo se encarna.
Está en Caná, cuando Jesús manifiesta su gloria.
Está al pie de la cruz, cuando Cristo entrega su vida.
Está en el Cenáculo, cuando la Iglesia espera el Espíritu.

4️⃣ En el Calvario, Jesús dice al discípulo amado: «Ahí tienes a tu madre».

No lo dice desde la comodidad, sino desde la cruz.
En la hora de su entrega, Cristo nos da también a su Madre.
Y el discípulo la recibe como algo propio.

5️⃣ Ahí está una clave importante.

María no se recibe solo como una devoción más.
Se recibe como Madre.
Una Madre que acompaña, sostiene, enseña a escuchar la Palabra y nos conduce siempre hacia Cristo.

6️⃣ El Evangelio de hoy termina con el costado abierto de Jesús.

Del costado de Cristo brotan sangre y agua.
La tradición cristiana ha visto ahí el signo de la vida sacramental de la Iglesia: el Bautismo y la Eucaristía, la gracia que nace del Corazón traspasado del Señor.

7️⃣ La Iglesia nace de Cristo entregado.

No nace de nuestras fuerzas.
No nace de nuestras ideas.
Nace del amor de Cristo hasta el extremo, de su costado abierto, de su sangre derramada y de la acción del Espíritu Santo.

8️⃣ María está junto a esa entrega.

No ocupa el centro en lugar de Cristo.
Permanece junto a Cristo.
Y por eso enseña a la Iglesia a hacer lo mismo: permanecer con el Señor, recibir su gracia y vivir unida a su voluntad.

9️⃣ Llamar a María Madre de la Iglesia nos recuerda que la fe no se vive como huérfanos.

Tenemos a Dios como Padre.
Tenemos a Cristo como Redentor.
Tenemos al Espíritu Santo como alma de la Iglesia.
Y tenemos a María como Madre que acompaña el camino de los discípulos.

🔟 También nos recuerda cómo debería vivir siempre la Iglesia.

Como María: escuchando la Palabra, guardándola en el corazón, permaneciendo junto a la cruz, orando con perseverancia y dejando actuar al Espíritu Santo.

1️⃣1️⃣ Una Iglesia que olvida a María acaba perdiendo algo de su rostro materno.

Puede volverse fría, rígida o demasiado pendiente de sí misma.
María nos devuelve a lo esencial: Cristo, la gracia, la oración, la humildad y la fidelidad.

1️⃣2️⃣ Hoy podemos pedir una gracia concreta:

recibir a María como algo propio.
No solo hablar de ella.
No solo defenderla.

Sino dejarnos acompañar por ella para amar más a Cristo, vivir más unidos a la Iglesia y ser más dóciles al Espíritu Santo.

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.






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