Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 13 de septiembre de 2016

Al orar tenemos que escuchar

Un aprendiz de oración caminaba por el desierto
completamente confundido.

Había frecuentado el contacto con diversos maestros
y ya había pertenecido a un buen número de escuelas.
Cada una defendía cosas distintas y el aprendiz
ya no sabía qué era lo más importante en la oración.
Decidió que lo único que le quedaba por hacer
en su confusión era dirigirse a Dios.


- ¡Señor, ilumíname! -dijo suplicante- Unos me dijeron

"No pienses en nada y repite letanías sin interrupción...
verás que sentirás la liberación interior"...


-¿Y lo hiciste? -le dijo Dios.


- Sí, Señor, lo hice durante meses hasta que se me secó
la boca y tuve que abandonar esa escuela.


- ¿No encontraste ninguna otra? -preguntó Dios, interesándose.


- ¡Oh, sí, Señor, muchas más! Fui a otra donde me dijeron:
"Tranquilízate, haz vacío en tu interior y encontrarás a Dios",
pero en el vacío sólo estaba yo mismo y como te buscaba
a ti y no a mí, comencé a dudar también de esa escuela...


- Bueno, quizás haya otras...



- Sí, sí Señor, no creas que ésta fue la última. Visité muchas más;

aprendí una gama enorme de posiciones para orar,
y me hice experto en posiciones pero no en oración...
y así recorrí otras tantas pero aún no sé qué hacer para orar.
He llegado a convencerme de que no puedo orar y vengo a decirte
que ya no me lo pidas más en mi interior.


- ¿No te di yo boca y oídos? -susurró Dios suavemente


- Sí, Señor... -dijo el principiante, que no esperaba este interrogante-
pero dime de una vez, Señor mío; qué es más importante
¿escuchar o hablar?


- ¿Cuántas bocas te di?

- Una.


- Y ¿oídos?

- Dos.


- Entonces, ya lo sabes...


¡Interesante dato! Orar es hablar con Dios,
pero lo más importante en esa conversación
es la escucha...

Si quieres unirte con Dios; escucha su Palabra,

dialoga... y vuelve a escuchar.

Padre Miguel Segura

De: celebrandolavida.org


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