Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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miércoles, 9 de diciembre de 2015

No sobras, Señor y Rey



Pues aun naciendo en pesebre
nos recuerdas que, de este mundo arropado por la riqueza
será polilla, poco o nada en nuestro atardecer.
Nos recuerdas como Rey, Señor,
que siendo rico sólo te visitaron los pastores.
Que teniéndolo todo, cerraste los ojos al mundo desnudo,
abandonado y desprestigiado por todo hombre.
Nos recuerdas que, teniendo altos tronos,
quisiste uno de madera y en forma de cruz.
Y que, pudiendo tener un escuadrón velándote,
tan sólo un mal ladrón y un buen ladrón también,
te hicieron compañía en las horas de soledad amarga.

¡No sobras, Señor y Rey!
Que, tus Palabras, en cada momento de nuestra vida
son sabiduría, fuerza, valor y esperanza.
Que, tus miradas, cuando las nuestras ya no miran a nadie,
son pregunta sobre el hermano que, tal vez, dejamos caer.

¡No sobras, Señor y Rey!
Sobran, posiblemente, muchos “señores” y también algunos “reyes”; señores que, sin serlo, infunden temor y miedo,
y reyes que, siéndolo, no saben acompañar a su pueblo.
Tú, Señor, no sobras: ¡ERES  REY!
Si te fallamos, revístenos con la coraza de tu Gracia.
Si caemos, levántanos con el cetro de tu fuerza.
Si dudamos, clarifícanos con la nitidez de tu Palabra.
Si te traicionamos, haznos comprender el error de nuestros pecados.

¡No sobras, Señor y Rey!
Sobran en estos pequeños reinos,
de peligrosos puentes elevadizos sobre el odio y la sangre,
la sinrazón y la tristeza, la violencia y la angustia,
las horas amargas y los momentos de llanto
Faltan, Señor, en este reino de castillos todo fachada
la verdad y el amor, la justicia y el perdón,
la vida y la gracia, la hermandad y la ternura
¡Falta  tu Reino, Señor!

P. Javier Leoz
 
 


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