Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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martes, 9 de agosto de 2011

Lección de Fuego


Un hombre, que regularmente asistía a las reuniones de un determinado grupo, sin ningún aviso dejó de participar  en sus actividades.

Después de algunas semanas, el líder de aquel grupo decidió visitarlo.
Era una noche muy fría

El líder encontró al hombre en casa, solo,  sentado delante de la chimenea, donde ardía un fuego brillante y acogedor.



Adivinando la razón de la visita,  el hombre dio la bienvenida al  líder,  lo condujo a una silla grande cerca de la chimenea   y se quedó quieto, esperando. 

Se hizo un grave silencio. Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que ardían. Al cabo de algunos minutos, el líder examinó las brasas que se formaron   y cuidadosamente seleccionó una de ellas,  la más incandescente de todas, empujándola hacia un lado. 

Volvió entonces a sentarse,  permaneciendo silencioso e inmóvil. El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado y quieto

Al poco rato,  la llama de la brasa solitaria disminuyó,   hasta que sólo hubo un brillo momentáneo   y su fuego se apagó de una vez. 

En poco tiempo,  lo que antes era una fiesta de calor y luz, ahora no pasaba de ser un negro, frío y muerto  pedazo de carbón recubierto de una espesa capa  de ceniza grisácea.

Ninguna palabra había sido dicha  desde el protocolar saludo inicial  entre los dos amigos.

El líder, antes de prepararse para salir,  manipuló nuevamente el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en el medio del fuego.

Casi inmediatamente se volvió a encender,  alimentado por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno de él. Cuando el líder alcanzó la puerta para partir, su anfitrión le dijo: 
 
- Gracias por la visita y por tan bellísimas palabras     

- Regresaré al grupo. ¡Que Dios te bendiga! 

A los miembros de un grupo  conviene recordarles  que ellos forman parte de la llama y que lejos del grupo  pierden su brillo. 

Y a los líderes, que ellos son responsables de mantener encendida   la llama de cada uno de los miembros  y promover la unión entre todos, para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero .

BENDICIONES!!!

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