Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 25 de febrero de 2020

Oración a San José para proteger a los pequeños


“Oh, glorioso San José,
a tí Dios te encomendó
el cuidado de su Hijo unigénito
en medio de los muchos
peligros de este mundo.

Acudimos a tí
y te pedimos que
tomes bajo tu protección especial
a nuestros niños y niñas que Dios nos ha dado.

A través del santo bautismo
se convirtieron en hijos de Dios
y en miembros de su Santa Iglesia.

Los consagramos hoy a tí,
para que a través de esta consagración
puedan convertirse en tus hijos de cuidado.

Guárdalos, protégelos
guía sus pasos en la vida,
forma sus corazones
según los corazones
de Jesús y María.

San José,
Tu que sentiste la tribulación
y la preocupación de un padre
cuando el Niño Jesús se perdió,
protege a nuestros queridos hijos
En las escuelas y en donde puedan
estar y correr peligro.

Se tú su padre y consejero.
Que ellos, como Jesús,
crezcan tanto en edad
como en sabiduría
y gracia ante Dios
y los hombres.
Preservalos de la corrupción del mundo
y danos la gracia
de estar unidos con ellos
en el cielo para siempre.
Amén”.

 Jennifer Pena
El Observador de la Actualidad



lunes, 24 de febrero de 2020

Si no ocupamos de las cosas de Dios…




Cuanto más nos ocupemos de las cosas de Dios, tanto más el Señor se ocupará de todas nuestras cosas. Esta es una ley proporcional que no falla, y que el mismo Cristo la ha promulgado. 

También Jesús nos ha dicho en su Evangelio que busquemos y trabajemos por el Reino de Dios y su justicia, y que todo lo demás se nos dará por añadidura.
Nosotros que a veces buscamos tanto la añadidura y nos olvidamos de trabajar por el Reino, por las almas, tratemos de poner cada cosa en su sitio, y coloquemos primero a Dios y su Reino, a Dios y la salvación de las almas, comenzando por la nuestra, y entonces Dios nos colmará de todo lo necesario para nuestra vida, y cuidará de nosotros amorosamente. 

El mismo Sagrado Corazón de Jesús nos dice que la consagración a Él se reduce a un pacto: “Cuida tú de mi honra y de mis cosas, que mi Corazón cuidará de ti y de las tuyas”. Así que hagamos este dulce pacto con Jesús y, a partir de ahora busquemos los intereses del Señor, que no son otros que las almas, y el Reino de Dios venido al mundo.
Cuanto más nos ocupemos y trabajemos por Dios y su Reino, tanto más el Señor trabajará por nosotros y nuestras cosas. 

¡Qué gran negocio! Porque si hacemos mucho, muchísimo por Dios y las almas; Él hará mucho, muchísimo por nosotros y todo lo nuestro. Porque debemos recordar que a Dios nadie le puede ganar en generosidad, y cuando nosotros le ofrecemos algo, Él nos devuelve el ciento por uno porque es infinitamente rico y todo está en sus manos. 

Si nos falta algo, si estamos tristes, angustiados, y no sabemos cuál es nuestra misión en este mundo, empecemos a trabajar por Dios y su Reino, por la salvación de las almas, haciendo obras de misericordia, rezando por todos, ofreciendo sacrificios, haciendo apostolado, etc., y entonces no sólo que encontraremos el sentido a nuestra vida, sino que seremos felices en el tiempo y en la eternidad, porque Dios tomará a pecho el proveernos de todo lo necesario para nuestra vida en la tierra y luego, en el Cielo, nos dará la felicidad sin límites. 

Hay muchas personas que están solas, tristes, desanimadas, desesperadas, angustiadas. ¿Por qué nosotros no tratamos de ayudarlas y aliviarlas, siendo así otros Cristos y como la prolongación de Jesús en la tierra? Nosotros sabemos quizás lo que es sufrir, y entonces podremos consolar con mano suave a quienes sufren de mil modos en este mundo. 

Lancémonos a la conquista de las almas para Dios, y veremos cosas maravillosas, porque Dios nos colmará de tesoros infinitos y será como un círculo virtuoso que, cuando más demos, tanto más nos dará el Señor.


sábado, 22 de febrero de 2020

La oración mariana de Bernadette


¡Cuán feliz era mi alma, oh buena Madre, cuando tuve la dicha de contemplarte! Cómo me encanta recordar esos dulces momentos pasados ante tus ojos llenos de bondad y misericordia por nosotros. 

Sí, tierna Madre, has bajado hasta la Tierra para aparecerte ante una niña débil y comunicarle ciertas cosas, a pesar de su gran indignidad. Así que, ¡cuán grande no es tu humildad! Tú, la Reina del Cielo y de la Tierra, has querido servirte de los más débiles del mundo. 

Oh María, dale a quien se atreva a decirse tu hija esa preciosa virtud de la humildad. Haz, oh tierna Madre, que esta hija te imite en todo y para todo, en una palabra, que sea una niña según tu corazón y el de tu querido Hijo. Que así sea

Santa Bernadette Soubirous (1844-1879)

 

jueves, 20 de febrero de 2020

Santos Francisco y Jacinta Marto

FRANCISCO (11-6-1908 a 4-4-1919) 

Las palabras del Ángel en su tercera aparición: “Consolad a vuestro Dios”, hicieron profunda impresión en el alma del pequeño pastorcito. “En cuanto a Jacinta, parecía preocupada con el único pensamiento de convertir pecadores y preservar las almas del infierno. Él trataba solamente de pensar en consolar a Nuestro Señor y a la Virgen, que le había parecido estar tan tristes.” (Lucía).
Dominado por el sentimiento de la presencia de Dios, recibió en la luz que María comunicó a los videntes en las apariciones, discurría: “Estábamos ardiendo en aquella luz que es Dios y no nos quemábamos. ¿Cómo es Dios? Esto no lo podemos decir. Pero qué pena que Él está tan triste; ¡si yo pudiera consolarle!”
En la enfermedad, confió a su prima: “¿Nuestro Señor aún estará triste? Tengo tanta pena de que Él esté así. Le ofrezco cuantos sacrificios puedo.”
La víspera de morir se confesó y comulgó, con los más santos sentimientos. Después de cinco meses de casi continuo sufrimiento, el 4 de abril de 1919, primer viernes, a las diez de la mañana, murió santamente el consolador de Jesús.

JACINTA (10-3-1910 a 20-2-1920)
Vivía apasionada por el ideal de convertir pecadores, a fin de arrebatarlos del suplicio del infierno, cuya pavorosa visión tanto la impresionó.
Alguna vez preguntaba: “¿Por qué es que Nuestra Señora no muestra el infierno a los pecadores? Si lo viesen, ya no pecarían, para no ir allá. Has de decir a aquella Señora que muestre el infierno a toda aquella gente. Verás cómo se convierten. ¡Qué pena tengo de los pecadores! ¡Si yo pudiera mostrarles el infierno!”
Antes de morir, Nuestra Señora se dignó aparecérsele varias veces. He aquí lo que ha dictado a su madrina Madre Godinho:

Sobre los pecados
Los pecados que llevan más almas al infierno son los de la carne.
Han de venir unas modas que han de ofender mucho a Nuestro Señor.
Las personas que sirven a Dios no deben andar con la moda.
Los pecados del mundo son muy grandes.
Si los hombres supiesen lo que es la eternidad harían todo para cambiar de vida. Los hombres se pierden porque no piensan en la muerte de Nuestro Señor ni hacen penitencia.
Muchos matrimonios no son buenos, no agradan a Nuestro Señor ni son de Dios.

Sobre las guerras
Nuestro Señor dijo que en el mundo habrá muchas guerras y discordias.
Las guerras no son sino castigos por los pecados del mundo.
Nuestra Señora ya no puede retener el brazo castigador de su Hijo sobre el mundo.
Es preciso hacer penitencia. Si la gente se enmienda, Nuestro Señor todavía salvará al mundo; mas si no se enmienda, vendrá el castigo.
Sobre los sacerdotes
Pida mucho por los Padres, pida mucho por los Religiosos.
Los Padres sólo deben ocuparse de las cosas de la Iglesia.
Los Padres deben ser puros, muy puros.
La desobediencia de los Padres y de los Religiosos a sus Superiores y al Santo Padre, ofende mucho a Nuestro Señor.
Pida mucho por los Gobiernos.
¡Ay, de los que persiguen la religión de Nuestro Señor!
Si el Gobierno deja en paz a la Iglesia y da libertad a la religión será bendecido por Dios.
Sobre las virtudes cristianas
No ande rodeada de lujo; huya de las riquezas.
Sea amiga de la santa pobreza y del silencio.
No hable mal de nadie y huya de quien hable mal.
Tenga mucha paciencia, porque la paciencia nos lleva al cielo.
La mortificación y los sacrificios agradan mucho a Nuestro Señor.


Durante la enfermedad (pleuritis purulenta), confió a su prima: “Sufro mucho; pero ofrezco todo por la conversión de los pecadores y para desagraviar al Corazón Inmaculado de María.”
Al despedirse de Lucía le hace estas recomendaciones:
“Ya falta poco para irme al cielo. Tú quedas aquí para decir que Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Cuando vayas a decirlo, no te escondas. Di a toda la gente que Dios concede las gracias por medio del Inmaculado Corazón de María. Que las pidan a Ella, que el Corazón de Jesús quiere que a su lado se venere el Corazón Inmaculado de María, que pidan la paz al Inmaculado Corazón de María, que Dios la confió a Ella. Si yo pudiese meter en el corazón de toda la gente la luz que tengo aquí dentro del pecho, que me está abrasando y me hace gustar tanto del Corazón de Jesús y del Corazón de María.”
Murió santamente el 20 de febrero de 1920. Su cuerpo reposa, como el de Francisco, en el crucero de la Basílica, en Fátima.


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