¡Oh Virgen, Diadema y Manto púrpura del Rey!
Fuente sellada, Flor que crece y se abre,
Tan diversa de Adán, padre de los hombres.
Salvadora del género humano,
Tú que trajiste al mundo a la nueva Luz,
Reúne también a los miembros de tu Hijo, en una celestial harmonía.
¡Oh gloriosa Madre de la santa Medicina!
Por tu Hijo inmaculado, tú has suavizado las heridas amargas de la muerte,
Que engendra Eva con el tormento de las almas.
Has aniquilado a la muerte y construido la casa de la vida.
¡Intercede por nosotros ante tu Hijo, Estrella del Mar!
¡Oh Mediadora, Dispensadora de vida, Joya de nuestras fiestas!
Eres la más preciosa de las alegrías que no tendrán fin.
Reza por nosotros, dulce Virgen María.
Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179) abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
Oraciones de santa Hildegarda (“Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.org
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