Señor, que yo comprenda que solo Tú me comprendes del todo, en todo.
Sé mi todo, Señor. Sé mi refugio cuando nadie alcance a comprenderme, mi consuelo cuando las palabras no basten, mi compañía cuando me sienta solo, mi luz cuando ni siquiera yo logre comprender lo que sucede dentro de mí.
Tú conoces lo que digo y lo que callo, lo que muestro y lo que guardo, mis alegrías y mis heridas, mis certezas y mis dudas, mis fortalezas y mis fragilidades. Nada de mí te es desconocido. Y conociéndome del todo, me amas del todo.
Hazme comprender, Señor, que ningún amor humano puede ocupar tu lugar, ni ningún corazón puede darme lo que solamente Tú puedes darme.
Enséñame a amar sin exigir, a querer sin poseer, a recibir con gratitud el amor de los demás, sin pedirles que llenen aquello que solo Tú puedes colmar.
Que cuando me comprendan, te dé gracias; cuando no me comprendan, los comprenda yo; cuando me quieran, reconozca en ese amor un regalo tuyo; y cuando me falte el consuelo humano, recuerde que Tú permaneces.
Sé mi todo, Señor. No para apartarme de los demás, sino para amarlos más y mejor desde Ti. Que cuanto más te pertenezca, más capaz sea de entregarme, de perdonar, de servir y de amar.
Sé Tú el centro de mi corazón, la paz de mi alma, la fuerza de mis pasos, mi refugio en la prueba y mi esperanza en cada amanecer.
Que te busque en todo, que te encuentre en todo, que te ame sobre todas las cosas y que todo cuanto ame lo ame en Ti y contigo.
Sé mi todo, Señor. Tú que me conoces del todo, me comprendes en todo y me amas del todo.
Amén.
"JESÚS, EN TI CONFÍO".
Fuente:FE y más FE.

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