Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 4 de abril de 2016

UN “SI” PARA DIOS, EN CADA DÍA





1.- Como se sabe la fiesta ha sido trasladada se su habitual 25 de marzo ­–en que celebrábamos el Viernes Santo– a este lunes 4 de Abril. Y recordamos aquella hora en que el Ángel Gabriel se coló por la ventana de la humilde casa de Santa María anunciándole el futuro nacimiento de Jesús. El 25 marzo marca la distancia con la Navidad ¡Sí, nueve meses exactamente quedan para Navidad!
María es grande no por sus acciones, y sí por el hecho de que hizo posible con su ¡SI! la venida de Jesús.
En este día, también nosotros, debiéramos de renovar con la ilusión del primer día, nuestra opción por Dios, por Jesús y por su Iglesia. Debiéramos de decir un “sí” cayendo en la cuenta de que, nuestra fe, no es un coto cerrado y sí algo que se renueva en miles de “síes” que decimos a lo largo de nuestra vida:
-Para querer de nuevo con la ilusión y la claridad del primer día
-Sabiendo que llevamos el anuncio del Reino aun faltando fuerzas y relevos que garanticen la evangelización del mañana.
-Para ser conscientes de que somos barro para que, como María, DIOS vaya realizando una obra magnífica: el AMOR
-Manifestando en un “tú a tú” silencioso, y cargado de misterio con el Señor, que estamos dispuestos a ser signos vivientes de la presencia de Dios en el mundo.

2.- Aprender a querer como Dios quiere es:
-No poner filtros ni paréntesis a la voz de DIOS que nos presenta a su Hijo como “búsqueda del hombre movido por su corazón de Padre” (San Juan Pablo II)
-Evitar los prejuicios que podamos tener sobre nuestra misión de cristianos en un mundo donde apenas se escuchan ni interesan los voceros de Cristo.
-Curarnos del egocentrismo que nos invade: con DIOS podemos hacer obras grandes....sin Él, la vida, se convierte en un caos permanente. En un personalismo peligroso.
-Recuperar la inocencia perdida: “eh aquí la esclava....”. Ponernos en camino y en disposición hacia DIOS es avanzar hacia la plenitud como personas y como creyentes. Es encontrar nuestra razón de ser en las manos de Dios. ¡Él sabrá lo que hace y por qué lo hace!
-Sentirnos contemplados por DIOS (no observados) da seguridad a nuestros pasos, luz a nuestras acciones, profundidad a nuestra existencia.
-Turbarnos ante la presencia de Dios (no temerosos). También nosotros somos benditos desde el día de nuestro Bautismo. Otra cosa es que seamos conscientes de la multitud de saludos que, como en María, nos llegan de parte de Dios en diversas circunstancias y a través de numerosos ángeles en el rostro de las personas.
-Que a la hora de decidirnos en nuestras respuestas pueda más, en la balanza de nuestra vida, el “SI” nítido y convencido que el “NO” del miedo o de la cobardía, de la comodidad y del pasotismo, de la duda o el de la mediocridad.

3.- En tiempos de dificultades (¡que época no ha estado exenta de tropiezos para la Fe!) tendríamos que dar gracias a DIOS porque se ha fijado en nosotros para prolongar su presencia en hombres y mujeres que seguimos apostando y creyendo en su Palabra.
El Día de la Anunciación. Un momento propicio para ver cómo está nuestro “SI” en el camino de fe. En nuestro compromiso con la Iglesia.
Nuestro “SI” o nuestro “NO” a DIOS, en el clarear de cada jornada, en cada situación que se nos presenta, en cada momento y en cada circunstancia se parecen o no se parecen mucho a los que Santa María pronunció mientras estuvo latiendo en la tierra.

Javier Leoz

 
 



domingo, 3 de abril de 2016

AL MUNDO QUE NO VE




Hay que reconocer que estamos en la época de las sensaciones y de lo sensacional. Sólo aquello que, a simple vista o a flor de piel, produce algún efecto óptico o sentimental le damos credibilidad o apostamos por ello. Con Tomás, el mundo que no ve, se encuentra frente a un Cristo que nos muestra todo lo que es y, a la vez, nos alerta de un mundo que aparenta lo que no es. No olvidemos que, el creer o no creer, no solamente es tarea de cada uno de nosotros. Pidamos por ello mismo el don de la fe en este Año de la Misericordia y especialmente en este Domingo de la Divina Misericordia. 

1.- Es bueno recordar una frase que nos viene como anillo al dedo en este segundo domingo de Pascua: “No hay que tener fe para creer sino creer para tener fe”. Cuando uno se fía de otra persona es cuando, todo lo que hace y dice esa persona, se convierte en objeto de fe, de seguridad y de confianza. Santo Tomás sólo cuando se encontró con Jesús Resucitado hizo el acto de fe: “Señor mío y Dios mío”. Es aquí, en el encuentro personal con Cristo, donde se juega su futuro la Iglesia, el cristianismo y la vivencia misma del Evangelio.

--¿Podemos concluir que todo lo que hemos celebrado en la Semana Santa nos ha ayudado a creer?
--¿Todas las manifestaciones populares nos incentivan la fe o, tal vez, sólo el aspecto identitario y cultural?
--¿Es la Semana Santa un revulsivo que nos ayuda a poner cimientos a nuestras convicciones o es costumbrismo?

2.- El Papa Francisco, en el inicio de la Semana Santa, afirmaba: “Sólo quien vive bien la Semana Santa puede salir bien de ella”. Santo Tomás, aunque pensaba que había andado muy a bien y muy bien con Jesús, pudo más la incredulidad (por lo tanto la falta de conocimiento de Cristo) que la fe que podía haber mostrado ante el testimonio de sus compañeros: “Hemos visto al Señor”. 

En muchos momentos, y en muchas personas, parece que la persona de Cristo ha muerto hace mucho tiempo. Escasamente influye en su vida ético o moral y, en su corazón, no ha quedado sino sentimientos mínimos de una religiosidad que en un tiempo quedó acotada por lo puntual o sacramental. ¿Es suficiente? ¡No! Hay que dar un paso: meternos en el costado de Cristo y saber que, ese costado, fue abierto por y para nosotros. El gran reto de las futuras generaciones de cristianos, sacerdotes, obispos y Papas es precisamente descubrir el cómo llevar a Cristo (experiencia vital y real) a todo el que se bautiza: ni sacramentos sin fe, ni fe sin sacramentos.

3.- Estamos en Pascua. ¡Resucitó el Señor y nos llama a la vida! ¡Señor qué vea! ¡Señor, que viva! ¡Señor, que crea en ti! Deben ser exclamaciones que broten desde lo más hondo de nuestras ganas de celebrar, sentir y vivir a Jesús. Con Santo Tomás, hacemos un acto de fe: “Señor mío y Dios mío”. Creo en tu Iglesia, amo y rezo por la santidad y entrega de sus sacerdotes y, sobre todo, sigo creyendo porque sé que, el paso del Señor por el mundo, no ha sido inútil. Tuvo un objetivo: sacarnos del pecado, curarnos las enfermedades del alma y atraernos, como si de un imán se tratara, al abrazo amoroso de Dios. Y, eso, nadie nos lo puede eclipsar o eliminar.

Javier Leoz
 
 


sábado, 2 de abril de 2016

El instante único en el que Jesús resucitado y María se reencuentran…



La piedad popular ha imaginado miles de maneras el instante único en el que Jesús resucitado y María se reencuentran. San Vicente Ferrier nos describe una escena grandiosa, donde María tiene su lugar entre las grandes figuras del Antiguo Testamento:

“Cristo le cuenta a María lo que ha hecho en el infierno, cómo ha encadenado a Satanás y presenta a su Madre a los patriarcas que lo acompañan; todos la saludan con una inclinación profunda.

Les dejo pensar cuáles fueron los sentimientos de Adán y Eva cuando dicen a la Virgen María: “Bendita seas tú hija nuestra y Nuestra Señora, tú, de la cual hablaba el Señor, cuando le dijo a la serpiente: “Enemistad pondré entre ti y la mujer”,  Eva agrega “Por culpa mía se cerró el paraíso, pero tú, plena de gracia, tú lo has abierto nuevamente” Cada Profeta le decía: “Yo profeticé de ti, aquí o acá en mi libro”, todos la aclamaban diciendo “Tú eres la gloria de Jerusalén, la alegría de Israel, el honor de nuestro pueblo”.

La Virgen los saludaba (…) Los ángeles cantaron nuevamente “Reina del cielo, alégrate”.

Padre Nicolás Bossu LC Jerusalén, 14 abril 2014 (Zenit.org)

http://www.mariedenazareth.com/



 
Cristo resucitado con María y los Padres del Limbo
http://imagenessagradas.blogspot.com/2014_04_01_archive.html

viernes, 1 de abril de 2016

Reflexión



Es una equivocada creencia que a Jesús sólo se le puede encontrar en los templos o en los momentos de mucha intimidad dentro de la oración. Jesús, hombre de lucha y de fatiga, se hace presente en nuestros mismos lugares de trabajo. Aunque su presencia escapa a nuestra vista, su acción creadora está siempre lista para ayudarnos en nuestras labores diarias.

Así, a pesar de que nuestros esfuerzos no rindieron el fruto esperado, él hará aquello que para nosotros no fue posible. Sin embargo, debemos estar atentos pues, del mismo modo que dijo a los discípulos nos dice también a nosotros: tiren de nuevo las redes, pero del modo que yo les indico.

Cuando somos capaces de hacer nuestro trabajo de la manera que Jesús nos los indica, es decir, con generosidad, honradez, esfuerzo, la pesca es siempre abundante, y no sólo para el pan de nuestras casas, sino para que el mundo crea que Jesús está vivo ahí, donde todos los días convivimos. Sí, hermanos: Jesús ha resucitado para estar con nosotros, para actuar en nuestra historia, para convencer al mundo que el pecado y la muerte han sido vencidos, para acompañarnos hasta la consumación de los siglos. ¡Aleluya, Aleluya!

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
  

Pbro. Ernesto María Caro 
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