Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 5 de noviembre de 2012

Hazme vivir, Señor, como Tú dices y vives


Que haga, no aquello que el mundo espera,
sino aquello que Tú deseas:
para construir tu Reino siendo tu sal y tu luz.
Con tu fuerza, Señor, y en tu Palabra,
que viva con el fervor de tus discípulos,
con la sencillez de María,
o arropado con el testimonio de los mártires.
Pero, Señor, que no viva de espaldas a tu Verdad:
que mi “sí” a tu voluntad,
se manifieste en un  compromiso sincero por un mundo mejor,
que mi “si” a tu Palabra,
sea luego imagen real de lo que pienso y realizo.
Que lejos de desafinar en mi existencia cristiana,
sepa armonizar mi idea, con mi práctica,
mis ilusiones, con mis realidades,
mis anhelos, con mis luchas diarias,
mi amistad contigo, con la fraternidad del día a día.
 
Hazme vivir, Señor, como Tú dices y vives.
Sin dividir mi estancia contigo, del servicio a los demás,
la oración que te contempla  y te necesita,
del trabajo que me aguarda en la tierra que me espera.
Sin olvidar que, aun mirándote con mis ojos,
o escuchándote con mis oídos,
me faltará por recorrer el camino del recio compromiso,
de la vida que se ofrece sin medida,
de los gestos de perdón o de confianza.
 
Hazme vivir, Señor, como Tú dices y vives.
Desviviéndote, en tu intimidad con el Padre,
y deshaciéndote por la salvación de la humanidad.
Guiándote por la mano del Padre,
y dirigiendo con la tuya el camino del que te desea y busca.
Proclamando la bondad de Dios en un mundo egoísta,
y mostrando, con tus heridas y tu cruz,
que tu vida no es sólo palabra…no sólo proyectos…
que, tu vida, es hacer aquello que vives: ¡DIOS!
 
P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

domingo, 4 de noviembre de 2012

Decálogo para el Año de la Fe


1.- Redescubre, estudia, reflexiona, piensa aquello
que dices creer o profesar.
"Para confirmar nuestra fe rectamente expresada" (Pablo VI),
"redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada,
vivida y rezada" (Benedicto XVI).
 
2.- Acércate al impresionante contenido de la fe
católica expresado en numerosos documentos.
"Para promover el estudio de las enseñanzas del Concilio
Vaticano II" (Pablo VI), "con el Concilio se nos ha ofrecido
una brújula segura para orientarnos en el camino
del siglo que comienza" (Benedicto XVI).
 
3.- Lleva tu fe a las realidades cotidianas.
No dejes que lo de fuera pueda con la riqueza de tu bautismo.
"Para sostener los esfuerzos de los católicos que buscan
profundizar las verdades de la fe" (Pablo VI); "intensificar
la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes
en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente
y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio
como el que la humanidad está viviendo" (Benedicto XVI).
 
4.- La fe no es ningún gueto ni algo cerrado.
Siempre hay algo nuevo por descubrir. "Invitar a una auténtica
y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo" (Benedicto XVI).
 
5.- En la sociedad nos contagiamos de muchas cosas
–algunas de ellas no muy buenas– pero, el Año de la Fe,
nos invita a contagiar a otros nuestras convicciones cristianas.
"Comprometerse a favor de una nueva evangelización para
redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo
de comunicar la fe" (Benedicto XVI).
 
6.- El tono menor no es mejor altavoz para transmitir
las verdades fundamentales de la vida cristiana.
Donde hay un cristiano debiera de existir un testimonio de sus ideales.
"Suscitar en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud
y renovada convicción, con confianza y esperanza" (Benedicto XVI).
 
7.- Con creer no basta.
No es suficiente. El Año de la Fe nos empuja a entregarnos
con más plenitud y libertad a la voluntad de Dios. “Comprender
de manera más profunda no sólo los contenidos de la fe sino,
juntamente también con eso, el acto con el que decidimos
de entregarnos totalmente y con plena libertad a Dios" (Benedicto XVI).
 
8.- No podemos decir “cuanto te quiero, Dios” y a continuación
vivir de espaldas a todos sus preceptos.
“Comprender de manera más profunda no sólo los contenidos
de la fe sino, juntamente también con eso, el acto con el que decidimos
de entregarnos totalmente y con plena libertad a Dios" (Benedicto XVI).
 
9.- Vivir en una casa, pero sin muebles, puede llevar
a un desinterés total por ella, a un vegetar bajo mínimos
y sin lo imprescindible.
“El acto de fe sin contenidos nos conduce a la total subjetivación
de la fe” (Benedicto XVI).
 
10.- En el Catecismo de la Iglesia Católica podemos
encontrar una buena inyección para ayudar
al cuerpo de nuestra fe.
“El año de la fe deberá expresar un compromiso unánime
para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe,
sintetizados en el Catecismo de la Iglesia Católica (Porta fidei, no. 11).
 
P. Javier Leoz
Don Javier Leoz es Delegado de Religiosidad Popular (Diócesis Pamplona-Tudela)
celebrandolavida.org

viernes, 2 de noviembre de 2012

A María



¿Quién no se llenará de admiración ante ti? Tú eres firme protección, refugio seguro, intercesión vigilante, salvación perenne, auxilio eficaz, socorro inmutable, sólida 
muralla, tesoro de delicias, paraíso irreprensible, fortaleza inexpugnable, 
trinchera protegida, fuerte torre de defensa, puerto de refugio en la tempestad, 
sosiego para los que están agitados, garantía de perdón para los pecadores, 
confianza de los desesperados, acogida de los exiliados, retorno de los desterrados, reconciliación de los enemistados, ayuda para los que han sido condenados, 
bendición de quienes han sufrido una maldición, rocío para la aridez del alma, 
gota de agua para la hierba marchita, pues, según está escrito, por medio de ti 
nuestros huesos florecerán como un prado.


 Oración de San Germán, Obispo de París. (496-576)
mariadenazareth.org


¿Cómo ayudar a las almas del Purgatorio?



La Santísima Virgen a menudo se acerca al Purgatorio para consolar a las almas y decirles que han hecho muchas cosas buenas. Les da fortaleza, ya que ellas no están condenadas, sino purificándose para poder entrar en la Gloria totalmente restauradas, libres de toda mancha. Son ellas mismas las que deciden ir a sufrir al Purgatorio, antes de entrar al Paraíso.

Pensemos en nosotros mismos. Si nos dijeran que Cristo viene en breve a nuestra casa, ¿No trataríamos de permanecer limpios y bien arreglados para estar ante Él? Eso mismo ven las almas cuando llegan ante el Eterno.

Cristo les mira, lleno de amor y compasión, y ellas en esa mirada ven su alma tal y como la ve el Señor. Saben si, por haber rechazado a Dios hasta el momento de la muerte y por haber sido obstinadas en el pecado, se condenarán eternamente. Si son salvadas porque han permanecido en gracia de Dios, o si son salvadas, pero antes deben de ser purificadas de toda 'mancha'.

Los pecados que más llevan al Purgatorio (según relató una mística que tuvo la gracia de contemplar estos misterios) son: los que van en contra de la caridad, contra el amor al prójimo, la dureza de corazón, la hostilidad, la calumnia, insultos, la ira, la venganza, el suicidio, las prácticas homosexuales, entre otros.

¿Qué debemos hacer para ir directamente al cielo? Podemos pedir a Dios que la cruz que carguemos en la tierra sea un poco más 'pesada', para luego vernos libres del sufrimiento. También podemos ejercitar el servicio de la caridad, teniendo un buen corazón hacia todos y cumpliendo la Ley de Dios, ya que el 'Amor' cubre una multitud de pecados. La mayor arma es también la humildad, porque aleja todo mal.

Para ayudar a estas benditas almas podemos ofrecer las Misas a las que asistamos, la Sagrada Comunión, el rezo del santo rosario, el rezo del Via Crucis, y por supuesto nuestros sufrimientos o penitencias.

La Santísima Virgen sobretodo ayuda a estas benditas almas en días muy señalados e importantes, como son el Viernes Santo, la Ascensión del Señor, La Asunción de María, la Festividad de Todos Los Santos y Navidad.

También hay una poderosa oración que Cristo mismo reveló a Santa Gertrudis. Él prometió que cada vez que se rezara, quedarán libres del purgatorio mil almas, que en ese mismo momento gozarán de la visión beatífica. ¡Qué bueno es nuestro Dios, que desea tener consigo con prontitud a todos sus hijos!

Tenemos que pensar que también en el purgatorio pueden estar algunos de nuestros familiares. Por eso el Señor nos da armas formidables, para que aprendemos a amar no solo a los nuestros, sino a todos nuestros hermanos que necesitan de nosotros.

La oración dice así: "Oh Padre Eterno, os ofrezco la más preciosa Sangre de vuestro Divino Hijo, Jesús, unido a las Misas celebradas hoy alrededor del mundo, por todas las santas almas del Purgatorio. Amén".

Acordaos benditas almas de todos nosotros cuando entréis en el Reino eterno, orad a Cristo por nosotros para que nos perdone todos nuestros pecados, y que por Su Santa Pasión, Muerte y Resurrección seamos llevados a la Vida Eterna. Amén.

Dios nos siga bendiciendo.

Alejandro María 

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jueves, 1 de noviembre de 2012

Eres la fuente, Señor


Que nos da un amor sin medida,

para que nosotros luego
lo pongamos en practica,
y lo hagamos vida con nuestra vida.
Eres una fuente, Señor,
que cuanto uno más se acerca,
el agua más salpica
frutos de generosidad y de entrega,
de perdón y de humildad,
de comprensión y de ternura.
                   
Eres la fuente, Señor
Del amor auténtico.
Del amor que no se confunde con farsa
Del amor que no se conquista
a golpe de talonario,
o se rompe, simple y llanamente,
cuando la prueba asoma en la esquina.
 
Eres la fuente, Señor
Del amor que sabe renunciar a uno mismo.
Del amor que busca el bien del otro.
Del amor que dice “perdón” y  no odia.
Del amor que calla huyendo de la palabrería.
Del amor que huye del espectáculo.
Del amor que aguanta,
aunque nos digan….que eso es de débiles.
 
Eres la fuente, Señor
De un amor que la tierra necesita
para cambiar estructuras y personas.
Para llevarnos a feliz puerto.
Para enseñarnos que, el amor,
cuando se mira al cielo,
es irrompible, eterno, duradero,
sin brecha, sin pausa y sin fisura alguna.
 
Eres la fuente, Señor
Y nosotros, nuestro amor,
no somos sino…
pequeños manantiales,
por los que se desliza tu amor
a toda la tierra.
Amén.
 
P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

Amigos de la cruz.





Ser santos






Decía San Pablo en una de sus cartas que había cristianos que se comportaban como enemigos de la cruz de Cristo y cuyo dios era el vientre.
Por eso si nosotros queremos ser santos no podemos comportarnos como enemigos de la cruz, es decir, del sufrimiento, pues es a través del sufrimiento que arrebatamos gracias al Cielo para nosotros y para nuestros seres queridos, y para todo el mundo.
Esto lo entendieron muy bien todos los Santos, que hacían rigurosas penitencias, a veces más dignas de admirar que de imitar, porque habían comprendido el valor del sufrimiento y su potencia para salvar almas.
Al menos nosotros, que estamos acostumbrados a vivir en este mundo que huye del dolor, y busca el placer a toda costa, al menos nosotros, digo, tratemos de hacer pequeños sacrificios, pequeñas renuncias, como nos enseña Santa Teresita, ya que no somos como los grandes santos y no estamos capacitados para hacer semejantes penitencias. Y al menos, eso sí, tratemos de aceptar con amor los sufrimientos y cruces que el Señor permita en nuestra vida, porque nadie llega a ser santo sin pasar por la cruz, porque como dice el dicho: “Por la cruz, a la luz”. Y si Jesús eligió ese camino, porque no hay Domingo de Resurrección sin Viernes de Pasión, entonces nosotros tenemos que imitar a Jesús, porque Él, que tiene compasión de nuestra naturaleza a la que le cuesta sufrir, nos ha dicho que no existe otro camino.
Pero busquémosle el lado agradable al padecer, porque los Santos gozaban cuando sufrían. No es que no sufrieran, que no sintieran el dolor, sino que al saber que con ese dolor y sufrimiento, no sólo obtenían escogidas gracias para ellos, sino también para sus seres queridos y para las almas en general, entonces pedían padecer y lo hacían con valor y alegría.

miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Qué me falta, Señor?



¿Qué me falta, Señor?
Pienso que soy justo y, mirando en mí sendero,
encuentro abundantes deficiencias y debilidades.
Digo darme, y me quedo con lo mío.
Presumo de ser bueno, y juzgo
a los que no son como yo.
Digo ser humilde, y me encanta ser juez.
Defiendo la verdad, pero en muchas ocasiones,
me dejo vencer por la mentira.
 
¿Qué me falta, Señor?
Dime, Jesús, qué me falta y qué me sobra,
para ser merecedor de la Vida Eterna.
Dime, Jesús, qué me falta
para entrar un día por las puertas del cielo.
Dime, Jesús, qué me falta y que yo no veo,
para que Tú estés contento conmigo.
 
¿Qué me falta, Señor?
Afirmo que la riqueza no es lo importante,
y me encanta rodearme de ella.
Me alarmo de las injusticias del mundo,
y no siempre soy lo justo que debiera con los míos.
Reniego de la opulencia de los otros,
y no miro el tesoro que mis manos guardan.
 
¿Qué me falta, Señor?
Dame un poco de fe, para ver con claridad.
Un poco de caridad, para dar lo que pueda.
Un poco de esperanza, para no apartarme de Ti.
Y entonces, Jesús. Tal vez, Señor,
me daré cuenta de “esa cosa”
que me hace falta o que me sobra,
para alcanzar la Vida Eterna.
Amén.
 
P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

martes, 30 de octubre de 2012

Que bello es vivir!


Vivir, es vibrar cada instante, ante la emoción
de percibir la maravilla de la creación que nos rodea.

Vivir, es entender que cada minuto que transcurre no volverá,
es atraparlo intensamente, porque forma parte del tiempo
que sabemos que ha quedado en el ayer.

Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros,
es vibrar en la bondad y llevar
a su máxima expresión nuestra capacidad de ser.

Vivir, es gozar los momentos bellos
y desafiarse a sí mismo ante las adversidades.

Vivir, es aprender más cada día,
es evolucionar y cambiar para hacer de nosotros
un ser mejor que ayer, un ser que justifica su existir.

Vivir, es amar intensamente a través de una caricia,
es escuchar en silencio la palabra del ser amado,
es perdonar sin réplica una ofensa,
es aspirar la presencia del otro,
es besar con pasión a quien nos ama.

Vivir, es contemplar apaciblemente la alegría de un niño,
escuchar al adolescente aceptando sus inquietudes
sin protestar, acompañar con gratitud la ancianidad en su soledad.

Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad
y aunque se tengan mil argumentos
para contradecirlo o justificarlo,
finalmente sólo escucharlo,
es tener la capacidad de regocijarnos
ante sus triunfos y realización.

Vivir es sentir que nuestro existir no fue vano
y en la medida en que nos atrevamos
a dar lo mejor de nosotros en cada momento,
logremos manifestar la grandeza de nuestra alma para amar.

Vivir es vibrar y sentir,
es amar y gozar, es observar y superar,
es dar y aceptar, es comprender que
nuestro tiempo es lo único que poseemos
para realizar plenamente nuestro ser.

¡
Qué bello es vivir!

celebrandolavida.org

lunes, 29 de octubre de 2012

No pases de largo, Señor


Que temo quedarme en la oscuridad,
cuando sé que Tú eres el Señor de la luz perpetua,
que me pierdo mucho, si Tú no estás,
y tan sólo gano encerrarme en mi mismo.
Necesito que te detengas, Señor;
Tú sabes que mi voz no siempre es escuchada.
Que mi vida es indiferente a muchas personas.
Que valgo poco o nada y que, en muchos momentos,
prefiero la tiniebla a la luz.
¿Te detendrás, Señor?
¿Me concederás un minuto de tu eterno tiempo?
¿Me hablarás con palabras de amor?
¿Me enseñarás el sendero que lleva a tu presencia?
 
¡No pases de largo, Señor!
Me pondré en pie, para que veas.
Gritaré, para que me escuches.
Insistiré, para que me respondas.
Hace tiempo, Señor, que me siento así:
Buscándote para hablarte de lo mío.
Preguntando por Ti, para saber más de Ti.
Queriendo salir de muchos rincones oscuros.
Queriendo ver, con los ojos del Evangelio.
 
¡No pases de largo, Señor!
Acércate y, pronto sabrás, que soy un pobre hombre.
Que, creyendo ver, me falta descubrir lo más importante.
Que, pensando en todo, a veces se me escapa lo esencial.
Que, creyendo amar, lo hago a mi manera.
Que, estando seguro de mi mismo, soy barco a la deriva.
Por eso, como Bartimeo, Señor, te digo:
 
¡Ten compasión de mí!
Ten un poco de pasión por mi vida,
para que sea un poco más radiante y sencilla,
iluminada por la verdad y asentada en la justicia.
Ten un poco de pasión por mi alma, Señor,
y desaparezca de ella todo pliegue o arruga.
Ten un poco de pasión por mi voz, Señor,
y que sea fuerte y firme para proclamar
que, sólo Tú Señor, eres quien atiende a la humanidad,
quien escucha a la humanidad,
como Dios manda.
Amén.
 
P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

domingo, 28 de octubre de 2012

Blanco y negro


Son sólo dos tonalidades...
¿Por qué alguna gente se empeña en separarlos?

¿Qué importa el color de la piel, si Dios nos quiere

a todos por igual? Si todos terminaremos siendo polvo,
y el polvo que quedará es de los huesos; no de la piel...

Los seres humanos, todos somos especiales.
Somos diferentes. Cada uno de nosotros,
tenemos algo que nos distingue.
Todos tenemos diferentes formas de pensar,
de ver la vida, de caminar; hasta respiramos
diferente y eso no quiere decir que debamos
rechazarnos...

Vivimos en un mundo materialista y frío en el cual
todo es más importante que los sentimientos.
Debemos poner nuestro granito de arena y así
cambiar el mundo. Debemos poner nuestras fuerzas
en amarnos los unos a los otros, sin importar
el color de la piel, ni la religión, ni el sexo;
mucho menos nuestros ideales políticos.

Debemos poner más nuestro corazón
al hacer las cosas y menos nuestros intereses.
A veces no es tanto el color de la piel;
sino quién es el portador de ese color...

Debemos separar el materialismo de lo
verdaderamente importante. Nuestro interior,
nuestro propio ser, lo que hacemos por los demás;
la mano que tendemos en el momento preciso
a la persona que lo necesita; independientemente
de quién sea esta persona.

Si el color importara tanto...
¿Habría creado Dios, tantas razas diferentes?
Por supuesto que no. Nos hubiera creado
a todos del mismo color para evitar separaciones...

Así que, unámonos como hermanos que somos;
sin importar nuestras diferencias y seamos
los prójimos que debemos ser.
Pongamos todo nuestro empeño en valorar más
los sentimientos, el alma, la verdad, la justicia,
la caridad, la bondad, el buen juicio y el corazón
de las personas.
¡Así seremos un mundo mejor, un paraíso terrenal!

celebrandolavida.org
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