El corazón de Virgen María no solo fue testigo del sufrimiento de su hijo, sino que lo llevó dentro, en silencio, con una fortaleza que solo nace del amor verdadero.
Acompañar cuando todo se oscurece…
Permanecer cuando todo parece perdido…
Amar, incluso cuando duele hasta lo más profundo…
Eso hizo una madre. Eso hace María.
Ella no entendía todo, pero confiaba.
No tenía respuestas, pero permanecía.
Y en ese silencio lleno de fe, nos enseñó que el amor más grande no abandona… sostiene.
Hoy, dejá que su ejemplo toque tu corazón:
cuando no entiendas, confía…
cuando duela, ama…
y cuando todo parezca difícil, permanece

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