Hubo un hombre que sostuvo a DIOS en sus brazos
Glorioso San José, ruega a Dios por nosotros.
El santo varón más grande que jamás haya existido no fue diácono, ni sacerdote, ni obispo, ni papa, ni ermitaño, ni monje.
Fue esposo y padre fiel!
Glorioso San José, carpintero del amor talla en nuestro corazón la obediencia a la voluntad de Dios.
Glorioso San José, cercano a los santos ángeles, anima los corazones que desfallecen y guía los pasos de las familias.
Dios te eligió y a ti te amó el Verbo encarnado que fue súbdito tuyo como hijo.

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