El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el Altar en las manos del sacerdote.
Si la vida te pesa, ve a la iglesia. Dios te espera, no para juzgarte, sino para abrazarte.
Mil años disfrutando de la gloria humana no valen ni siquiera una hora dedicada a la dulce comunión con Jesús en el Santísimo Sacramento.
San Padre Pío
San Padre Pío

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