En un mundo herido por la violencia, la incertidumbre y el miedo, el cielo nos recuerda que no estamos solos.
La Virgen María, Madre amorosa, extiende su manto sobre la humanidad como signo de protección, consuelo y esperanza.
Su manto no distingue fronteras, razas ni lenguas.
Cubre a cada familia que sufre, a cada corazón que llora en silencio, a cada alma que clama ayuda.
Allí donde el hombre no puede llegar, llega su intercesión poderosa ante Dios.
María no viene a reemplazar a Cristo, sino a guiarnos hacia Él.
Como buena Madre, nos toma de la mano y nos conduce al refugio seguro del amor divino.
Bajo su manto encontramos paz en medio de la tormenta, fe en medio de la duda y luz en medio de la oscuridad.
Hoy, entrégale tus preocupaciones.
Hoy, refúgiate en su amor.
Hoy, confía en su protección.
ORACION
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra,
cubre nuestra vida con tu manto santo.
Protege a nuestras familias,
consuela a los que sufren,
y fortalece nuestra fe en los momentos de prueba.
Llévanos siempre a tu Hijo Jesús
y enséñanos a confiar plenamente
en el amor y la misericordia de Dios.
Amén.

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