Madre Dolorosa,
Madre que permaneciste junto a la cruz
cuando todos huían,
mírame con tus ojos llenos de amor.
Tú conoces el dolor del corazón,
las luchas que escondemos
y las heridas que nadie ve.
Hoy me acerco a ti
como hijo que busca refugio.
Enséñame a caminar con Jesús,
aunque el camino tenga cruz.
Enséñame a confiar
cuando no entiendo,
a permanecer
cuando todo parece oscuro.
Madre de los dolores,
toma mi mano
y llévame hasta tu Hijo.
Que no me aleje de Él,
que no me canse de buscarlo,
que no tenga miedo de amar.
Y cuando mi fe sea débil,
recuérdame que detrás de la cruz
siempre llega la resurrección.
Virgen Dolorosa,
acércame cada día más a Jesús.
Amén.

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