Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 4 de enero de 2012

¿Cuál es la distancia que nos separa del cielo?

Muchas y muchas veces, especialmente cuando somos todavía niños, tenemos el deseo de volar, de poder pasear por las encantadoras nubes, nadar en aquel fascinante panorama. Hay incluso quienes, ignorantes de las alturas del cielo, suben al tejado de sus casas para intentar alcanzar las nubes; casi siempre sin ningún resultado...
¿Pero, estarán ellas tan distantes realmente?
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Aquello que llamamos "cielo" no es sino el azul que podemos admirar en los días serenos, derivado del hecho de que las partículas de aire reflejan a nuestros ojos solamente los componentes de este color de la luz solar. Así, cuando miramos hacia lo alto, lo que realmente vemos es el aire. Y la altura de este "cielo" no es muy considerable, pues tendrá -dependiendo del lugar donde se esté- ochenta a noventa kilómetros, lo que comparado con el tamaño del universo no es nada.
8635_M_6bf3d7a8.jpgEntretanto, por "cielo" se puede entender no solo la bóveda celeste y azulada del día, sino también el gran espacio que tenemos alrededor de nosotros, y que podemos contemplar en cualquier noche serena. La vista alcanza mucho más lejos, pues distinguimos las estrellas directamente a través de la atmósfera, mientras que durante el día, el sol ilumina todo el aire que nos rodea, de modo que, aunque parezca que observamos muy lejos, no podemos realmente ver más que el aire iluminado, excepto cuando hay alguna cosa muy brillante más allá de él, como el propio sol y, también, algunas veces, la luna. Pero si estudiamos cuán lejos están las estrellas de nosotros, entonces realmente sabremos la distancia que va de la Tierra al cielo. Son fantásticas extensiones, medidas en años luz...
Sin embargo, el Cielo, morada eterna de los justos, puede estar muy próximo. Allá se llega por la Santidad y la visión que nos es permitida es la beatífica, la del propio Dios, que nos permite conocerlo todo, pero no totalmente, tanto más cuanto mayor fue nuestro amor por Él en esta tierra... Entonces, viajaremos por estas extensiones extraordinarias con la simple velocidad del pensamiento, a semejanza de los Ángeles. Cohetes así, los hombres aún no han inventado...
¿Para qué contentarnos con el cielo, cuando podemos llegar al Cielo? Seamos exigentes, exijamos lo imposible...
"Porque a los hombres es imposible, pero a Dios todo es posible" (Mt 19, 26).

Por Douglas Rodrigues
gaudiumpress.org

La historia de Pepe


Meditaciones "Sembrando Esperanza" Cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La actitud, al final, lo es todo.
 
La historia de Pepe


Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".

Era un gerente único porque le seguían sus empleados, lo acompañaban de restaurante en restaurante. La razón por la que le seguían a Pepe era por su actitud. Él tenía un don, una actitud diferente...

Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación. Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fuí a buscar a Pepe y le pregunté:

- No lo entiendo.... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo ¿Cómo lo haces?...

Pepe respondió:

Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo: Pepe, tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida.

- Si, claro, pero no es tan fácil, protesté.

Sí lo es, dijo Pepe. Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o mal humor. En resumen, TÚ ELIGES CÓMO VIVIR LA VIDA.

Reflexioné en lo que Pepe me dijo...

Poco tiempo después, dejé la industria hotelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe. Cuando tenía que hacer una elección en la vida, en vez de reaccionar contra ella, buscaba la parte bella y noble, en pocas palabras, la positiva.
Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación.

Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con Pepe seis meses después del accidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo.

Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó: lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir.

- ¿No sentiste miedo?, le pregunté.

Pepe continuó: Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión.

Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité: -Si, a las balas- Mientras reían, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto.


Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La ACTITUD, al final, lo es todo. 
 
 
Autor: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net

martes, 3 de enero de 2012

El Santísimo Nombre de Jesús



El 3 de enero la Iglesia celebra el Santísimo Nombre de Jesús.  Al respecto el Beato Juan Pablo II expresó lo siguiente en uno de los párrafos de la Audiencia General del 14 de enero de 1987 cuyo título era "Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador" :
"...En el plan dispuesto por la Providencia de Dios, Jesús de Nazaret lleva un Nombre que alude a la salvación: 'Dios libera', porque Él es en realidad lo que el nombre indica, es decir, el Salvador. Lo atestiguan algunas frases que se encuentran en los llamados Evangelios de la infancia, escritos por Lucas: '...nos ha nacido... un Salvador' (Lc 2, 11), y por Mateo: 'Porque salvaría al pueblo de sus pecados' (Mt 1, 21). Son expresiones que reflejan la verdad revelada y proclamada por todo el Nuevo Testamento. Escribe, por ejemplo, el Apóstol Pablo en la Carta a los Filipenses: 'Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó un Nombre, sobre todo nombre, para que al Nombre de Jesús se doble la rodilla y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor (Kyrios, Adonai) para gloria de Dios Padre' (Flp 2, 9-11). 
La razón de la exaltación de Jesús la encontramos en el testimonio que dieron de El los Apóstoles, que proclamaron 'En ningún otro hay salvación, pues ningún otro Nombre nos ha sido dado bajo el Cielo, entre los hombres, por el cual podamos ser salvos' (Hech 4, 12)..."

Fuente:mariamediadora.com

lunes, 2 de enero de 2012

Nuevo año.

Vivir católico


Hemos comenzado un nuevo año, por gracia de Dios, que nos ha concedido otro espacio de tiempo para que alcancemos la santidad.
Es tiempo de revisar cómo hemos vivido el año que pasó, haciendo como un balance de las cosas que hemos hecho bien, para dar gracias a Dios y seguirlas haciendo cada vez mejor; y de las cosas que hemos hecho mal, pedir perdón a Dios humildemente, y tratar en el futuro de no volver a hacerlas.
Dios es bueno y por eso nos concede este nuevo año de misericordia para que hagamos méritos para el Cielo.
No sabemos si alcanzaremos a vivirlo hasta el final, pues tal vez éste sea el año de nuestra muerte, y tengamos que presentarnos ante el Juez divino, que nos pedirá cuentas del tiempo vivido y en qué lo hemos empleado. Por eso ¡qué solícitos debemos ser en aprovechar cada instante para hacer buenas obras y amar a Dios y al prójimo, sin derrochar tiempo y energías en diversiones y pasatiempos inútiles, como el estar horas frente al televisor!
Dios quiere que tengamos también tiempos de descanso y esparcimiento, pero también quiere que trabajemos por nuestra propia santificación y el bien de los hermanos y de todos los hombres.
No miremos ya el pasado, anclándonos en él y que nos paraliza nuestro vivir bien el presente, puesto que el pasado ya no lo podemos corregir, sino dejarlo amorosamente en la Misericordia de Dios.
No tengamos ansiedad por el futuro, que no sabemos si llegaremos a vivir, porque ya el Señor nos dice en el Evangelio que no nos inquietemos por el futuro, ya que a cada día le basta con su propio sufrimiento.
Aprovechemos cada día, cada momento. Vivamos bien el momento presente, sin distraernos pensando en el pasado, ni por el futuro, sino viviendo el hoy, y seremos felices, dentro de las cruces que tengamos que llevar, porque Jesús nos ha enseñado a pedir el pan cada día, y por eso tenemos que vivir un día a la vez.


santisimavirgen.com.ar

domingo, 1 de enero de 2012

Los Padres de la Iglesia nos iluminan


 El nacimiento de Cristo no ocurre por necesidad, sino por el poder de Dios... Es el sacramento de su amor que restablece la salud de los hombres.

El que hizo nacer al hombre de una tierra virgen, hizo, con su propio nacimiento, nacer un hombre de un cuerpo inmaculado. La mano que había tomado barro para modelarnos quiso tomar ella misma carne para renovarnos. Que el Creador esté en la criatura y Dios en la carne, es un honor para la criatura sin ser una vergüenza para el Creador. ¿Por qué, oh hombre, tienes tan poco valor a tus ojos, siendo de tanto precio a los ojos de Dios?

¿Por qué investigar de qué materia procedes y no el sentido de tu existencia? Toda esta morada del mundo que contemplas, ¿no ha sido construida para ti? Para ti, la luz rechaza las tinieblas que te rodean, modera la noche y mide el día. Para ti el cielo se ilumina con la variada claridad del sol, de la luna y de las estrellas. Para ti, la tierra se esmalta de flores, los bosques de frutos. Para ti fue creada en el aire, en los campos y en el agua una multiplicidad hermosa y admirable de seres vivientes...

Y sin embargo, el Creador encuentra todavía con qué aumentar tu gloria. Imprime en ti su imagen para que esta imagen visible manifieste por toda la tierra la presencia del Creador invisible; te ha concedido su lugar en este mundo terrestre para que el vasto dominio de este mundo no se vea privado de un representante del Señor...
 
P. Max Alexander
Fuente: fortuweb.es.tl 

sábado, 31 de diciembre de 2011

La bendición para el año nuevo

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; El Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré.” (Núm 6, 15-27)

Invocar a Dios, al comenzar el año, es una necesidad del creyente, de quien sabe que todo está en las manos de quien es el Creador, el Redentor, el Santificador.


Que Dios te bendiga

En los momentos más significativos de la vida, se pide la bendición de los padres. El pueblo de Israel nació de la bendición de Isaac a su hijo Jacob. En la vida Monástica, el abad o la abadesa dan su bendición a los monjes y monjas cuando van a emprender un viaje. En el comienzo del curso, de una activad importante, se solicita la mirada benévola del Señor, y que se muestre favorable.  Hoy pedimos la más generosa bendición de quien sabemos nos ama y nos ha concedido el don de la vida por amor y para amar.

Te proteja

 Sentir la mano protectora del Señor da descanso. En la oración de completas de los días festivos, se reza: “Que tus ángeles nos guarden en paz”. Hoy es un deseo ferviente, cuando el año comienza su carrera, que nos acompañe la certeza de la mirada protectora del Señor.

Ilumine su rostro sobre ti


Contemplar el rostro de Dios no es tener una visión extraordinaria, sino sabernos en su presencia, vivir conscientemente abrazados por su mirada entrañable. A quienes saben caminar baja la luz de esta mirada les acompaña siempre la confianza, porque nunca se sienten solos. La luz del rostro de Dios es refleja, los que la contemplan la descubre en la realidad, en los acontecimientos y en el prójimo.

Te conceda su favor

 Contar con el favor de Dios, es contar con su gracia, con el don del Espíritu Santo, Él derrama sus dones para bien común. Nada se recibe para provecho propio, sino para edificación  del Cuerpo de Cristo, para colaborar con el plan de Dios, de llevar a todos a la salvación. Los favores que se reciben del Señor llevan dentro la exigencia de compartirlos, de la solidaridad amorosa a través de gestos de amor y de caridad.

Se fije en ti

 De la mirada del Señor sobre cada uno depende el sentimiento de su llamada, la experiencia reconciliadora, la atracción irresistible del seguimiento. Nuestro camino se hace muy difícil si no nos vemos detrás de Él. En cambio, si somos conscientes de que nos precede, todo se puede sufrir. La mayor bendición es haber descubierto la llamada de Dios y seguirla.

Te de la paz

 Es el deseo más significativo. Paz con Dios, paz interior, paz social, paz en las familias y en las comunidades. Por la paz se reconoce el sendero de la voluntad divina. Los ángeles, en la noche santa, cantaron: “Gloria Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres a los que tanto ama el Señor”.

Feliz año nuevo, año del Señor, 2012

 Año de la fe, año de ser testigos, de acreditar nuestra pertenencia, de ser evangelio y evangelización, para que todos conozcan el amor inmenso de Dios a la humanidad.
 Ángel Moreno de Buenafuente 
Ecclesia Digital 
Foto: Fotos de Fragancias de Cristo en el sagrado corazon de Jesus y Maria
 
MUCHAS BENDICIONES PARA EL 2012  AMIGAS  Y AMIGOS ..UN GRAN ABRAZO DESDE ESTE RINCON, CORAZON DE AMERICA, PARAGUAY !!!

viernes, 30 de diciembre de 2011

¡Velad y orad!


Esta noche, mientras la mayor parte de las personas pasan las últimas horas del año en la diversión, ustedes, mis hijos predilectos, velad conmigo en el silencio y en la oración. Haced una oración de acción de gracias por todas las gracias que os han sido concedidas este año por el Padre y en el Espíritu Santo, por intermedio de mi Hijo Jesús, y a través de la incesante intercesión de mi Inmaculado Corazón.

Hoy, gran parte de los hombres no respeta los Diez Mandamientos del Señor. Vuestro Dios es públicamente ignorado, negado, ofendido y blasfemado. Cada año en el mundo, decenas de millones de niños inocentes son asesinados en el seno de sus madres, y el número de homicidios, de violencia, de secuestros crece cada vez más. La inmoralidad se despliega como un diluvio de cieno y es propagada por los medios de comunicación, especialmente por el cine, la prensa y la televisión. Por medio de esta última penetra en cada hogar con una táctica diabólica y sutil de seducción y corrupción. Y las víctimas más desarmadas son los niños y los jóvenes.

Este mundo está en manos de mi Adversario que domina con su espíritu de orgullo y soberbia y arrastra una multitud inmensa de hijos de Dios sobre la ruta del placer, del pecado, de la desobediencia a la Ley de Dios, en el menosprecio de su Voluntad. (...) Pero nada puede resistir al amor misericordioso de Dios, que quiere transformar este pobre mundo en una nueva creación. (...) Ofreced una oración para obtener del Corazón misericordioso de Jesús días de paz y no de aflicción, de serenidad y no de desdicha. (...) Ofreced una oración de reparación, pues la copa de la Divina Justicia está llena, ya se desborda.

Sólo una fuerza poderosa de oración y de penitencia reparadora podrá salvar al mundo de la Justicia que Dios ha preparado para quienes rechazan con obstinación acoger toda invitación a arrepentirse. Escuchad al menos hoy la voz de vuestra Madre del Cielo. (...) 


Fragmento de un mensaje recibido bajo forma de locución interior
por el sacerdote italiano Don Stefano Gobbi, el 31 de diciembre de 1982
 

SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ


Oh Dios, de Quien procede toda paternidad en el Cielo y en la tierra, Padre que eres Amor y Vida
Haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, 'nacido de Mujer', y mediante el Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones que siempre se renuevan.
Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor.
Haz que el amor corroborado por la gracia del Sacramento del Matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias.
Haz,  te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia.
Tú, que eres la Vida, la Verdad y el Amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Quisiera tener una familia

Mañana Fiesta de la Sagrada Familia. Con mi nacimiento, no sólo haré sagrada la familia, sino que les enseñaré a vivir en ella.
 
Quisiera tener una familia
El arcángel Gabriel permanecía de pie sobre un precipicio, y tenía su mirada puesta en Nazaret. Procuraba serenarse, pues la grandeza de su nueva misión le sobrecogía. Dentro de unos momentos, bajaría a la tierra y daría el mensaje más grato que hombre alguno hubiese escuchado jamás.

- ¿Listo para bajar a la tierra? -oyó tras de sí.
-Claro, Señor -le respondió el arcángel con una sonrisa-, aunque te he de decir que nunca he estado tan nervioso.
- Es normal, sientes que la misión te sobrepasa. Pero créeme, tú eres el ángel indicado… tú eres mi mensajero -señaló, recordándole el significado de su nombre.

Después, ambos bajaron otra vez la cabeza y posaron su mirada en María, quien aseaba con cuidado la casa de sus padres.
-Señor -dijo el arcángel con reverencia, sin dejar de ver a María-, ¿por qué quieres tener una familia? Digo, que te hagas hombre, jamás lo comprenderé; pero, que quieras ser en todo igual a ellos y que desees recorrer todas las etapas de su vida… creo que me cuesta un poco más -suspiró.
Jesús miró con amor al arcángel, y respondió:
-Gabriel, me alegra escuchar tu pregunta -exclamó con verdadera felicidad. Tú sabes que los planes divinos siempre son razonables -Hizo una pausa—. Bueno, razonables a nuestra manera —dijo, sonriendo con dulzura-. Tú piensas que no hay necesidad para encarnarme en una familia, pero Yo te digo que no hay nada más acogedor y necesario. Acogedor, porque cuando Yo me encarne y abrigue en su seno, me sentiré tan confortado como en la Trinidad misma, pues la familia es su mismo reflejo.

El ángel quedó boquiabierto ante esta increíble revelación. Dentro de sus múltiples conocimientos, jamás habría reparado en esta grandiosa verdad.

-Y es necesaria -continuó el Señor-, porque ejerce un papel fundamental en la sociedad humana: es su corazón mismo. Desde ella, se edifican las naciones o se destruyen los pueblos. Ella es la cuna del progreso y la salvaguarda de las buenas costumbres. ¡Ya te imaginarás cuán grata es para mi corazón! -Hizo una breve pausa, y continuó—: Con mi nacimiento, no sólo haré sagrada la familia, sino que les enseñaré a vivir en ella.

El ángel titubeó un momento, asombrado como estaba por las palabras de su Señor.
-Pero -vaciló-, ¿podrán imitar los hombres a una familia perfecta?, ¿no se desalentarán?
-Por supuesto que podrán: porque será perfecta según Dios, no según los hombres. Será perfecta por sus integrantes, no por sus posesiones; por sus virtudes, no por sus apariencias. Y, aunque sea perfecta, no carecerá de penalidades. ¡Imagínate!, llegaré al mundo como un niño no buscado; porque mis padres, María y José, se han propuesto vivir como hermanos. Por eso, tu anunciación será una contradicción para mi madre, quien escogió la virginidad para agradar a Dios, y a la vez inquietará a mi padre, quien desconocerá la sobrenaturalidad del embarazo —concluyó, expresando lo venidero.

-Bueno -dijo Gabriel-, pero esa situación no incumbe a todas las familias: sólo a unas cuantas.
-Tienes razón, Gabriel. Aunque sábete que sí es necesario que padezcan estos problemas, pues son aprietos que desgarran el alma. Pero, para satisfacer tu curiosidad, te diré que mi familia será, sobre todo, modelo de amor: y el amor, es una virtud que todos pueden imitar. Por darte un ejemplo, te diré que Yo seré perseguido desde mi nacimiento, y, sin embargo, mis padres preferirán expatriarse a entregarme a la espada. Ya verás después cómo se persigue a la familia, y comprenderás lo heroico que resulta abandonar el propio país para salvar a los seres queridos.

El ángel volvió a repasar meditativo las palabras de su Señor con una mezcla de asombro.
-Señor -se atrevió a decir-, Tú sabes que nosotros, los ángeles, no tenemos familia. Tú nos formaste a cada uno por separado, al igual que formas las almas de los hombres; pero sin concedernos descendencia ni ascendencia. Nosotros desconocemos qué es tener un padre o una madre, hijos o hermanos. Por eso, disculpa mi pregunta: ¿podrías decirme qué beneficios encierra una familia?
-¡Claro! El primero y el más grande, es el amor que se fomenta e intercambia entre sus miembros: éste produce una profunda alegría. El segundo, que es su consecuencia, es la unidad: ésta impregna el ambiente de verdadera amistad. Y el tercero, es su capacidad de influir en la sociedad, impregnándola de las virtudes familiares.

-Señor -dijo el ángel emocionado-, ¡qué grandiosa debe ser una familia!

-Y lo es Gabriel... ¡sí que lo es! Ahora comprendes, ¿por qué quiero una?

-Sí, Señor -exclamó radiante-. Y tanto que yo también quisiera tener una familia.

Acabado el diálogo, Gabriel descendió, enviado por Dios, a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen llamada María. Y entrando, le dijo:
-Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Ella se preocupó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
-No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios...


Autor: Gustavo Velázquez Lazcano, LC

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA SAGRADA FAMILIA

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Queridos hermanos y hermanas:
El Evangelio según san Lucas narra que los pastores de Belén, después de recibir del ángel el anuncio del nacimiento del Mesías, «fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre» (2, 16). Así pues, a los primeros testigos oculares del nacimiento de Jesús se les presentó la escena de una familia: madre, padre e hijo recién nacido. Por eso, el primer domingo después de Navidad, la liturgia nos hace celebrar la fiesta de la Sagrada Familia. Este año tiene lugar precisamente al día siguiente de la Navidad y, prevaleciendo sobre la de san Esteban, nos invita a contemplar este «icono» en el que el niño Jesús aparece en el centro del afecto y de la solicitud de sus padres. En la pobre cueva de Belén —escriben los Padres de la Iglesia— resplandece una luz vivísima, reflejo del profundo misterio que envuelve a ese Niño, y que María y José custodian en su corazón y dejan traslucir en sus miradas, en sus gestos y sobre todo en sus silencios. De hecho, conservan en lo más íntimo las palabras del anuncio del ángel a María: «El que ha de nacer será llamado Hijo de Dios» (Lc 1, 35).
Sin embargo, el nacimiento de todo niño conlleva algo de este misterio. Lo saben muy bien los padres que lo reciben como un don y que, con frecuencia, así se refieren a él. Todos hemos escuchado decir alguna vez a un papá y a una mamá: «Este niño es un don, un milagro». En efecto, los seres humanos no viven la procreación meramente como un acto reproductivo, sino que perciben su riqueza, intuyen que cada criatura humana que se asoma a la tierra es el «signo» por excelencia del Creador y Padre que está en el cielo. ¡Cuán importante es, por tanto, que cada niño, al venir al mundo, sea acogido por el calor de una familia! No importan las comodidades exteriores: Jesús nació en un establo y como primera cuna tuvo un pesebre, pero el amor de María y de José le hizo sentir la ternura y la belleza de ser amados. Esto es lo que necesitan los niños: el amor del padre y de la madre. Esto es lo que les da seguridad y lo que, al crecer, les permite descubrir el sentido de la vida. La Sagrada Familia de Nazaret pasó por muchas pruebas, como la de la «matanza de los inocentes» —nos la recuerda el Evangelio según san Mateo—, que obligó a José y María a emigrar a Egipto (cf. 2, 13-23). Ahora bien, confiando en la divina Providencia, encontraron su estabilidad y aseguraron a Jesús una infancia serena y una educación sólida.
Queridos amigos, ciertamente la Sagrada Familia es singular e irrepetible, pero al mismo tiempo es «modelo de vida» para toda familia, porque Jesús, verdadero hombre, quiso nacer en una familia humana y, al hacerlo así, la bendijo y consagró. Encomendemos, por tanto, a la Virgen y a san José a todas las familias, para que no se desalienten ante las pruebas y dificultades, sino que cultiven siempre el amor conyugal y se dediquen con confianza al servicio de la vida y de la educación.
  
   
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