Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 20 de enero de 2013

El Rostro de Cristo



 
"..Hay una urgente necesidad de aprovechar el impulso de la contemplación del Rostro de Cristo que la experiencia de este año nos ha dado. En el Rostro humano del Hijo de María reconocemos al Verbo hecho carne, en la plenitud de su divinidad y de su humanidad. Los más insignes artistas –en Oriente y Occidente- se han confrontado con el misterio de este Rostro. Pero el verdadero Rostro de Cristo es, sobre todo el que el Espíritu Santo imprime en los corazones de los que lo contemplan y lo aman. Es necesario “recomenzar desde Cristo”, con el impulso de Pentecostés, con entusiasmo renovado. Recomenzar desde Él ante todo en el compromiso cotidiano por la santidad, poniéndonos en actitud de oración y de escucha de su Palabra. Recomenzar también desde Él para testimoniar el Amor mediante la práctica de una vida cristiana marcada por la comunión, por la caridad, por el testimonio en el mundo. Este es el programa que entrego en la presente Carta Apostólica. Se podría reducir a una sola palabra: “¡Jesucristo!”.
Al inicio de mi Pontificado, y tantas veces después, he gritado a los hijos de la Iglesia y al mundo: “Abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo”. Deseo hacerlo una vez más, al final de este Jubileo y comienzo de este nuevo milenio (...). Quiera el Señor que, en el nuevo milenio, la Iglesia (y sus hijos) crezcan cada vez más en la santidad, para ser en la historia verdadera “epifanía” del Rostro misericordioso y glorioso de Cristo el Señor. ¡Así sea!


 

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