El Reino de Dios no es un complemento para una vida ya organizada. Es el tesoro por el que merece la pena reorganizarlo todo.
Las lecturas de este XVII Domingo del Tiempo Ordinario nos enseñan a elegir lo verdedeamente valioso.
Dios le dice a Salomón:
«Pídeme lo que deseas
1️⃣2️⃣ Salomón no pide simplemente conocimientos. Pide un corazón capaz de escuchar, juzgar con justicia y discernir entre el bien y el mal.
La verdadera sabiduría cristiana no consiste en saber muchas cosas, sino en aprender a mirar la vida como Dios la mira.
3️⃣ También nosotros vivimos rodeados de voces, opiniones, consignas y emociones.
No basta con preguntarnos qué nos apetece, qué está de moda o qué piensa la mayoría. Necesitamos pedir al Señor un corazón inteligente para distinguir la verdad del engaño y el bien del mal.
4️⃣ El salmo lo expresa con una afirmación que hoy puede resultar provocadora:
«Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata» (Sal 118,72).
La Palabra de Dios vale más que aquello que el mundo presenta como éxito, prestigio o seguridad.
5️⃣ San Pablo nos recuerda una de las promesas más consoladoras de toda la Escritura:
«A los que aman a Dios todo les sirve para el bien» (Rom 8,28).
No dice que todo sea bueno. El dolor, la injusticia y el pecado siguen siendo males. Pero Dios puede servirse incluso de nuestras heridas para conducirnos hacia Él.
6️⃣ El proyecto de Dios no consiste únicamente en resolver nuestros problemas.
San Pablo dice que hemos sido llamados a «reproducir la imagen de su Hijo» (Rom 8,29).
La meta de la vida cristiana es parecernos cada vez más a Cristo: pensar, amar, perdonar y servir como Él.
7️⃣ Jesús compara el Reino de los cielos con un tesoro escondido.
Quien lo encuentra «lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo» (Mt 13,44).
No vende sus bienes con tristeza. Lo hace con alegría, porque ha encontrado algo incomparablemente mejor.
8️⃣ La renuncia cristiana no es desprecio de la vida. Es consecuencia de haber encontrado un bien mayor.
Quien conoce verdaderamente a Cristo comprende que seguirlo merece cualquier sacrificio. No se deja algo simplemente por perderlo, sino para ganar el tesoro.
9️⃣ El Reino también se parece a un comerciante que busca perlas finas y, al encontrar una de gran valor, lo vende todo para comprarla (Mt 13,45-46).
La fe no consiste en acumular muchas cosas religiosas. Consiste en descubrir que Cristo es la perla por la que todo lo demás encuentra su lugar.
🔟 La parábola de la red nos recuerda que nuestras decisiones tienen consecuencias eternas.
Llegará el momento de la verdad, cuando quedará al descubierto qué hemos amado, qué hemos buscado y sobre qué hemos construido nuestra vida.
1️⃣1️⃣ Jesús termina hablando del padre de familia que saca de su tesoro «lo nuevo y lo antiguo» (Mt 13,52).
El discípulo no desprecia lo antiguo ni teme lo nuevo. Recibe la Tradición, la conserva con fidelidad y sabe mostrar su eterna novedad a cada generación.
1️⃣2️⃣ Hoy podemos preguntarnos:
¿Qué pediríamos si Dios nos dijera: «Pídeme lo que deseas»?
¿Un problema menos, más dinero, más reconocimiento, más seguridad?
Quizá deberíamos pedir, como Salomón, un corazón que escuche, discierna y sepa elegir el verdadero tesoro.
Señor, concédenos sabiduría para reconocerte, libertad para dejar lo que nos aparta de ti y alegría para vivir como quienes han encontrado el tesoro del Reino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma