Muchos pasan la vida persiguiendo riquezas, éxito o poder. Pero Jesús nos revela que existe un Tesoro que vale más que todo: el Reino de Dios.
Salomón pidió un corazón sabio. El salmista descubrió que la Palabra vale más que el oro. San Pablo nos recuerda que Dios hace que todo coopere para el bien de quienes lo aman. Y Jesús nos invita a venderlo todo, si es necesario, para no perder la Perla de mayor valor.
Hoy pregúntate: ¿qué ocupa el primer lugar en tu corazón? Allí está tu verdadero tesoro.
Señor Jesús, danos un corazón sabio para reconocerte como el mayor Tesoro de nuestra vida; que nunca cambiemos tu Reino por las cosas que pasan y que vivamos siempre con la alegría de quienes lo han encontrado. Amén.
Fuente: Padre Ramón Zambrano
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