La consolación es ese momento en que el deseo de vivir mejor, amar más y seguir a Jesús se hace más fuerte. Te empuja a actuar, a servir, a implicarte, a tomar decisiones más coherentes con el Evangelio. Al hacerlo sientes una alegría profunda, y una fuerza que te anima a seguir
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San Ignacio nos ayuda a poner nombre a lo que se mueve por dentro. A veces sentimos claridad, ánimo, paz y ganas de amar más: eso lo llama consolación. Otras veces sentimos confusión, tristeza, o bloqueo: eso lo llama desolación. La clave es aprender a leer lo que sentimos.
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Hay momentos en los que sabes que quieres vivir de una forma más auténtica, más al estilo de Jesús… pero aparecen dudas, miedos y bloqueos. “No vas a poder”, “esto es demasiado”. No son problemas reales, sino miedos agrandados por la imaginación.
Espiritualidad ignaciana
San Ignacio nos ayuda a poner nombre a lo que se mueve por dentro. A veces sentimos claridad, ánimo, paz y ganas de amar más: eso lo llama consolación. Otras veces sentimos confusión, tristeza, o bloqueo: eso lo llama desolación. La clave es aprender a leer lo que sentimos.
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Hay momentos en los que sabes que quieres vivir de una forma más auténtica, más al estilo de Jesús… pero aparecen dudas, miedos y bloqueos. “No vas a poder”, “esto es demasiado”. No son problemas reales, sino miedos agrandados por la imaginación.
Espiritualidad ignaciana

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