Hola, Jesús. Aquí estoy de nuevo frente a Ti, mi Señor, en este momento de adoración eucarística. No vengo con grandes palabras ni con méritos, solo con el deseo de estar contigo, de mirarte y dejar que Tú me mires.
En el silencio del Sagrario encuentro paz. Todo se aquieta, todo cobra sentido cuando estoy en tu presencia. Tú conoces mi vida, mis luchas, mis pensamientos más profundos, y aun así me recibes con amor.
No necesito decir mucho, basta con permanecer. Dejar que tu luz toque mi corazón, que tu gracia me transforme poco a poco.
Gracias por esperarme, por quedarte, por no cansarte de mí. Aquí estoy, Señor, tal como soy.
Permíteme amarte más, confiar más y vivir más unido a Ti. Que este encuentro no se quede aquí, sino que transforme mi vida.
Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma