Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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sábado, 22 de enero de 2011

Ser bueno

Es muy buena persona este joven, esta muchacha, esta persona. No es raro escuchar estas palabras diariamente en cualquier lugar, muchas veces las he leído y escuchado. Pero deberíamos preguntarnos, es suficiente ser buenos.
¿Ser buenos o ser santos? Esta es la cuestión, y pareciese que la respuesta es: ser buenos porque la otra es imposible para todos, es para unos cuantos y no necesaria entonces.
Desafortunadamente el infierno está lleno de buenos, y es que ser buenos es ser  simplemente trabajador, amigable, sociable, agradable o porque nunca se ha cometido un delito grave, nunca ha matado, violado, robado bancos…
Entonces es muy buena esa persona, buenísima. Solamente que los pecados fuertes no son solamente esos. Y desafortunadamente para los que piensan tener ganado el cielo por ser “buenos”, solamente se entra ahí siendo Santos.
Nadie entra a la presencia del Creador sino se es santo, y ser santo es para todos y no para unos cuantos y tampoco es imposible ni lejano.
Se es santo cuando se ama, cuando se está en Dios, cuando se cree en Él, cuando se ayuda y ama al prójimo, cuando se vive la VERDAD del cristianismo.
Cuando se descubre en nuestra vida su presencia y cada momento es un vivir en el amor sincero y único, vivido en la verdad. En la verdad de los mandamientos que son actos de amor y no reglas discriminantes, imposibles y condenatorias. Porque cuando se vive el principal y único mandamiento amaras a Dios sobre todas las cosas y al Prójimo como a ti mismo. Se viven todos los demás, se vive de verdad y de forma única el amor y a Dios.
Se descubre en nuestra misma vida diaria la presencia de Dios, la felicidad plena, vemos el rostro de Cristo en cada lugar y momento. Porque no esperamos y alejamos vivir en Él sino que cada segundo es ya estar en Él.
Porque el amor se vive y no se demora, porque el amor no se ve como presión sino se busca estar en Él lo más pronto posible porque sin Él no hay nada, nada se tiene y nada se vive.
No es cuestión de fiestas o eventos grandes, tampoco lo es de que piensen los demás, ni si esta medieval, antiguo u obsoleto, si esta de moda o no, si es moderno o no. Si los demás lo hacen por qué yo no me puede alejar del amor de Dios y de la santidad para ser solamente “bueno”, bueno para un mundo que ve cada día todo bueno, porque es más fácil, más sencillo, cómodo y alejado del amor santificador, verdadero y puro, más “divertido”, cuando sin darnos cuenta es en realidad un ser conformista, que no busca crecer ni tener metas sino un atorarse, para en el pasar de los años no ganar nada y perder todo.  Dejando a un lado el haber podido vivir la felicidad y el amor, y entonces sí, la santidad en la presencia de nuestro Padre. 
Fuente; EducarEsAmar.com    
Autor: Alan J. Saldaña García

1 comentario:

  1. «Se es santo cuando se ama, cuando se está en Dios, cuando se cree en Él, cuando se ayuda y ama al prójimo, cuando se vive la VERDAD del cristianismo.»
    Amen!

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Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

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