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viernes, 7 de enero de 2011

¿Me estoy haciendo viejo?


¡Cuántos personajes, cuántos seres queridos, de repente, han comenzado a desfilar en la pantalla de mi corazón!
¿Me estoy haciendo viejo?


Revisando algunos cajones, he dado con este pensamiento. En la misma página aparecía un abuelo fumando en pipa. De sus frente cuelgan los años en arrugas. Su mirada es cansina, pero segura. Por momentos me parecía el protagonista de “El viejo y el mar”.

No me he podido resistir y he soltado en mi interior las palomas de los recuerdos. ¡Cuántos personajes, cuántos seres queridos, de repente, han comenzado a desfilar en la pantalla de mi corazón! Y es que me parece un canto a la juventud fresca de nuestros mayores. Léelo despacio, con bastón, si lo necesitas. Percibirás una mirada más profunda, más luminosa de esa etapa final de la existencia terrestre. Son líneas de ilusión y de esperanza.

Me dicen que me estoy haciendo viejo: les diré que no es así.
La “casa” en que vivo, ya sé, se está deteriorando.
Eso ya lo sé. Es que hace mucho tiempo que la habito.
Ha pasado conmigo muchas tormentas. Ya está algo débil.

El techo está cambiando de color.

Las ventanas ya están un poco empañadas: ya no se ve bien hacia afuera. Las paredes se sienten débiles, quebradizas: es que los cimientos ya no están tan sólidos como hace unos cuantos años.
Mi “morada” se ha vuelto temblorosa, la estremecen el frío del invierno, las noches sin sueño.

Siento que estoy en plena juventud, ya que la Eternidad está a un paso de mí, una vida llena de vida, sin posibilidad de tristezas que envejecen, sin ausencias que nos sacan canas, sin dolor que atenta contra la verticalidad de nuestra existencia.


La Eternidad está a un paso de mí.

Sin embargo mi “casa” no soy todo yo.
Mis años, transcurridos velozmente, no me pueden hacer viejo a mí, alma siempre joven, lozana y alegre.

Una inacabable vida de gozo y de verdad.

Yo viviré allá para siempre, amando sin temor de perder el Amor.
Y el Amor es la Vida: ¡que siga la vida!

¿Y decían que me estoy haciendo viejo?

El que habita en mi pequeña “casa” está joven, lleno de luz y de alegría, principiando justamente una vida que durará, durará, durará...
Ustedes solamente me ven por fuera y me repiten lo que todos dicen: anciano arrugado, cabizbajo, trémulo, lento...

Parece que se terminan los horizontes.

No confundan mi “casa” con lo que soy yo, conmigo: un nuevo amanecer, horizonte con luz indeficiente, cielo de azul indeclinable.
¡Que siga la vida!

¿Todavía dicen que me

estoy haciendo viejo? 
Autor: Marcelino de Andrés, L. C. y Juan Pablo Ledesma, L. C. | Fuente: Catholic.net
 Aunque está dirigido a algún abuelito, éste post va dedicado a mi abuelita,  con 103 años...el tesoro de la familia, ....aunque para algunos no tanto, supongo que como toda familia normal, ...es normal,....hay un viejo refrán que conozco..."Lo bueno no se valora, hasta que lo pierde" ...o  "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde" ...y bueno.... hallá ellos... lo que sé es que en éste día la tenemos y la disfutamos mis hijos y yo... nieta y bisnietos... por ejemplo me encanta ir a tomar con ella el mate dulce que tanto le gusta ... y aunque hay palabras que no se le entiende,  igual conversamos...

2 comentarios:

  1. «Cuando llegue a viejo quiero hacerle caso a mi mejor consejo,la vida es una sola y es mejor vivir hasta el último aliento. cuando llegue a viejo no quiero vivir solo de los recuerdos, quiero ver al frente y aprovechar mi tiempo, cuando Dios me llame para ya dejar a este mundo tan terco, sé que no termino, allá apenas comienzo.»
    Es una canción de Martin Valverde que me gusta muchísimo cantarla.
    Un beso a vos y otro a la abuela en su mejor día.

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  2. Y el Amor es la Vida: ¡qué siga la vida!
    Un beso para vos y mucho amor para tu abuela. Mi madre tiene 82 años y todos los días canta mientra prepara la comida. Es la mejor canción que endulza mi alma.
    Otro beso.

    ResponderEliminar

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

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